RSS

Archivos Mensuales: octubre 2011

La palabra es el camino

Las palabras son la identidad de las personas que las inventaron, usaron y vivieron… Sin embargo, muchas se van para no volver. Los diccionarios son los que las desentierran pero no son los dioses que les puedan infundir nueva vida. Dicen que nos hemos de acostumbrar a perderlas. ¡No me resigno!, aún cuando, como nos recuerda Heráclito de Efeso, “todo cambia, nada permanece”.

Las palabras desahuciadas, incluso muertas, nos producen nostalgia. Pienso como
se sentiría Cervantes, Machado, Lorca, Unamuno, Hernández y tantos otros si estuvieran en una cafetería, en una oficina, en una escuela… y oyera las palabras con las cuales, en la actualidad, solemos comunicarnos. Pensarían que estamos en otro siglo. Quizá, en otro planeta. Acaso, pensarían que no somos de este mundo.

Soy partidario de los partidarios de las palabras que provocan armonía entre los seres; palabras que les hacen ser amables, palabras beneficiosas. ¿Dónde están esas palabras?. ¿Acaso han sido borradas intencionadamente de los diccionarios por aviesas mentes para que ya nunca el hombre y la mujer puedan hallar la paz de su espíritu?.

¿Acaso nunca más el hombre sabrá dilucidar sus disputas con el arma de las palabras?. ¡Las pistolas, ni de chocolate!. ¿Seremos tan idiotas de despreciar las palabras para que un día, cariacontecidos, sólo sepamos probar la hiel de la crisis, de la derrota y del daño?.

Pienso en lo terrible que es cuando a los humanos nos inundan los silencios. Permanecer callado es uno de los estados más horribles que podemos
experimentar. Poner por escrito las palabras que queremos gritar a los cuatro
vientos es una maravilla a la par que una tragedia del alma. Ya nada es lo que era, las palabras que sanaban de una u otra manera nuestras vidas, dichas por viejos o nuevos
políticos, ya no lo hacen. Y sólo gracias al humor y a la paciencia, podemos
continuar con las palabras que no nacen para un provecho propio. Lo peor es
encerrarnos en nuestro propio silencio.

Con las palabras no se puede decir todo pero se puede escribir todo aquello que no se puede decir con las palabras. Me lo decía hace unos días Marisol Marichalar:

” Escribir no es lo mismo que hablar. Me siento más cómoda escribiendo, aunque no sé expresar todo lo que siento. Con las palabras, me encanta sentir, me encanta ser yo…”.

Y lo hace para conocerse a sí misma, para descubrirse… La palabra es el camino.  No muere lo que se desaparece, sino lo que se olvida…

Clica sobre la imagen. ¡Que tengamos suerte!.

 

 

 

 

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Perdona que te recuerde

Por Goyo Martínez (desde un punto de la soledad en el Montseny, entre Barcelona y Girona, en el mundo, no sobre el mundo)

 

Recuerdas cuando éramos jóvenes y el porvenir aún era una página en blanco por escribir.

Recuerdo cuando podíamos rozar la textura del tiempo.

Recuerdas cuando aún podíamos tocar el cielo con las manos.

Recuerdo cuando nos preguntábamos adónde iríamos a parar aunque siempre íbamos a parar al mismo sitio.

Recuerdas el aire que respirábamos y el espacio que ocupábamos.

Recuerdo lugares que invitaban a enamorarse.

Recuerdas el tiempo que transcurría sin horarios.

Recuerdo aguas turquesas que no fueron pintadas, ni faros retocados, ni cielos  saturados de color por ingenios de la técnica.

Recuerdas el lugar donde se podía disfrutar de las pequeñas cosas, diminutas incluso.

Recuerdo cuando fijaba la vista en un sol ardiente.

Recuerdas aquel sol que comenzaba a caer tras el mar, dando inicio a un espectáculo de narajas, lilas y rosas.

Recuerdo cuando podíamos soñar con los ojos cerrados y el corazón abierto.

Recuerdas aquellos años que pasaron volando.

Recuerdo que éramos felices.

Recuerdas todo lo que pasó.

Recuerdo que todo me devolvía a ti.

Yo también lo recuerdo. Y cada vez que intento olvidar mis sentimientos por ti, terminan por volver y ya no quiero alojarlos. No quiero huir. No quiero perderte otra vez.

Recuerdas… recuerdo.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

No tengáis miedo

El dolor, el sufrimiento, incluso la muerte del prójimo, nos recuerda lo resistente que puede ser el espíritu humano cuando quiere serlo. Tenemos miedo, sí, pero el miedo cuenta, nos hace más humanos, incluso. Y enfrentarse a los miedos es el único método posible de vencerlos.

Un día le mostré el miedo a María del Carmen Escriña (Madrid) y ella me regaló seguridad. Una acertada composición, no tanto por lo que contiene sino por lo que sugiere, acompañada de su sonido, compases que transportan a lugares imaginarios, quizás imaginados.

No tengáis miedo a los gritos de dolor, mudos;

gritos que solo se transmiten con la mirada;

gritos que habitan en los profundo de vuestro espíritu;

gritos mudos.

Dejadlos que pasen;

parten el alma, dolor;

luego, enseñan, renuevan,

los gritos mudos. No tengáis miedo.

Aguantadlos, gritan sin voz;

Y dejad que escapen a través de vuestros ojos,

gritos sin voz.

Una vez han escapado,

la calma vuelve, la paz se instala,

gritos que se fueron.

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Llámame soledad

Prógolo (Goyo M.)

Me quedo solo, en soledad. Y la soledad, se llevará la soledad. Y, en soledad, acuden a mi mente imágenes de ti y de mí. Son tan intensas y reales que me hacen sufrir. No sé cómo consigo soportar la situación. Y me llama la tentación de descender a los infiernos del alcohol, la soledad y la desesperación. Solo escucho música callada, soledad sonora. ¡Rescátame!, soledad impuesta, soledad querida. Paséo sólo entre tentaciones. Amor mío, si pasara un solo día contigo te leería poemas, miraría tu rostro… Y en el mundo no habría nadie más, soledad.

Una preciosa composición de Alma Ballesteros (Murcia). Clica sobre la imagen para sentir, soledad, estúpida soledad, maravillosa soledad.

Solamente, a solas…

Con los pies descalzos de mariposas,

de colores de mar, de sol preñado,

Con las manos llenas de añoranzas…

Así me quedo, así quiero quedarme, en la soledad,

del día y de la noche…

solapando mi alma con cicatrices.

Solamente, a solas… así me siento, así quiere sentirme

Despojando mi cuerpo de llantos y lamentos,

vistiéndolo en el amanecer del día,

con la luz plateada de la luna que llenó

un firmamente de estrellas agazapadas.

Solamente quiero ser…

un trébol de cuatro hojas.

En mi espacio,

la cascada de agua

para tu sed temprana;

alhomada en la siesta,

letanía de versos,

pergamino de letras,

sin amores,

ser la desnudez del milagro,

en tu piel desnuda de relatos.

Solamente, a solas,

aquí me encuentro, aquí me quiero encontrar..

con los cuatro puntos cardinales de mi tiempo…

!Desencajaos los cuatro, revolviendo mi alma!

!Imantad mi clama, aun amor desvariado!

Solamente, a solas…

Así, me siento, así me quiero sentir;

Dialogando contigo,

señora de pensamientos encharcados,

de costurones en el costado de Dios.

La soledad me acompaña,

las manos, sarmientos de vides,

marchitadas.

Las uvas de mi vid

mosto en otoño.

Las pámpanas son mis caderas.

Solamente soy la soledad;

En vida… remanso de ilusiones ahuyentadas.

La bruma de un te quiero,

entretu boca y la mía…

La soledad me dice…

Sé conmigo…

La libélula del tiempo,

iridiscente reloj de mis horas,

sé la certeza del ser,

lo contencioso en mi alcoba.

Préñame de palabras.

No quiero volver a ser la soledad,

la soledad sonora…

Quiero que seas, alma mía.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Condena a una gitana

Es definitivo. Han violado a la justicia. La señora Justicia es ciega para unos casos y ve, en otros. ¿Qué ha sido de los tres grandes valores que debería sustentar en su balanza?: humanidad, proporcionalidad y resocialización. Crisis absoluta. Sueño un mundo sin prisiones y, si existen, como decía Beccaria, que “la compasión y la humanidad penetren las puertas de hierro”.

Un juzgado de Mataró ha ordenado el encarcelamiento de una joven gitana para cumplir una pena de un año y dos meses por un intento de robo cometido hace ocho años. Y Felix Millet, el saqueador confeso del Palau de la Música, de donde se apropió de miles, de millones de euros, en libertad.

S. – no revelaré aquí ni su identidad ni su lugar de residencia para evitar que la ciudadanía sin sentido común y sin escrúpulos, una raza desgraciadamente hoy muy extendida, castigue aún más su pena- ha ingresado en prisión con un bebé a cuestas, para amamantarlo. Sí, cometió el delito. Sí, es culpable. Y debe pagar el precio de su acción ocho años después, con tres hijos y un marido en el paro.

Y Millet y tantos otros que han saqueado arcas públicas y privadas, en la calle. El delito de S. se remonta al 20 de enero de 2004 cuando, en unión de otras dos personas, robaron objetos por valor de 395 euros en un establecimiento de Mataró (Barcelona). S. ni siquiera fue la autora material del robo. Se limitó a ejercer labores de vigilancia en la puerta de la tienda. Sí, delinquió. S. no tenía antecedentes penales ni reincidió.

La instrucción judicial del caso, que se remonta a 2004, acabó en juicio años más tarde y la sentencia se emitió en 2007. Poco importó que S. fuera esposa, madre y trabajadora. Hoy, ya da en prisión con su antiguo delito, su pena y su bebé, como si fuera un fardo de semillas recogidas tras una extenuante jornada bajo un sol abrasador. Sí, delinquió. Y centenares de ladrones de “cuello blanco”, en la calle.

Las víctimas del robo, algunas lesionadas de carácter, nunca reclamaron. Da lo mismo. S. pagó la multa de 120 euros que se le impuso por una falta de lesiones que, según la sentencia, no quedó demostrado quién la cometió. Da lo mismo. Sí, delinquió. Y para escapar asió un trozo de cristal para huir del lugar de los hechos sin herir a nadie. Sí, es culpable.

Sí, S. es pobre, es gitana y casi analfabeta pero también es joven, madre, trabajadora y, ocho años después – he aquí otro de los grandes males de la Justicia, su velocidad-, ha ido a prisión por mor de que la Justicia ha sido ciega.

La misión de la pena privativa de libertad, amén de la inmediatez que debe comportar por el factor correctivo, es, o debería ser, la rehabilitación y la reinserción de la persona que delinque. Pero se da la circunstancia de que S., por sí sola, ya se había rehabilitado. Lo contrario, es convertir la prisión en un plus de la pena, como una doble condena, convirtiéndola en un puro instrumento retributivo. El castigo por el castigo.

Hoy, en las prisiones catalanas y españolas se amontonan miles de presos muchos de los cuales podrían estar sujetos a regímenes penitenciarios más flexibles, sin riesgo de reincidencia. Sin embargo, el populismo punitivo que vive España ha vuelto a convertir la cárcel en la medida estrella de la respuesta a los conflictos sociales, y no todo puede fiarse a la prisión.

Estaremos de acuerdo en que existen conductas que, por su entidad cuantitativa y cualitativa, merecen prisión pero fiar a prisión un delito menor perpetrado hace 8 años, como el cometido por S., es distorsionar por completo los principios -desgraciadamente hoy en crisis y reducidos a cenizas- de los sistemas penal y penitenciario.

El Código Penal vigente, aprobado en 1995, es uno de los más maltratados en el mundo, con 27 reformas operadas en poco más de una década, a cada cual más severa y gravosa. Y todo, en aras a una supuesta percepción de inseguridad global que el legislador ha empleado como argumento de respuesta a la criminalidad de baja y media intensidad que no da respuesta precisa a esos comportamientos.

Las leyes penales, aprendí, deben aplicarse en función de la realidad social y de su tiempo. Hoy, ya no es así. En el caso de S. se podrían haber aplicado medidas penales alternativas – trabajos en beneficio de la comunidad-; se podría haber dejado en suspenso la ejecución de la condena; se podría haber… No. Hoy, con su bebé a cuestas, S. paga con la cárcel un delito que no merece prisión.

S. y su familia pensaron en huir. Pero la mujer fue consecuente y valiente. Sí, delinquió. Y compareció voluntariamente en el juzgado para someterse, en este caso, al enorme peso de la ley y la mirada indiferente del juez.

Y con miedo, miedo al mañana, con el bebé a cuestas y pecho al descubierto para darle su necesaria leche, da con su “terrible” pena en prisión.

S. delinquió, sí. S. es pobre. S. es casi analfabeta. S. es gitana. Y hoy, quizás, aprenda alguna nana de cebolla.

Justicia, mírame. ¿ Qué le puedes enseñar ahora a S. en la cárcel?

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Alas de mariposa

Y Al tercer día, Robert (Manrique) supo que había sido víctima de un atentado terrorista. Le había tocado a él. Con graves quemaduras en el rostro, brazos y manos, comenzaba a entender que su vida sería diferente para siempre. Se había enfrentado a la muerte y descubriría otra vida… Y en el quirófano sonó la canción:

¿Quién sabe dónde el camino puede conducirnos?, sólo un idiota diría

¿Quién sabe si nos encontraremos a lo largo del camino?

¿Quién sabe dónde los vientos nos harán volar?, sólo un idiota diría

¿Quién sabe si alguna vez alcanzaremos la orilla?

Sigue un son naciente con los ojos que sólo pueden mirar fijamente

¿Qué tipo de fuego nos quemará allí?, sólo un idiota diría.

Era viernes, 19 de junio de 1987. Amaneció plomizo, de color munición, un presagio. Poco después de las cuatro de la tarde, una mariposa que volaba por el cielo del norte había agitado tan poderosamente las alas que sus efectos fueron devastadores. De repente, el lugar se convirtió en la cocina del infierno. El coche bomba hizo explosión bajo sus pies. El material incendiario, hecho añicos, se adhirió a cuerpos humanos, a temperaturas que alcanzaron los tres mil grados. Vio pasar su vida ante sus ojos en décimas de segundo, como en una película en blanco y negro. A la cabeza le vino el recuerdo de un florero adornado con hojas sobre una mesa cuadrada.

Clica sobre la imagen. Sagrada Familia, música de Alan Parsons Project

Del libro “Pido la Palabra, crónica íntima de las víctimas del terrorismo”, Ed. Lectio, 2008. Goyo Martínez.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Un maravilloso día de otoño

Hoy, cuando el sol se ha apagado, se ha convertido en un maravilloso día de otoño, un día especial, muy especial, aunque prefiero reservarme el término de “histórico” dado los antecedentes que existen en la materia.

Hoy, medio siglo después, ETA ha anunciado el “cese definitivo” de su actividad armada, una actividad que sólo existió en la mente enfermiza de aquellos que trataron de elevar a la categoría de guerra una obsesiva ilusión que sólo ellos vieron.

Hoy, por fin, parece que se ha dado un paso sin retorno hacia la paz definitiva. Y este día es especial porque, por fin, ETA ha empleado la solución que muchos esperábamos que utilizase: “cese definitivo de la violencia”. El comunicado emitido a las 7 de esta tarde por la banda terrorista -porque terroristas siguen siendo- comporta una sustancial diferencia respecto de anuncios anteriores.

En otros comunicados, y fueron una decena, hablaron de “cese indefinido” del uso de la violencia. Hoy, han anunciado que es definitivo. Pero, ¡ojo!. Ahora se inicia un tiempo de llamamiento a la cautela y la prudencia. Un llamamiento a todos y los primeros, a los partidos para que no hagan bandera del momento.

Encuentro a faltar en el comunicado de la banda un anuncio, el de la disolución de ETA. No olvidemos que siguen siendo terroristas, animales que han despreciado la vida ajena y han llenado el espacio y el tiempo de terror, oscuridad, tristeza y muerte.

Hablan de su propio sufrimiento, ellos que han causado a lo largo de su historia casi mil muertos y miles de heridos; ellos que han segado la vida de grandes y pequeños, inocentes todos ellos; ellos que han tiznado de rojo las páginas de la historia de nuestros país desde 1968.

No hablan, sin embargo, de esas víctimas a las cuales nunca deberemos olvidar y que, por siempre, sus rostros y sonrisas deben estar presentes en todos y cada uno de nuestros actos cuando recordemos este maravilloso día de otoño, 20 de octubre de 2011.

El “cese definitivo” de la actividad armada ha sido posible no tanto por la Conferencia de Paz celebrada en San Sebastián, – bienvenida sea-, sino porque la propia organización terrorista ha visto, por fin, su derrota, su fracaso. Y porque también hubo un tiempo en que la justicia y la policía, empujados por fin por la política, aunaron esfuerzos como nunca para debilitar a los terroristas.

Hoy, es un maravilloso día de otoño esperando durante medio siglo. Hoy nace una oportunidad para la historia. Tiempo habrá para hablar de día histórico.

Yo, que como periodista y cronista he informado de la barbarie terrorista y he sentido como propio el dolor de las víctimas, quiero rendirles un sincero homenaje porque ellas y sus familias son y deben ser siempre las verdaderas protagonistas de esta historia.

Por mi amigo Roberto Manrique, que puede vivir para contarlo, y por tantos otros que perdieron la vida por la culpa ajena, la culpa de unos terroristas que cuando no actuaron se sintieron como chimeneas en verano. Nada. Y a los terroristas: nadie habéis sido; nadie sois, y nadie seréis.

 

 

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: