RSS

El parque del viejo olmo

23 Dic

Mientras la ciudad aún duerme, analizo y observo que vivimos en una plétora de conflictos innecesarios que orillan la periferia. Como dijo G.B.Shaw, veo esas cosas y me pregunto ¿por qué? cuando, en realidad, busco cosas que aún no han sido y me quiero preguntar ¿por qué no?. ¿Por qué no? un mundo posible, un poco mejor, sólo un poco. Y me lo pregunto a la vera de un viejo árbol, moribundo pero aún intacto, aún en pie, en presencia agigantada por su propio tamaño y la duración sobrehumana de su vida.

Con la sensibilidad del Sur, la escritora María del Pino, de Córdoba, nos habla del desgarrador sentimiento de la pérdida de un árbol, como si le hubieran arrebatado una parte del alma. María tuvo una visión, un sueño. En este, caminaba por un parque sin árboles que cubriesen parte del cielo con sus sombras acogedoras. Lo único que veía, era pura edificación, un parque de asfalto, ventanas, bancos y piedras con cuatro palos maltrechos. Nos quitaban parte de su existencia y de ahí, escribió  estas palabras que ahora muestra. Esto no es otra cosa que una pequeña dedicatoria a las zonas verdes de nuestras ciudades. Algo que jamás debería ser mancillado y manchado por la urbanización y su contaminación.

Con música, y mucho amor; Dances With Wolves – The John Dunbar Theme

Lloran las hojas del suelo por su partida, tristes y deprimidas. Solloza la brisa en el vacío que sin querer nos ha dejado. Hoy he venido y él, sin avisar, se ha ido. Se ha marchado. O, más bien, se lo han llevado. No está donde debía, causando así mi melancolía. Siempre camino por el parque, alegre al verlo aun en la distancia. Empero, ahora ya no. En su lugar no hay nada. Sólo unas hojas caducas que enfatizan sus añoranzas, mostrándolas con desengaño, crujiendo esparcidas sin su amo. Ya no se encuentra ahí el árbol que me escuchaba en los días amargos, o en los soleados. Y, al ver la cavidad que nos ha dejado, comprendo que no volverá. ¡Lo han talado sin avisar! Y rompiendo su alma, destruyeron gran parte de la mía, dejando a su paso por el parque centenares de añicos formando cristales, pues desde pequeña vengo a jugar y, en sus raíces, mi cuerpo recostar. Hoy (repito) lo han talado y de mi vida lo han arrancado. Toco las betas de sus años viejos, ajados. Recorro su tronco mal cortado. Paso mi mano por su áspera corteza mientras las hojas siguen su rumbo, movidas por el viento que ahora el centenario ya no frena. Se alejan despacio, farfullando a los crueles hombres que pensaron que ahí, un árbol tan grande no armonizaba la estética de la ciudad. Ciudad sumergida en el mundo del bullicio y descontrol, del tiempo de las prisas…
Nos han despojado de la esencia del “parque del viejo Olmo”, pues, sin este anfitrión, ya no es nada más que una simple réplica de parque que aguarda a la nada con un puñado de bancos, cuatro arboluchos maltrechos y un montón de personas que ahora buscan y extrañan su cobijo. Lloro porque se lo han llevado… Lloro porque su historia nos han quitado…

Anuncios
 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: