RSS

9 DE AGOSTO… Y OTROS 364 DÍAS

09 Ago

He recibido una postal del viejo de la imprenta con decenas de firmas que me felicitan por mi aniversario: Carlos Enrique, Joan, otro Joan, y también un Juan; Cristina, José María y Josep Maria; Manel y don Andrés; Estrella, Mar y Marta;  Anna y Ana y doblemente Ana; Menchu, Luis, el escritor, y Luis, el jurista; Mercè y Mercedes; Alfons y Alfonso; Pau, y Pablo; Carmen, Mary y María; Cati y Mila, y más juanes…

Lo confieso: me embarga la emoción. El cuerpo se me ha aflojado como si en alguna parte estallara una válvula capaz de liberar dos toneladas de aire. Estaba en pie y he vuelto a mi silla, frente al ordenador, con las piernas blandas como gelatina y un pensamiento en la mente, al tiempo reconfortante e inquieto: ¿ un año más, o un año menos ?

La postal lleva varias fechas de un mismo 9 de agosto: 1173, 1483, 1892, 1936… y también apuntes de otras fechas para olvidar: 1939, 1945, 2002…

“Fíjate – me dice el viejo en la postal- a donde hemos llegado desde que se alzó la torre de Pisa, se abrió la Capilla Sixtina, el señor Edison patentó el telégrafo y el señor Owens, negro con el tizón, dejó a los nazis con cara de bobos con sus cuatro oros en Berlín. Fíjate a donde hemos llegado desde que Franco y su caterva de desalmados formaron el segundo gobierno del horror, los americanos lanzaron su segunda bomba atómica y, por fin, dieron descanso eterno en el lugar que merecía a la señora Baartman tras una vida de escarnio circense para regocijo de racistas ingleses y franceses de años de oprobio racista. Era una esclava pero siempre será una señora. Un inciso, y a los guionistas americanos me dirijo: quién les ha concedido la licencia para etiquetar a su presidente de turno como el “líder del mundo libre” en todas sus películas y series de televisión. Me río yo del presidente de turno americano y de su mundo libre.

Mi querido y joven amigo, en este 9 de agosto ¿quién decide cuando acaba lo viejo y empieza lo nuevo ? No es un día del calendario, ni un cumpleaños, ni un año nuevo. No es hoy, únicamente. Lo fue ayer, lo será mañana. Lo es un acontecimiento, grande o pequeño. Algo que nos cambia, que nos da esperanzas. Una nueva forma de vivir y de contemplar el mundo. Lo importante, querido mío, es saber que siempre se puede volver a empezar. Aunque también es importante recordar que, entre todo lo malo del pasado, un pasado que nunca estará lo suficientemente lejos como para olvidar, siempre hay cosas a las que merece la pena aferrarse.

Hoy, el señor Gaarder (Jostein) me ha presentado al señor Andersen, un serio noruego serio, – y también un serio noruego -, de unos cuarenta años, estatura media y pelo rubio, como la mayoría de escandinavos. No obstante, un par de rasgos dirían que no es de esta tierra: ojos marrones y un semblante decaído, abatido diría yo. Me he tomado el tiempo de pensar que el tal señor Andersen quizás pertenecen a esa rara categoría de seres humanos que arrastran una triste existencia terrenal por la brevedad de la vida y la falta de espíritu.

La conjetura ha cobrado realidad cuando me he enterado de que es biólogo evolutivo. Si uno, como el señor Andersen, tiene cierta predisposición a la tristeza y otros catorce sinónimos que se me ocurren, una ciencia como la biología evolutiva tiene que ser poco recofortante; jodida, diría yo.

Lo sé, mi querido amigo. Quizás ha sido un error. Quizás no deberíamos haber llegado hasta aquí… Pero henos aquí, partícipes de una gran historia, de aquellas que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes riesgos y peligros. Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿ quien nos garantiza que va a acabar bien ?

Pero al final, todo es pasajero. Como una sombra, incluso la oscuridad se acaba para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla aún más radiante si cabe. La tuya, como la de Carmen, Luis, José María, Ana… -en cualquiera de las lenguas que por fortuna viven-, son historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido aún cuando con tus 146 años eres demasiado pequeño para entenderlas. Te aseguro que los protagonistas de estas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo. Incluso, el abatido señor Andersen…

Felicidades, querido amigo”

Desde el Café Romantic, y con el corazón -porque no sé hacerlo ni decirlo de otra manera-, gracias a todas y todos. Imagen con música. ¿ Bailamos ?

Anuncios
 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: