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Dos por tres

29 Sep

Me dijo una vez el viejo de la imprenta que no hay certezas cuando se habla de sueños; algunos se logran, pero otros tantos chisporrotean y mueren. Cuando eso sucede es tentador preguntarse por qué uno ha soñado alguna vez en la vida.

De todas las historias en que la fe triunfa sobre el infortunio que han sido llevadas a la pantalla, no existe ninguna acerca de Job. ¿Quién iba a querer ver sufrir a alguien que le importa? Todo aquel al que le preocupe no malgastar los ocho euros que cuesta la entrada, tiraría las palomitas a la pantalla en cuanto le aparecieran las llagas, todo tiene un límite. La pregunta es, ¿hasta dónde hay que llegar para demostrar la fe?

Al leer el libro de Job uno se pregunta qué pasaría por su cabeza mientras veía como perdía todo lo que amaba. Me gusta pensar que recordaba cosas que un día habían sido banales: campos de trigo, la lluvia, unas sandalias, una escoba en una esquina, su rebaño en el campo, sus hijos sentados a la mesa; el amor; y que daba gracias por todo ello.

Desde Sudamérica, surgen nuevas voces, ricas, sensibles, que tienen muchas cosas que decir, muchas cosas que hacernos sentir, como las de Virginia Ospitaletche, que nos habla del amor, de su belleza, y también de su dolor, pues nunca nos debe falta el amor y la imaginación que todo lo superan.

Con música, River flows in you

DOS POR TRES

Te amo siempre,

aunque tengas viento en los hombros de vez en cuando,

y de vez en cuando sea siempre.

Hay tanto que en realidad todo es ínfimo.

Y cuando nos convertimos en ecuaciones difíciles,

cuando nos hacemos truenos y relámpagos y granizo,

una palabra muda, un mar desierto

– árido –

una pérdida abundante

y un eco insoportable

Cuando no somos más que una sirena que se lamenta allá lejos,

elfos ciegos,

un unicornio que carga en sus huellas

la magia y fantasía que carece,

cuando somos un barco encallado en una playa roja,

una bandera sin colores,

un trofeo hecho de cartones y sábanas blancas,

un recuerdo que golpea y golpea sin piedad

las puertas que cerramos hace un tiempo

mientras nos reprochábamos las medias que desaparecieron

en algún cajón del ropero inmenso,

-pero que no basta-

cuando somos una sonrisa impúdica y falsa y decadente

un ángel que perdió las alas, que enojado

camina descalzo en el suelo de barro y

se tropieza, pero no cae aunque le duelan

los pies y las rodillas le infarten,

bajo un manto de aguas imponentes

él sabe que para volar no se requieren alas,

así como yo sé que para amarte así

no se necesitan paraguas, estrellas alineadas ni escobas nuevas.

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2 Respuestas a “Dos por tres

  1. FLOR BUENA

    29/09/2012 at 9:01

    buenos dias amigo-goyo…feliz finde..y muy aacertado estea redacción.

     
  2. José Arjona

    29/09/2012 at 16:29

    Muchas gracias amigo, Goyo. Como siempre, todo un gran placer el leerte, eres una gran persona y escritor que sabe bien como llegar al corazón del amigo y no amigo que te lee.

    Los sueños, ese mundo tan extraño, misterioso, así como desentrañable. Apasionado y toda una pesadilla en demasiadas ocasiones. Benditos los sueños que en algunas ocasiones tenemos, los cuales no distinguimos de los demás sueños. Son como luceros en la noche, que nos iluminan el verdadero camino. Si el hombre supiera distinguirlos cuando los tiene, el hombre sería más sabio, justo y certero en su camino.

    Todo un placer, Goyo.
    José Arjona

     

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