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Rendirse

19 Ene

Tenía el viejo de la imprenta un porqué para vivir y, por ello, estaba habilitado y capacitado para enfrentarse a todos los cómos. Su patria estaba en sus zapatos y sus manos y sus palabras eran su ejército. Conversaba siempre con el hombre que iba con él.

– ¿Sabes qué se suele decir, sea cual sea la verdad? – me preguntó sin más el viejo, que había alcanzado una extraña perfección fruto de una pulida colección de errores. Él siempre decía que parecía mucho pero que era poco, como yo.

– ¿Qué se suele decir?, querido viejo- interrogué, con su venia.

– Que la gente ve lo que quiere ver. Hay personas que pueden dar un paso atrás y descubrir que les faltaba ver las cosas con más perspectiva. Otras personas se dan cuenta de que la vida les está pasando factura. Otras pueden ver lo que estaba ahí desde el principio…

Hizo un silencio. Respiró. Respiró aún más. Redujo la voz y sentenció:

– Y luego están esas personas, aquellas que huyen lo más lejos posible para no tener que verse a sí mismos.

Le formulé la pregunta obvia. No cabía otra.

– ¿Y en cuanto a ti?

– ¡Ahora ya lo veo todo claro!.

Yo también, mi querido viejo. Gracias. Tuyo, siempre.

Mar Mateo medita y muchas cosas crecen dentro de ella: silencio, serenidad, felicidad, sensibilidad. Y aquello que brota de su meditación trata de incorporarlo en su vida. Y lo comparte, porque todo lo que se comparte crece. Inspirado por Mar Mateo, un fragmento de un bonito cuento llamado “rendirse”. Música: “Bohemian Rhapsody by Queen”

 

Está meridianamente prohibido rendirse, a menos que tomemos aire, un respirar hondo, y seguir para hacerlo en tus brazos. La vida tiene que ser necesariamente la prolongación de los juegos de cuando éramos niños, donde lo principal era el dado, para ver adónde vamos y no ser la ficha que otros manipulan, ni cuando matamos a otros y contamos veinte, para ser los primeros en la terminada partida. Si tienes que firmar algún armisticio, el más necesario, siempre es con uno mismo; las guerras civiles nunca fueron sanas y te predisponen a rendirte ante otros; conserva tus acuerdos de paz pues tú mejor aliado viaja contigo, tú conciencia. Así, los brazos en los que te abandones serán siempre aquellos que te sujetan, como un ancla, que permiten el vaivén de las olas para sentirte nuevamente un niño, mientras te acunan. Un no merece ser nunca un rendido, un sojuzgado en los juegos de otros…

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2 Respuestas a “Rendirse

  1. David Creus Carrasco

    19/01/2013 at 16:39

    Maravilloso relato.

     
  2. Mar Mateo

    19/01/2013 at 21:30

    Descubrí que la felicidad y el crecimiento llegan a través de compartir y amar a todas las almas generosas que nos acompañan en este maravillo viaje individual y colectivo. Ser una actitud que juega con la vida es la mejor forma de disfrutarla. Rendirse es un término prohibido, excepto cuando sea necesario para descansar. Estupendo cuento, acompañado de un no menos soberbio tema. Sonrisas de sábado.

     

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