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Cerca, casi juntos (4 días, a finales de marzo)

Dicen que cuando hay amor, la distancia y el tiempo no importa, lo que importa es cuánto estás dispuesto/a a soportar su ausencia para esperar su presencia. Y es que en la vida, y el amor forma parte necesaria de ella, somos viajeros de caminar indefinido e infinito que buscamos territorios indeterminados, espacios que no han sido hollados por las máquinas, carreteras secundarias donde todo cambia. Pasar del desierto a la altiplanicie.

Cerca, casi juntos es un conjunto de reflexiones aparentemente inconexas en torno al amor y a la vida escritas en Twitter por Ruth Román, de Cornellà (Barcelona), a finales de marzo de 2012. Con música, pues es un placer leer y sentir la música: The Notebook Soundtrack – On The Lake.

El silencio habla a cualquier hora del día o de la noche. Entendieron que con sólo mirarse, podrían comunicar y ahorrar abdurdos equívocos. Y cuando le mira así, más le enamora. El tiempo no importa porque se ha desarticulado; porque todo, presente, pasado y futuro, está ocurriendo o siendo a la vez. Unidos en un abrazo en que uno finalmente se había encontrado y otro se había perdido.

– Quieres saber qué me gusta de ti?, que me rechazaste, que estás asustado, que me excitas, que estás atrapado como yo,- le dijo ella. 

– Algún día caeremos, lloraremos y entenderemos todas las cosas,- respondió él. Luego siguieron mirándose como antes.

 

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“Fortirer in re, suaviter in modo”

Fortirer in re, suaviter in modo (fuerte en el fondo, suave en la forma). Hay situaciones que no merecen mayores explicaciones. Relato núm. 100 del Café Romantic. Una composición poética del Café Romantic (Goyo Martínez), a partir de una idea original de M. Carmen Escriña (Madrid) y un momento eterno de inspiración de Alma Ballesteros (Murcia).

 

Aunque la distancia nos separe, 

[ tú estás aquí ]

y puedo sentir tus caricias

Aunque te vayas lejos

[ sigues aquí ]

y puedo escuchar tus palabras

Aún en la distancia,

[ cierro los ojos y te veo  ] 

y tengo largas conversaciones

y veo que me sonríes

y te siento tanto.

 

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Al amigo que nunca conocí (Barcelona-Madrid-Barcelona)

Tengo un amiga que una día encontró en un cajón una carta de su primo, y que siempre echaría de menos, carta que ha inspirado algunos de los relatos de este blog, y de mi última vida.

Y en esa carta le dijo todo lo que no le había dicho. “Estas son las cosas que nunca te dije. Siempre te he querido. Mi amistad sigue viva aún cuando te has ido, aún cuando no has venido. Cometería los mismos errores, es decir, salvo uno, nunca te diré adiós”. 

Los gatos tienen siete vidas y yo ya estoy en la sexta… Y esa amiga tiene un primo en Florida (EEUU) de quien aún espera una carta. 

Sirva esta introducción para presentar un original relato de Basilio Molinero, de Madrid. Son unas breves e intensas palabras dedicadas a un amigo con el que nunca compartió un café y al que nunca abrazó y que siempre será su amigo.

Relato con música. I’m Yours (Live On Earth Single Video) 

Te cruzaste en mi camino, caprichos del destino, cargado de palabras y mejores intenciones. Un café nunca compartimos y ni un solo abrazo nos dimos, pero tan solo una cosa te digo, la distancia jamás será capaz de alejar lo que quiso el destino.

Eres ya parte de mi vida y de mis buenos amigos; te he colocado en un lugar mi especial de mi cofre secreto, llamémosle alma, donde tan solo caben buenas palabras, experiencias de la vida, buenos recuerdos, lágrimas de pena y alegría, y sin duda amigos, personas que llegan a ti.

Siempre tuyo, tuyo siempre. A un amigo. 

Tío Basi.

 

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Con tan solo cerrar los ojos

He aprendido de vosotros y vosotras en este loco y maravilloso universo de la red social muchas cosas que hacen de mí mejor persona. Y quiero destacar una en especial, que viene muy a cuento de la velocidad con la que viajan las palabras, los sentimientos y las sensaciones…, sin movernos de la silla. La distancia separa cuerpos, no corazones. Sirvan estas palabras para presentar un nuevo relato corto de una persona por cuyas manos pasan vidas que quieren aferrarse a la vida. Una persona en quien no cuenta los años de vida sino, – cuando haga recuento de su vida- , los años de esa vida. María José Fresneda (Madrid).

Sensaciones que vuelan a través de la distancia recorriendo lo impensable, luchando contra el tiempo y el viento, llegando a su destino con tan solo cerrar los ojos. ¿Las necesitas?. ¿Las quieres?… tuyas son.

 

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Nosotros

El otoño anuncia desde hoy su avance en lenta opulencia y, poco a poco, se llevará la última brizna del aire cálido de la media tarde del verano. Lo que no se llevará será la calidez de nuestro espíritu, una calidez que anida en nuestros corazones, unos cuantos rotos, otros sanando y algunos, por el momento, intactos. Así es y así se presenta Marisol Marichalar, un corazón que palpita, un amor nuevo, quizás imposible, un corazón que espera y también llora. ¡Es el amor!, nuestro destino inevitable, quizás fatal, pero amor al fin y al cabo. Más vale haber amado y perdido que nunca haber amado… Music from Andre Rieu (Love Theme From Romeo & Juliet) 

Amanecía y el sol dejaba pasar un rayo a través de la rendija. Me desperté y agradecí estar viva otro día más… alguien vendría pronto a rescatarme.

Nuestras miradas cruzadas,

nuestro corazón palpitando,

nosotros separados,

este amor nuevo,

este amor imposible,

este amor anhelado,

este amor separado.

Soledad de mi lágrima llorada,

en la oquedad del corazón inerte,

que de tanto esperar no espera nada.

 

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Cartas de amor y ruptura, II capítulo

Por Elizabeth Vargas, San Juan de Puerto Rico

Relato con música. “Sigue aquí, sé feliz”, del grupo A Media Luz. Mariela Redondo y Javier Cardona

Después de la lucha interior que tuve, me armé de valentía y llevé el sobre al correo. Allí estaba el agujero donde debía depositar la carta. Abracé el sobre fuertemente, como si fuera Rodrigo. Me parecía sentirlo ahí. Deposité la carta en el correo y tuve que salir a prisa.

De nuevo, no me podía contener, lloré con sollozos, pero ya estaba hecho. Ahora solamente me quedaban los recuerdos de lo que pudo ser un gran amor.

-No se puede detener el tiempo y menos enmendarlo, pensé.

En el otro lado del mundo era la hora de descansar y Rodrigo se disponía a llegar a su cuarto. Allí hacía su ritual nocturno, releía una de las muchas cartas que tenía de Maia, contemplaba su foto y le hablaba como si la tuviera de frente. Así pasaban las semanas y los meses, mientras él esperaba el regreso a su casa y el gran reencuentro.

Después de algunos días, llegó la nueva carta que tanto anhelaba.

– Veo que buscaste tu correspondencia, a mí se me olvidó.

– Sí Gustavo, sé que hoy dormiré feliz.

– Hombre parece que estás muy enamorado de esa chica, todavía no abres el sobre y no dejas de sonreir.

– Ella es mi vida.

– ¿Es tu esposa?

– Pronto lo será, solamente espero que llegué el momento de dejar este buque y volver a casa.

– Lo dices con tanta emoción muchacho, se ve que todavía no enfrentas la realidad que otros marineros vivimos.

– ¿De qué hablas?

– ¡Nada! Son cosas mías, me voy a dormir que hoy los ataques fueron fuertes y no sabemos si mañana estaremos aquí o cambiarán la estrategia.

– Bueno, que descances.

– ¡Gracias hombre! tú disfruta del amor mientras dura.

No me gustaron las palabas de Gustavo, pero él sabrá lo que vivió.

Al fin llegué a mi cuarto y me tiré en la cama para leer esas mágicas palabras que siempre llenaban mi corazón de aliento y alimentaban mi espíritu.

Sacó la carta del sobre y esta vez solamente había una hoja.

-¿Qué pasaría que la carta es tan corta?, me cuestioné. Mientras leía noté que el tono era bien diferente, no era la Maia que me enamoró con sus cartas.

Terminé y no lo podía creer. No comprendía y no quería entender lo que decía en aquella misiva. Un sabor amargo, inexplicable, comenzó a bajar por mi garganta. Esta vez las palabras causaban una herida muy profunda. Era una despedida, estaba rompiendo todos mis sueños. Me pregunté, una y otra vez, adónde se había ido la ilusión y todo el amor que plasmaba en cada oración de las demás cartas.

Solamente venía a mi mente aquella noche en el muelle de San Juan, donde la conocí. Ese primer y único encuentro había sido fascinante. Yo, que no creía en esos cuentos del amor a primera vista, había quedado hechizado aún con su tímidez. Se hizo tarde, era la hora de partir, intentamos despedirnos varias veces, pero no podíamos.

En una noche queríamos contarnos toda la vida y que mucho reímos. Me tocaba partir así que le robé aquel beso. Recuerdo que bajó la cabeza, estaba sonrojada y con una sonrisa en sus labios. Me fui a esta nueva misión con una actitud muy diferente, con deseos de regresar y de estar a su lado. Me llevé solamente un pedazo de papel con sus datos y el recuerdo de sus labios.

Después de tantos meses, pensé que la conocía de toda la vida, estaba seguro que ella también había sentido lo mismo que yo, pues en cada carta que nos escribimos únicamente había ternura, amor y pasión. Quería pensar que estaba dormido, que era una pesadilla y que pronto despertaría.

 

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