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El Quiosco / Deja de ser un gusano

No es una novedad. La periodista de Badalona Mercè Roura nos sorprende una vez más por el acierto en sus análisis, por su forma de ver las cosas, por su mordacidad. ¡Deja de ser un gusano!. Lo haremos, Mercè.

 

Cambiar es difícil. Para hacerlo es necesario superar el miedo y cerrar los ojos antes de lanzarse sin red al vacío. Aunque no es algo que hagan solo los valientes, lo hacen también los hartos. Los que tras levantarse mañana tras mañana, se sienten embudos… ven que nada les llena. La cara se les queda mate y la boca les hace mueca. Tal vez tienen una vida de manual pero cuando caminan por la calle sueñan, visualizan otro recorrido y notan en su pecho una chispa de felicidad, aplacada inmediatamente por un choque frontal contra la cotidiano. Una punzada fugaz, diminuta, pero suficiente para recordarles que existe un mundo distinto. Hace falta estar muy cansado de estar cansado para dar un vuelco a la vida y dejarse llevar. Hace falta ser valiente para soltarse de la cuerda que te ata a la rutina cómoda y gris, una especie de cordón umbilical asido a la mediocridad y el miedo. A veces no damos el salto porque nos gusta más el puro ejercicio de soñar que lo soñado, nos gusta el riesgo calculado, el peligro mínimo para que luego todo vuelva a su cauce… pero los límites cada vez se alejan… y nuestras ansias cada vez son más omnívoras. A veces la ansiedad de soñar sin tocar su sueño se hace insoportable…

Pasar por el camino de siempre es fácil, no mutar es la opción más llevadera. No supone sobresalto, no conlleva riesgo ni sonrojo. Para cambiar es necesario un esfuerzo titánico, un continuo devenir de emociones y pequeños pánicos… levantarse del sofá y abrir la puerta a la vida. Y lo que hay tras la puerta asusta… aunque revitaliza, rejuvenece… ilusiona. Sólo cabe decidir si esa ilusión inmensa compensa el riesgo de salir del nuestro mundo habitual, cómodo y clorofórmico, para dar el paso.

No todos los que soñamos con cambiar lo hacemos. Algunos se conforman con el sueño, se excitan con él y luego vuelven a su vida calculada. Algunos cruzan la línea para dejar de ser gusanos y convertirse en mariposas. El proceso es duro. Es una gestación larga, que requiere esfuerzo, intensidad… arrojo. El gusano mutante a menudo se mira en el espejo y se pregunta despavorido cómo ha sido capaz de estar en el proceso, siendo gusano… cómo osa pensar que podrá ser mariposa. Siente que quizás un enorme castigo caerá sobre sus espaldas por la soberbia de aspirar a brillar, lucirse… soltarse en el cielo y mostrar las alas. Y si no lo consigue, cómo va a contar a los demás gusanos que jamás sueñan que el intento salió mal. Le llamaran gusano loco, le mirarán con recelo… y peor aún… se mirará a si mismo con amargura.

Sin embargo, el gusano mira en el fondo de sus ojos y ve una chispa, un fogonazo brillante que le recuerda que por encima de todo, aunque al final no pueda… quiere… y que esa pasión es tan intensa que no puede resistir dejarse llevar. No puede cerrar la puerta y pasar el resto de su vida pensando que no será mariposa con cara de gusano asqueado y triste. Sentado en un rincón, pensando que se consume sin haber nacido.

Vuelve a la tarea y continua mutando. Al cabo de unos días entre el amasijo de capas que cubre su cuerpo, se dibujan unas alas. Son extremadamente finas, aún sin color, sin fuerza… pero le confirman que, ahora ya lo sabe, dentro de sí hay una mariposa.

Entonces se da cuenta de que lo que sería realmente una locura es no haberlo intentado. Sin importar que nunca le salieran las alas…

 
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Publicado por en 15/09/2012 en el quiosco, la barra del café

 

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Se busca líder (El quiosco del Café)

Un líder es, a mi juicio, aquel capaz de convertir una visión en realidad. A la espera de semejante y romántico milagro, no queremos gobiernos e instituciones con más marionetas, sino líderes que, de verdad, quieran gobernarnos. Líderes capaces de velar por nuestro sueño y que no conviertan las ciudades y pueblos en lugares donde nunca se duerme porque sus pobres necesitan todas las horas del día para conseguir su magro sustento. Líder es también aquel que, cuando cae un chaparrón, le presta el paraguas al prójimo o le dice la palabra adecuada, en el momento justo y el lugar acertado. Un artículo de la periodista Mercè Roura sobre una búsqueda, hoy en día más que necesaria, ¡urgente!.

 

El líder es alguien que escucha. No le asustan las ideas nuevas, es más, está dispuesto a abrir su mente a nuevos enfoques para encontrar otras soluciones que le puedan pasar por alto. El líder es alguien que sabe que si las cosas se hacen cada día de la misma forma es imposible ser creativo y alcanzar retos. El líder no grita porque no le hace falta. No causa temor, infunde respeto.

El líder se rodea de personas más inteligentes que él porque sabe que eso suma esfuerzo y talento. Sabe que debe adaptarse como un camaleón. Que hay momentos para integrarse en el paisaje y momentos para sobresalir. Es alguien con ideas claras y métodos claros pero dispuesto a hacer concesiones. Sabe sus límites pero está dispuesto a superarlos.

El líder es cauto y racionaliza pero al mismo tiempo valora las emociones y cómo sus actos afectan a las personas.

El líder sabe cuando hablar y cuando callar y siempre da la cara, aunque sea para recibir incomprensión o quejas.

El líder es sencillo, pero brilla.

El líder está dispuesto a tomar decisiones arriesgadas que no gusten… si las cree justas, incluso a riesgo de perder votos o prebendas. Sabe que quizá su liderazgo será valorado por la historia, no por sus contemporáneos.

El líder también tiene miedo, a veces mucho, pero se lo traga.Sabe cómo canalizarlo, como transformarlo en trabajo, en esfuerzo. Su miedo no es el de un cordero que espera manso su turno en el matadero, es el de una madre cinco minutos antes de dar a luz, cuando la ilusión y las ganas vencen al dolor y la incertidumbre.

Un líder usa las palabras, nunca de las come. No se cree mejor que nadie pero se respeta a sí mismo.

Se equivoca y lo admite. Fracasa y se levanta. Sabe que puede, piensa que puede. El líder no es ni duro ni blando, es resistente pero flexible.

El líder tranquiliza, actuá de bálsamo, hace de guía.

Se busca líder.

Razón : un pueblo demócrata y desesperado

Abstenerse aspirantes con ánimo de lucro.

 
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Publicado por en 19/04/2012 en el quiosco, la barra del café

 

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“Sople aquí”, un libro con una tasa de humor del 99% que no es delito (El quiosco)

El otro día cayó en mis manos un libro, y siempre que cae en mis manos un libro de una persona cercana se convierte en un gran acontecimiento. Por el título, pensé que se trataría de una guía de como eludir, o hacer frente, a un control de alcoholemia de la policía, en este caso la de Catalunya. Ojeé la primera página y la sorpresa fue mayúscula, agradable en todo caso. Después cayeron las páginas y en un santiamén lo concluí, lo “bebí como si fuera agua”, como diría la escritora cordobesa y amiga María del Pino, a quien también atrapó la lectura, incluso en la calle rodeada de una danza imposible de vehículos y peatones que se disputan el espacio en una desigual batalla.

Es una buena idea para aquellos que creen que los policías no son personas, como tú y como yo. “Sople aquí” (Ed. Raima), de Santi Fornell, es un libro sobre los Mossos d’Esquadra destinado a aquellos que no lo son. El libro es un compendio de anécdotas, unas más graciosas, otros entrañables que el autor se ha ido encontrando durante los 9 años de ejercicio profesional en la División de Tráfico de los Mossos d’Esquadra.

He tenido el placer de leerlo. Es una obra entretenida, incluso fresca, diría yo. Otra manera divertida, cuando menos, de conocer la tarea cotidiana de la policía de Catalunya.

El libro incluye un diccionario básico Mosso-ciudadano y un apartado de frases célebres donde se recogen las mejores frases que los ciudadanos han dirigido a los agentes mientras trabajaban. Un libro que demuestra que, a pesar de todo, el mundo todavía está lleno de buena gente. En el cuerpo de la policía de Catalunya, y afuera. Con una tasa de humor del 99 por ciento, este libro alegra y no es delito.

Sobre el autor.

Ya conocía a Sant Fornell de referencias, siempre acertadas, gracias a Alfons Carrasco, guionista y escritor afincado en Mollet. Este libro, y la opinión de María del Pino, me han ayudado a profundizar en la persona y el personaje que se esconde tras un traje de policía y al que la mayoría siempre vería como un simple “pone-multas”. Nada más lejos de la realidad. Fornell es policía, es persona, es escritor, es creador.

Santi Fornell (1969, Balsareny) es humanista y tiene trazas de pedagogo. Es una apasionado de las artes, entre las cuales, practica el teatro, la pintura y la ilustración. Es mosso d’esquadra desde 1991.

L’altre dia va caure a les meves mans un llibre, i sempre que cau a les meves mans un llibre d’una persona propera es converteix en un gran esdeveniment. Pel títol, vaig pensar que es tractaria d’una guia de com eludir, o fer front, a un control d’alcoholèmia de la policia, en aquest cas la de Catalunya. Vaig llambregar la primera pàgina i la sorpresa va ser majúscula, agradable en tot cas. Després van caure les pàgines i en un tres i no res ho vaig concloure, ho “vaig beure com si fos aigua”, com diria l’escriptora cordobesa i amiga María del Pino, a qui també va atrapar la lectura, fins i tot al carrer envoltat d’una dansa impossible de vehicles i vianants que es disputen l’espai en una desigual batalla.

És una bona idea per aquells que creuen que els policies no són persones, com tu i com jo. “Bufi aquí”, de Santi Fornell, és un llibre sobre els Mossos d’Esquadra destinat a aquells que no ho són. El llibre és un compendi d’anècdotes, unes més gracioses, altres entranyables que l’autor s’ha anat trobant durant els 9 anys que porta a la Divisió de Trànsit dels Mossos d’Esquadra.

He tingut el plaer de llegir-ho. És una obra entretinguda, fins i tot fresca, diria jo. Una altra manera divertida, si més no, de conèixer la tasca quotidiana de la policia de Catalunya.

El llibre inclou un diccionari bàsic Mosso-ciutadà i un apartat de frases cèlebres on hi ha les millors frases que els ciutadans han dirigit als agents mentre treballaven. Un llibre que demostra que, malgrat tot, el món encara és ple de bona gent. Als Mossos, i a fora.

Amb una taxa d’humor del 99 per cent, aquest llibre alegra i no és delicte.

Sobre l’autor.

Ja coneixia a Sant Fornell de referències, sempre encertades, gràcies a Alfons Carrasco, guionista i escriptor establert a Mollet. Aquest llibre, i l’opinió de María del Pino, m’han ajudat a aprofundir en la persona i el personatge que s’amaga darrera  d’un vestit de policia i al que la majoria sempre veuria com un simple “posa-multes“. Gens més lluny de la realitat. Fornell és policia, és persona, és escriptor, és creador. Santi Fornell (1969, Balsareny) és humanista i, a més, té traces de pedagog. És una apassionat de les arts, entre les quals, practica el teatre, la pintura i la il·lustració. És Mosso d’Esquadra des de 1991.

 

 

 

 

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El quiosco / No es país para emprendedores

Mi amigo Xavier Cruzado, director, entre otros, de excelentes cortometrajes como “Ficción Real”, para el cual se prestaron desinteresadamente actores de la talla de Roger Pera, Mariam Aguilera y Xavier Serrat (y en cuyo proyecto, – original de Alfonso Carrasco, que fue primer premio del Concurso de Guiones de La Vanguardia-, tuve la oportunidad de participar), ha proyectado otro corto, “El límite”.

Para ello, solicitó el permiso de Renfe pues había escenas que se desarrollaban en la red de cercanías. Es una historia de ficción cuyo guión no pretende situar a la compañía en el ojo de la crítica. Tampoco su final significa (en la ficción) el final de Renfe. Sin embargo, la compañía que día sí, día también, nos desespera contínuamente, le ha denegado el permiso con argumentos que podríamos calificar de “peregrinos”. Le respondieron:

“Lamento comunicarte que una vez observado con detalle el guión no podemos tramitar esta autorización. Por motivos de seguridad vincular el servicio de Renfe con acciones que insinúen, sugieran o se asocien con infracciones o incumplimientos hacia el servicio no es oportuno, a pesar que tal y como sucede en tu guión, finalmente no se produzca. Un saludo”.

Xavier Cruzado no es (tampoco le hace falta serlo) Almodóvar, ni Amenábar, Ni Bardem, ni Bigas Lunas… (con todos mis respetos hacia ellos). Xavier Cruzado sólo quiere crear. Crear arte. Contar historias, ficciones tan reales como la vida misma. Pero, he aquí que España, una potencia mundial en “contradicciones” (que no en economía, cultura…), no es país para emprendedores porque, muchas veces, demasiadas, las ideas de quienes pretenden fomentar la cultura, en este caso a través del cine, y en las que radica la sabiduría popular, la más rica, no encajan en las mentes unidireccionales de quienes detectan el poder.

Desde aquí mi apoyo incondicional a Xavier Cruzado y a todos aquellos que crean, que imaginan, que sueñan, que tienen algo que contar y que sólo encuentran piedras en el camino del tamaño de la estupidez humana.

Reproduzco aquí la respuesta de X. Cruzado a la negativa de Renfe a su petición. Y no hacen falta más palabras. La obviedad es tan obvia que por ser tan obvia, obviamente olvidamos.

Apreciada srta…

Atendiendo su respuesta sobre la denegación de autorización para el rodaje del cortometraje “El Límite” en sus instalaciones, lamentamos profundamente su resolución, pues como bien ha indicado, la historia (no basada en hechos reales), aunque “juega” con la insinuación e intenciones de su protagonista, nunca lleva las lleva a término y como bien acaba, se entrega a la policia para dar cuenta de sus acciones.

No obstante, cabe recordar que no hace mucho tiempo, se llevó a rodaje la historia del atentado terrorista más sangriento que ha sufrido la sociedad española, perpetrado por islamistas radicales afincados en España. Fué precisamente la red de ferrocarril de cercanías, en una de las estaciones más concurridas de la capital, donde se llevó a cabo esta acción tan brutal, con el triste resultado ya conocido.

En mi humilde opinión como persona y profesional, creo que una TV movie tan conocida como el “11 M”, y vista por millones de ciudadanos, siempre quedará en la imagen y recuerdos de todos nosotros, y no por ello dejaremos de usar las redes públicas de transporte para seguir con nuestras vidas. En cambio, un humilde cortometraje de muy bajo presupuesto y que con un poco de suerte podrá verse en algunos festivales nacionales e internacionales, me permite mostrar una duda razonable en cuanto al impacto visual e imaginario que puede crear en sus espectadores.

Es por ello, que desde el total respeto y acato de su resolución, creo injusto que mientras se dé permiso a una gran productora para el rodaje de un episodio tan sangriento como un atentado terrorista en la red de cercanías (con los traumas y recelos que ello conlleva), por otra parte y alegando que pueda sugerir o se asocie con infracciones o incumplimientos hacia el servicio, considerando que no es oportuno, se deniegue el permiso a un humilde equipo de rodaje para filmar un cortometraje de bajo presupuesto. Ello conlleva a lamentar que por una parte se apoye a las grandes productoras y cadenas de televisión y por otra no se apoye al ya maltratado cine independiente que intentamos llevar a cabo muchos profesionales del sector.

No obstante, le agradezco su gestión y espero tener oportunidad de encontrar otras formas de colaboración en un futuro.

Atentamente, Xavier Cruzado

Productor & Director de “El Límite

 

 

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El quiosco / “silenciar al mensajero”

Parafraseando a Ovidi Montllor: “T’adones amic. Hi ha gent a qui no agrada que es parle, s’escriga o es pense… És la mateixa gent a qui no els agrada que es parle, s’escriga o es pense”. (Te das cuenta amigo: hay gente a quien no le gusta que se hable, se escriba o se piense… Es la misma gente a quien no le gusta que se hable, que se escriba o que se piense). Como periodista de formación, oficio que llevé y llevo en los genes, y desde la autocrítica -porque debe presidir todo acto humano-, ya que los periodistas no somos perfectos, (y yo personalmente nunca lo he pretendido), recomiendo el artículo de la periodista de Badalona (Barcelona) Mercè Roura “silenciar al mensajero”. De su web personal, http://mercerou.wordpress.com/

Con música.

 

Silenciar al mensajero (5 de febrero de 2012)

El oficio de periodista se ha puesto casi imposible. Siempre fue deporte de riesgo, ya no por ir de corresponsal de guerra donde muchos compañeros se han dejado la vida, si no por el día a día en las redacciones. Los periodistas siempre hemos estado sometidos a algo, sujetos a una llamada incómoda de algún político de turno que, mande o no mande, quiere hacer una demostración de poder enviando a un pobre plumilla al banquillo. El poder mal gestionado y mal entendido es como el vino peleón, emborracha sólo con olerlo. Y nosotros somos una presa fácil y minúscula. Las mentes poco lúcidas siempre han pensado que silenciando al mensajero se acaba haciendo callar a todo un pueblo. ¡Qué gran tentación!

Siempre hemos andado en terreno minado de intereses, de preguntas incómodas, de respuestas inadecuadas… a veces una entrevista es una lotería y matar al mensajero es la mejor forma de sofocar la pataleta de niño chico y querer quedar como un señor.

Ahora, sin embargo, ya no basta con calzarse las botas de hundirse en el fango, ahora el ataque a la profesión es sistémico. La socorrida crisis se está convirtiendo en una coartada perfecta para desahuciar a los mensajeros, a los testigos de todo aquello incómodo. Pasa en todos los sectores, es cierto, por desgracia, la situación de las arcas públicas y las no públicas está devorando todo lo que hasta hace unos días era sagrado. Cierto, quizás mucho de lo sagrado o intocable jamás debió serlo. Habíamos cebado muchas vacas absurdas hasta convertirlas en sagradas y ahora, hay hambre y vamos a comérnoslas. A pesar de todo, no nos engañemos. No todo es prescindible, no todo es tocable, hay lineas rojas y a menudo se cruzan. Se cruzan en la educación, en la sanidad y han empezado a cruzarse en los medios. Mientras tanto, otras vacas siguen echando mano de lo público sin temor a sufrir escasez.

La crisis va a ser la comadrona de todo lo bárbaro y va a sacar a flote actitudes intolerantes y obtusas. Todo empezó con “no se admiten preguntas” y acabará con que ya no quede nadie para hacerlas.

Y lo más divertido de todo, si es que en este escenario que compartimos todos hay espacio para la risa colectiva en el ámbito laboral, es que las preguntas nunca han sido el problema.

Todo buen periodista lo sabe. Y también lo sabe el entrevistado inteligente. No hay preguntas inconvenientes, solo lo son las respuestas.

Si el juego de matar al mensajero siempre ha estado en el adn de muchos aspirantes a cacique, en todos aquellos que esconden demasiado mal sus miserias, ahora han encontrado la excusa perfecta para evitar que uno tras otro lleguen más mensajeros. Van a chapar cuantos más medios mejor. Van a dejarnos sin voz, sin conocer opiniones distintas… y no parece que vaya a pasar nada. El pánico lo paraliza todo.

Se nos vende cada día que vamos a tener que prescindir cada vez más de todo lo que nos hace la vida fácil. Nos dicen en tono reprimenda que nos hemos acostumbrado a lujos que ahora no tienen cabida en la nueva sociedad. Y permanecemos callados. Por si acaso, por si en algún momento decidimos volver a opinar y reivindicar nuestras posiciones, van a encargarse de que no nos queden altavoces.

Los periodistas no somos perfectos. Nuestro trabajo es esclavo de nuestra humanidad y vivencia personal. A veces nos hemos vendido y traicionado a nosotros mismos de forma bastante degradante, cierto. Sin embargo, sigo convencida de que el mundo sin nuestro trabajo es más injusto, más pequeño, más oscuro.

Vamos a hacia una sociedad de silencios.

 

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