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Sorbo a sorbo

John Keats, el delicado romántico inglés, escribió un día, “verdad es belleza y belleza es verdad”. Ciertamente, aspiramos a ellas. Emprendo un viaje para buscar inspiración y humanidad, para que nunca me olvide de cómo viven, piensan, siente, ríen, lloran… las personas. Para que nunca me olvide de que mi ciudad y mi país son muy pequeños comparados con el planeta y que hay que tener mundo para conocer a los seres humanos.

Como quiera que escribir es una forma, una de las mejores que conozco, de estar en el mundo, Cristina Jiménez-Buil, de Madrid, lo hace porque es un mundo, como vosotros y vosotras. Cristina da para recibir y recibe para dar, y lo hace con música.

Sorbo a sorbo, aquel café siguió inspirándola en el análisis de su actitud. Cuando era pequeña buscaba un beso, una caricia, un abrazo… Sin embargo,  aprendió a contentarse con un “¡qué buena eres, qué bien lo haces!”. Ella hubiera cambiado un buen café por un beso cariñoso, su plato preferido por un abrazo. ¿Mi marido, mis amigos… se sentirán igual?, ¿quizá me he centrado en el  “buen hacer” para escudarme y no tener que demostrar mis sentimientos? ¡Qué sutiles podemos llegar a ser!. Me creía “doña Sacrificada” y resulta que soy “doña Exigencias”, culpando a los demás de mis carencias emocionales, obligándoles a un reconocimiento por mi obsesión de hacer, por mi obsesión de dar.

 

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Se busca líder (El quiosco del Café)

Un líder es, a mi juicio, aquel capaz de convertir una visión en realidad. A la espera de semejante y romántico milagro, no queremos gobiernos e instituciones con más marionetas, sino líderes que, de verdad, quieran gobernarnos. Líderes capaces de velar por nuestro sueño y que no conviertan las ciudades y pueblos en lugares donde nunca se duerme porque sus pobres necesitan todas las horas del día para conseguir su magro sustento. Líder es también aquel que, cuando cae un chaparrón, le presta el paraguas al prójimo o le dice la palabra adecuada, en el momento justo y el lugar acertado. Un artículo de la periodista Mercè Roura sobre una búsqueda, hoy en día más que necesaria, ¡urgente!.

 

El líder es alguien que escucha. No le asustan las ideas nuevas, es más, está dispuesto a abrir su mente a nuevos enfoques para encontrar otras soluciones que le puedan pasar por alto. El líder es alguien que sabe que si las cosas se hacen cada día de la misma forma es imposible ser creativo y alcanzar retos. El líder no grita porque no le hace falta. No causa temor, infunde respeto.

El líder se rodea de personas más inteligentes que él porque sabe que eso suma esfuerzo y talento. Sabe que debe adaptarse como un camaleón. Que hay momentos para integrarse en el paisaje y momentos para sobresalir. Es alguien con ideas claras y métodos claros pero dispuesto a hacer concesiones. Sabe sus límites pero está dispuesto a superarlos.

El líder es cauto y racionaliza pero al mismo tiempo valora las emociones y cómo sus actos afectan a las personas.

El líder sabe cuando hablar y cuando callar y siempre da la cara, aunque sea para recibir incomprensión o quejas.

El líder es sencillo, pero brilla.

El líder está dispuesto a tomar decisiones arriesgadas que no gusten… si las cree justas, incluso a riesgo de perder votos o prebendas. Sabe que quizá su liderazgo será valorado por la historia, no por sus contemporáneos.

El líder también tiene miedo, a veces mucho, pero se lo traga.Sabe cómo canalizarlo, como transformarlo en trabajo, en esfuerzo. Su miedo no es el de un cordero que espera manso su turno en el matadero, es el de una madre cinco minutos antes de dar a luz, cuando la ilusión y las ganas vencen al dolor y la incertidumbre.

Un líder usa las palabras, nunca de las come. No se cree mejor que nadie pero se respeta a sí mismo.

Se equivoca y lo admite. Fracasa y se levanta. Sabe que puede, piensa que puede. El líder no es ni duro ni blando, es resistente pero flexible.

El líder tranquiliza, actuá de bálsamo, hace de guía.

Se busca líder.

Razón : un pueblo demócrata y desesperado

Abstenerse aspirantes con ánimo de lucro.

 
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Publicado por en 19/04/2012 en el quiosco, la barra del café

 

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MUCHO MÁS

Me situó bajo la mirada estimulante de un sol más alto, portador de renovada luz, y de días hermosos… En la ciudad, luminosos fragmentos de cielo se cuelan en los edificios a través de patios, balcones, terrazas, huertos sencillos o jardines urbanos. Son pequeños paréntesis en los que el tiempo se detienen, la vida desconecta por un instante de la terca rutina, y un manto de luz dorada y de bullicio lo cubre todo invitando a una saludable desgana en las horas de ocio. A veces nos empeñamos en escapar lejos para vivir momentos especiales, sin fijarnos en que casi siempre éstos nos esperan a la vuelta de la esquina. Y es que, hay otros mundos, pero están en éste. Y hay otras vidas, pero están en nosotros. Y esos mundos y esas vidas que están aquí, y que no solemos percibir, las podemos encontrar en personas como Sonia Galeano, de Gijón, que nos obsequia con este relato sobre cosas sencillas que nos harían más felices y que tenemos al alcance, a poco que nos esforcemos.

Relato con música. Time To Say Goodbye

 

Un hogar es mucho más que una casa…

Dialogar es mucho más que contarnos lo que pasa…

Reunirse es mucho más que estar juntos…

Compartir es mucho más que prestarse cosas…

Vivir felices es mucho más que estar contentos…

 

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La palabra es el camino

Las palabras son la identidad de las personas que las inventaron, usaron y vivieron… Sin embargo, muchas se van para no volver. Los diccionarios son los que las desentierran pero no son los dioses que les puedan infundir nueva vida. Dicen que nos hemos de acostumbrar a perderlas. ¡No me resigno!, aún cuando, como nos recuerda Heráclito de Efeso, “todo cambia, nada permanece”.

Las palabras desahuciadas, incluso muertas, nos producen nostalgia. Pienso como
se sentiría Cervantes, Machado, Lorca, Unamuno, Hernández y tantos otros si estuvieran en una cafetería, en una oficina, en una escuela… y oyera las palabras con las cuales, en la actualidad, solemos comunicarnos. Pensarían que estamos en otro siglo. Quizá, en otro planeta. Acaso, pensarían que no somos de este mundo.

Soy partidario de los partidarios de las palabras que provocan armonía entre los seres; palabras que les hacen ser amables, palabras beneficiosas. ¿Dónde están esas palabras?. ¿Acaso han sido borradas intencionadamente de los diccionarios por aviesas mentes para que ya nunca el hombre y la mujer puedan hallar la paz de su espíritu?.

¿Acaso nunca más el hombre sabrá dilucidar sus disputas con el arma de las palabras?. ¡Las pistolas, ni de chocolate!. ¿Seremos tan idiotas de despreciar las palabras para que un día, cariacontecidos, sólo sepamos probar la hiel de la crisis, de la derrota y del daño?.

Pienso en lo terrible que es cuando a los humanos nos inundan los silencios. Permanecer callado es uno de los estados más horribles que podemos
experimentar. Poner por escrito las palabras que queremos gritar a los cuatro
vientos es una maravilla a la par que una tragedia del alma. Ya nada es lo que era, las palabras que sanaban de una u otra manera nuestras vidas, dichas por viejos o nuevos
políticos, ya no lo hacen. Y sólo gracias al humor y a la paciencia, podemos
continuar con las palabras que no nacen para un provecho propio. Lo peor es
encerrarnos en nuestro propio silencio.

Con las palabras no se puede decir todo pero se puede escribir todo aquello que no se puede decir con las palabras. Me lo decía hace unos días Marisol Marichalar:

” Escribir no es lo mismo que hablar. Me siento más cómoda escribiendo, aunque no sé expresar todo lo que siento. Con las palabras, me encanta sentir, me encanta ser yo…”.

Y lo hace para conocerse a sí misma, para descubrirse… La palabra es el camino.  No muere lo que se desaparece, sino lo que se olvida…

Clica sobre la imagen. ¡Que tengamos suerte!.

 

 

 

 

 

 

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