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EL VIAJE DEFINITIVO (DE ROBERT MANRIQUE)

14 Jun

No es ni será su último viaje pues aún, y desde la paz, debe librar muchas batallas. Sí, quizás, será su viaje más definitivo. Un viaje que se inició por culpa de la mano y del plomo ajeno hace 25 años cuando tres personas que nada tienen que ver con el sentido común, con la humanidad, en definitiva tres animales, decidieron colocar en nombre del diablo un coche bomba en unos grandes almacenes de Barcelona, causando la muerte de 21 personas y heridas a otras 45, una de las mayores matanzas perpetradas por ETA, la de Hipercor.

Hoy, mi amigo, y sí digo mi amigo Robert Manrique, está en Vitoria. Hablamos. Está instalado en el hotel después de un viaje en tren durante el cual ni el traqueteo de las máquinas habrá despistado su atención. Aunque la procesión va por dentro, pues humano es, percibo la misma entereza y serenidad de siempre, aquella que incluso muestra antes de un partidito de tenis en el club de toda la vida, allí en el Valle de Hebrón de Barcelona, con los amigos.

Robert no va a Vitoria a pasar unos días de descanso. Ni tampoco a ver la ciudad, la cual ya conoce. Ni a tomarse unas cervezas. Va a entrevistarse con uno de los tres animales que perpetraron el atentado de Hipercor, Rafael Carido Simón.

Hace aproximadamente un año, el tal Caride –no merece el calificativo de señor- le escribió una carta en la que reconocía el daño causado por él y los de su calaña. No había disculpas públicas. Tampoco un reconocimiento explícito del perdón y de querer abandonar las armas. No sabemos aún si la letra del etarra desprende sinceridad o sólo es un gesto con el fin de lograr una amnistía, algún beneficio que le libre antes de la cárcel antes de lo estipulado.

El caso es que Robert ha llegado este mediodía, jueves, 15 de junio de 2012, a Vitoria para verse con el animal de Caride mañana viernes, en una prisión próxima a la capital alavesa.

– ¿Le estrecharás la mano?, le pregunto.

– ¡No!, por supuesto, me contesta, tajante.

Robert es así. Es capaz de enviarte a la mierda, y perdón la expresión, con una sonrisa en los labios. Desde que una maldita bomba de ETA le envío al infierno, del que regresó ¡gracias a Dios! para contarlo, le convirtió en el Roberto persona, hombre, en Roberto Víctima, la persona se ha transformado. ¿ Y quién no iba a sufrir semejante transformación?.

Y no le estrechará la mano porque el salvaje Caride Simón no la merece. Y por respeto a decenas de víctimas del terrorismo que no merecen un gesto de tamaña cualidad humana.

– ¿ Y cuál será la primera pregunta qué le harás?, cuestiono a mi amigo Robert.

En realidad hay muchas preguntas hoy en día por responder respecto de un conflicto armado surgido sólo en la mente enfermiza de unos cuantos –algunos de los cuales, como Caride Simón, que ni siquiera son vascos-.

– Le preguntaré –me cuenta- qué pinta un gallego como él, en una banda de asesinos que dice hablar en nombre del País Vasco, en un atentado cometido en Barcelona contra gente de toda España por un comando formado por un palentino, una Navarra y un gallego.

Buena pregunta, Robert, le respondo. Yo, confieso, aún no he podido entender la cuestión 25 años después. Si alguien es capaz de responderla con un mínimo sentido común, que lo haga y yo reconoceré mi ignorancia, mi estupidez.

Robert ha ido sólo a Vitoria. Ni una llamada de un político. No le hace falta, afirma. Quizás, mañana, cuando se cumplan 25 años del atentado de Hipercor, o cuando salga de la prisión alavesa tras verse con el animal, todos quieran hacerse la foto con él. “Cínicos, Hipócritas”, les diré yo.

Sí que lleva Robert en su pequeña maleta el alma, el corazón y las preguntas de otras víctimas que comprenden –como yo- su gesto.

Una de las peticiones más extendidas a trasladar al etarra por parte de esas víctimas, petición que hago mía, es que pida perdón pública y explícitamente a las víctimas y a toda la sociedad en general. Y si no lo hace, es que su gesto es cobarde, tan cobarde como lo que hizo aquel 19 de junio de 1987 en Hipercor. Y si lo hace y los animales que aún quedan en pide de ETA lo matan, su vida bien habrá valido un pequeño paso hacia el final de lo que nunca debió existir. Y si muere ese animal, yo no lloraré. Sí que lo haré, y lo haré de “alegría”, por los centenares de víctimas que se fueron y que aún quedan ¡por fortuna! quedan entre nosotros de los desalmados.

Se critica ahora el gesto a Robert. Se le puede criticare. Lo que nadie podrá reprocharle es el coraje, la valentía… de enfrentarse a su asesino, al asesino de muchos para decirle que es un hijo de satanás, un malnacido. Posiblemente, Robert no se lo dirá con estas palabras –yo lo haría-, pero hay que saber muchas veces leer entre líneas, lo que le ha faltado a este mundo de las asociaciones de “defensa” de las víctimas del terrorismo, donde sólo prima la política – y el dinero de las subvenciones- y que ha dejado absolutamente sólo a Robert en su viaje definitivo.

Y que conste que fue Caride Simón quien pidió el encuentro y que ha sido el ministerio del Interior, gobernado por el PP, quien lo ha autorizado.

¡ Suerte Robert, a por él que es uno y muy cobarde ¡

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4 Respuestas a “EL VIAJE DEFINITIVO (DE ROBERT MANRIQUE)

  1. Susana Valien

    14/06/2012 at 22:09

    Conocí a Robert en los años en los que yo compraba cada viernes en Hipercor. Aquel día, la suerte o el destino decidieron que yo no viviera en directo el suceso, aunque faltó poco. Estuve muchos años sin poder ver las imágenes de ese día, aún hoy me causan una terrible conmoción. Aquel drama no vivido en primera persona por causa del destino dejó huella en mí… Casi 20 años después volví a encontrarme con Robert en un acto de los que él suele apoyar y logré acercarme a él para compartir mi sentir por aquello. Me escuchó, me sonrió, me abrazó y me ofreció su ayuda por si la necesitaba porque de algún modo, yo también era una víctima. Es algo que no suelo contar, hay muy pocas personas que conozcan lo que acabo de contar aquí. Simplemente lo hago para que Robert sepa que no ha viajado solo a Vitoria. Lleva en su maleta un pedazo mío, un trozo de mi alma que tiene la necesidad de mirar a los ojos a ese “…” y que lo hará a través de los ojos de Robert.
    Solo puedo decir GRACIAS.

     
    • goyomartinezmiguelez

      15/06/2012 at 6:46

      Te sumo a mi Facebook. Gracias, muchas gracias Susana por tus comentarios, los cuales hago míos.

      Yo, aquel 19 de junio de 1987, comenzaba como periodista y fue una de las primeras noticias que, desgraciadamente y a lo largo de mi dilatada carrera en el ramo, tuve que cubrir. Un saludo.

       
      • Susana Valien

        15/06/2012 at 18:04

        Gracias a ti, Goyo, por hacerme conocedora de esta noticia cuyo desenlace he podido seguir hoy. Por lo que dicen los medios, Robert ha salido de la entrevista tranquilo y satisfecho. No cambia en nada lo que siento yo pero quizás sí se siente algo de alivio… lo dirá el tiempo que, ojalá me haga coincidir de nuevo con Robert para escuchar de viva voz lo que ha vivido hoy. Por siempre, gracias!

         
  2. Pilar

    14/06/2012 at 22:21

    Después de encontrar un enlace en facebook y llevarme hasta tu café romàntic, he leído pausadamente tu escrito. Y me doy cuenta que no es lo que esperaba. Y no por conocerte, que no te conozco personalmente.
    Hace un tiempo leí en un periódico un artículo sobre estos encuentros. Y me emocioné. Me enterneció, y mido mis palabras, que alguien que ha sido capaz de las más atroces salvajadas en nombre de no-se-qué quisiera un encuentro personal con una de sus víctimas.
    Nunca justificaré la violencia. Pero entiendo, sin aceptarlos, los fanatismos y sus lavados de cerebro. No justifico sus actos, ni mucho menos. Pero soy partidaria de las segundas oportunidades. Y si acceden a un encuentro personal con una de sus víctimas, para mi y desde mi centro, pienso que es un acto valiente. Saben que no habrá concesión de favores, ni indultos ni acercamientos. Pero necesitan, llámale egoismo, acercarse a sus víctimas y pedir perdón. Yo sí creo en que pidan perdón. Y sí creo en que sea sincero. Y también creo en que deberíamos saber perdonar. Porqué es primordial para poder avanzar.
    Y ahora me dirás, me direis, que yo no he sido víctima de esta organización terrorista y que no puedo opinar. Lo aceptaré. Pero te diré, os diré que no me conoceis de nada y no sabeis lo que he tenido que perdonar para poder seguir adelante, para poder crecer.
    Pienso que Robert es muy, pero que muy valiente. Pero también pienso que debería mirarle a los ojos, y hacerle las preguntas que no han encontrado respuesta en estos 25 años. Tal vez, después, sea capaz de despedirse estrechándole la mano.

     

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