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Nunca lo hubiera imaginado: sobre la muerte de John Lennon, su asesino y El guardián entre el centeno

¿ Qué hubiera ocurrido si John Lennon no hubiese muerto trágicamente aquel 8 de diciembre de 1980?. ¿Qué relación tiene el último disco del mítico Lennon, su asesino, Mark D. Chapman, y J.D. Salinger, el excéntrico y huraño autor de El guardián entre el centeno?. ¿Planeaban los Beatles regresar a los escenarios si no hubiera fallecido Lennon?. ¿Era el asesino del Beatle un majara, un iluminado o, quizá, un autómata dirigido por alguien a quien le interesaba el magnicidio?. ¿Era Yoko Ono un impedimento para el posible regreso de la banda de Liverpool?.

Aquel 8 de diciembre, Mark David Chapman decidió acabar con la vida de Lennon, “un auténtico elemento que se atrevía a compararse con Jesucristo, y que incluso no creía en Dios”. ¿Qué tuvo que ver Dios con el crimen del Beatle?.

Ese día, Chapman compartió habitación con una prostituta, a la que despachó tras darle una propina, sin consumar el acto sexual en ningún momento. Luego, de camino al edificio Dakota, en Nueva York, adquirió un nuevo ejemplar, el enésimo, de El guardián entre el centeno y en una tienda de Virgin compró una nueva copia, la enésima, del Doble Fantasy de los Lennon.

Por un momento, Chapman soñó… luego habló el plomo y el sueño terminó mientras miles de niños pequeños jugaban en un gran campo de centeno sin nadie que los cuidara ni vigilara, excepto un adulto, al borde de un profundo precipicio, sin otra misión que agarrar a todo niño que se acercara al abismo. ¡Una locura!

Juan Manuel Escrihuela (Barcelona, 1957), uno de los mayores expertos en España en el fenómeno beatle, desvela en “El sueño ha terminado” (Quarentena Ed.) algunas de las oscuras polémicas que han envuelto la muerte de Lennon: una crónica novelada de literatura, música y crueldad que unió al beatle, Salinger y Chapman.

Os lo recomiendo porque no deja indiferente, tanto si eres o no beatlemaniaco

 

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¡ Ojitos !

¡ Ay si el escritor levantara la cabeza…! Descubriría, patidifuso, que no todos los lectores ya no pasan las páginas, una a una, con cuidado, quizá tumbados en la cama, o bajo la sombra de un árbol, siguiendo las aventuras de la pequeña Irma, siempre sonriente, siempre con los ojos bien abiertos. Descubriría que tampoco doblan las esquinas de la hoja para marcar por dónde van. Ni hunden sus narices en el papel, para aspirar la esencia de la historia.

Ojitos, una recomendación con música, con mucho gusto, de Sonia Rodríguez Orta Rigo (Barcelona)

Ojitos trasladándose,

con esa expresión en la carita,

que nosotros vemos como una sonrisa…

Ojitos viviendo,

no sólo sobreviviendo…;

Y como dice una canción,

“eso de durar y transcurrir, no nos da derecho a presumir …

porque no es lo mismo que vivir …

honrar la vida…

Ojitos honra su vida, y la de muchos de nosotros…

 

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