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Una pequeña gran historia de un viejo y un vagabundo

29 Dic

El viejo de la imprenta y yo emprendimos un viaje con el único fin de no buscar otro saber que el que pudieramos hallar en nosotros mismos o en el gran libro del mundo. Quisimos ponernos a prueba en las ocasiopnes que la fortuna nos deparaba y a reflexionar sobre las cosas que se nos presentaba; se trataba de obtener algún provecho de ello. Alcanzamos sin quererlo una tierra yerma que parecía olvidada de la mano de Dios.

– Lo sé. Quizá haya sido un error. No deberíamos haber llegado hasta aquí – susurró el viejo, anclando su circunspecta mirada en el infinito.

Lo confieso, al principio me asusté. No parecía mi viejo de siempre. Sin embargo, como mago, extrajo una fe desconocida de su sombrero.

– Henos aquí, querido amigo, como en las grandes historias, aquellas que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros,- me dijo para liquidar mis temores.

Imaginé que esas historias son aquellas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido?.

El viejo me leyó el temeroso pensamiento

– Descuida, mi joven amigo. Al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún.

La calma batalló en mí con el temor y venció. Estábamos viviendo una de esas historias que llenan el corazón; de aquellas que tenían un sentido que no lograba ver. Lo entendí. Los protagonistas de estas historias, que son las historias de la vida, se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan, luchamos, por algo.

David Creus, de Mollet, también tiene un amigo, un vagabundo, que le acompaña en el fantástico viaje de la imaginación y también conoce alguna de estas historias. Música: libertad poderosa, liberadora del alma.

 

Querido amigo David;

hoy mi vaso se llenó de monedas. Me vestí con la camisa y el jersey que me regalaste, y eso David me asusta. La imagen no debería ser quien cierre o abra puertas para acercarse al ser humano. Míralo así: no llores por lo que no ves. Llora por lo que ves y no puedes hacer nada por cambiar. Yo he pasado un buen día.

 

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