RSS

Archivo de la etiqueta: juventud

¿ Para qué sirven los años ?

¿ Existo como soy, y con eso basta ? ¿ Será cierto que me tomo a mí mismo demasiado en serio ? Dicen que el tiempo lo cura todo; si es así, ¿ deberían vender frascos de tiempo en las farmacias ? Me pregunto cuál es el día más importante de nuestra vida; ¿ será cierto que es aquél en que uno nace y averigua para qué ? ¿Cómo se mide la vida ? ¿ por las veces que respiramos, autómatas, o por los momentos que nos dejan sin aliento, vivos?… ¿Se puede estar en el mundo sin pensar en nada? o ¿ Pensar en ello quiere decir que no esté pensado en ello, o al hacerlo estoy pensando en todo a la vez o, quizás, en nada ?

 

Aquí me tienes, mi querido y joven amigo, camino de las siete montañas que abren las puertas a las angostas entradas donde las aguas se acumulan, compactan y recristilizan para purificarse de las impurezas de los hombres. Allí, desde unas de las colinas de la ciudad de la lluvia, preguntándose por qué llueve sobre mojado, aguarda el amigo Gaarder (Jostein), cincuenta preguntas en mano. Yo, le llevo otras cincuenta.

He recibido tu carta en la que me cuestionas cómo un viejo como yo llega a viejo. Y, yo te respondo con otra pregunta: ¿ quién te ha dicho que soy viejo ? Crees que debe ser muy jodido hacerse mayor sin querer. Crees que luchar para no ser viejo tiene que ser una putada porque es inevitable. Pero, ¿ y quién te ha dicho que he luchado para no ser viejo?, y siendo viejo, soy jodidamente joven. 

Te contaré una breve historia, tan breve que por siempre perdura en la memoria de quien la escucha y la hace suya porque, no lo olvides nunca, la fugacidad de un instante siempre genera una conciencia de eternidad. Y, a Dios pongo por testigo, que hace una eternidad de ello, y fue ayer mismo.

Es la breve historia de una mujer que hacía centenares de años que tenía veinticinco años -cien veces cinco veces cinco, decía ella-, que siempre estaba lista para dar lo mejor de sí en la aventura del mañana. Había decidido platearse algo nuevo cada día y no se contentaba con ello pues lo intentaba, aún siendo posiblemente imposible

– ¿ Y por qué lo intentas si es imposible ? – le pregunté yo.

– Para tener dulces sueños imaginando cómo lo lograré – respondió, soñando ya el sueño.

Maritza -así se llamaba la mujer-, había entrado en años con la fija idea en la cabeza de no volverse vieja. De eso, hace ya una eternidad. Mientras, yo, en aquella época, siendo ya viejo, me resistía a volverme viejo. Ella, había aceptado su edad. Yo, aún no.

– ¿ Qué significa aceptar la edad ? -cuestioné, curioso.

– ¡ No volverse viejo ! – sentenció Maritza, satisfaciendo mi curiosidad.

Hacía cien veces cinco veces cinco que la mujer no se quejaba de lo penoso de la vida terrenal. ¿ Para qué sirve una queja ?, me preguntaba yo para mis adentros.

– ¡ Para volverse viejo ! – contestó ella, leyendo mi pensamiento. ¿ Cómo demonios podía leer las entrañas de mi mente ? ¿ Cómo demonios puedo leer tu mente ?, mi querido y joven amigo.

Llegué a pensar que Maritza no era de este mundo, al menos el mundo que nosotros conocemos o nos han hecho conocer.

– Ser joven, mi querido viejo, no es sólo una etapa en el ciclo de vida de las personas…

– ¿ Quién eres? – le pregunté a aquella ingrávida mujer.

– Soy una postura libre de tiempos y edades… Soy joven y vieja, entrada en años hace una eternidad, ayer mismo.

En aquel momento comprendí que ser joven o mayor no es lo decisivo. Lo que realmente cuenta es lo que hacemos con nuestra vida. ¿Vivimos como pensamos o pensamos como vivimos ? O, ¿será cierto que nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos ? Se lo preguntaré a nuestro querido señor Gaarder quien, por cierto, un día le preguntó a un niño si  alguna vez dejaba de llover en la ciudad de la lluvia y el niño, que tenía pinta de viejo, le respondió: ¡ no lo sé, aún tengo doce años!

Maritza esperaba mi última pregunta, incluso antes de que yo la formulará en mi mente.

– ¿ Y la muerte ?

– La muerte, mi querido viejo, es algo que me sienta fatal y procuro evitarla… – replicó, sabia y savia.

¡ Cierto, querida Maritza!, pensé para mis adentros: mientras nosotros somos la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros ya no somos… al menos, de esta vida terrenal. Quizás, sí de otra forma de existencia que, a su vez, significa vida.

¡ Cierto, querido viejo ! El Café Romantic presenta un relato inspirado en los pensamientos de Maritza Rivas, cuya vida imagino como el flamenco que siempre demanda elegancia en los brazos, tronío en los tacones y pasión en el alma. Seguiriyas y alegrías, cantes agónicos y jaraneros que, como la vida, se anuncian en bautizos, se prolongan en primeras comuniones, se fermentan en bodas de cuatro lunas, se asientan en fiestas sin motivo aparente, y no se apagan ni siquiera con el funeral del viejo.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Juego de amor

Hay situaciones, momentos, palabras… que no merecen mayores explicaciones. Y es que, como decía Unamuno, “hay lágrimas que refrescan y desahogan y lágrimas que encienden y sofocan más”.

Un relato sobre ese bello, aunque tortuoso, camino que todos emprendemos para encontrar el amor de la profa. Elizabeth Vargas, San Juan de Puerto Rico, escrito en la soledad de la madrugada, donde afloran los mejores sentimientos, las mejores palabras. Con música, por swpuesto.  Escena de Nmpqtbpqtb.

sube y baja

 

(Versión original)

Sube y baja, sube y baja… No podía parar de mecerse  y entre carcajadas era evidente su felicidad. Era un capuyo  que empezaba a crecer. A distancia se escuchaba la risa, era pícara y tierna a la vez.

Y seguía en el sube y baja. Sí, la niña jugaba. La inocencia era su dueña cuando le robaste ese primer beso y te amó. Poco a poco te entregó su corazón, el alma, sus sueños y su ser. Contigo vivió los momentos más hermosos y también instantes muy dolorosos.

Hoy la vida los lleva por senderos de incertidumbre, no hay un rumbo definido. Los océanos se imponen cual barrera entre los dos. A pesar de la distancia, el recuerdo sigue latente, fue tuya y se entregó a ti con gran pasión. Junto a ti creció, aprendió lo que es el amor y lo que es el perdón. Hoy no sabe si estás, si te fuiste y tampoco puede percibir si volverás.

El parque está solo, la niña vuelve a mecerse en el sube y baja.  No ve otra alternativa. Sigue jugando, pero las lágrimas aún corren por su rostro y se escucha un sollozo. En su interior no quisiera abandonar esa ilusión que la llevó al cielo y luego al infierno, pues le costó su inocencia. No hay respuesta y la niña desconoce si tiene tu querer o si todo fue un juego de amor.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

LA NIÑA QUE CRECIÓ DEPRISA (el significado de la palabra vivir)

Un día, cualquier día, antes de concluir una sesión de Facebook, me encontré con un mensaje de una persona que me contaba que le encanta escribir. Y lo hace no sólo por satisfacción propia sino porque también le gusta ayudar a las personas. En aquel momento, me dijo, escribió unas palabras dirigidas a un ser en concreto que pasaba por momentos muy amargos.

“Soy aficionada, escribo porque me gusta hacerlo; el mero hecho de coger un papel y un bolígrafo me hace sentir bien. Pienso que cuando algo te gusta siempre hay que hacerlo, aunque no sepas hacerlo…”, me explicaba.

Esa persona que siente la escritura como una sanación y una salvación del alma propia y ajena es Mar García, de Jaén, que escribe poesía, relatos, cuentos, reflexiones e historias. Y me –nos- obsequió con este relato sobre la vida. Y al final, al leerlo, me deseó que me sintiera como en casa. Y a fe que lo he sentido.

Relato con música. You Give Me Something

 

Hay sucesos e historias que narran nuestras vidas. De ellas, con el paso del tiempo aprendemos y te hacen ser más fuerte, te hacen valorar más, y pensar para que estamos aquí. Hay una frase que quisiera compartir porque un día, mientras estaba en mi ordenador escribiendo, me vino a la mente, la frase es la siguiente:” Estamos aquí para sobrevivir y estamos aquí para luchar y ser felices”.

Os voy a contar una historia, la historia de una niña, que a mí me tocó vivir de cerca y narro para que, de un modo u otro, entendáis el significado de estas palabras.

La historia, como bien he dicho, trata de una niña, que desde muy pequeña tuvo que tomar una decisión, la de vivir o abandonarse a la muerte; una niña que desde pequeñita hubo de encargarse de una labor complicada para su edad: tenía a su madre enferma y un hermano más pequeño que ella, un ser frágil e indefenso, el cual también dependía de ella.

Como podéis imaginar la vida de esa niña no fue fácil, ya con diez años. Se pasaba todo el día trabajando fuera de casa para ganar el sustento, el único, de la familia. Se encargaba de todo. Y no sólo eso, además estudiaba. Y, cuando disponía de un poco de tiempo libre, seguía trabajando.  

Pese a todo, aquella niña siempre tenía una sonrisa en los labios. Era feliz, aún la calamidad de vida que debía llevar porque sabía que debía hacer todas esas cosas, que tenía que luchar aún a su corta edad. Si ella se venía abajo, toda la familia se hundía. Y lo hacía desde el cariño que profesaba a los que le rodeaban.

Y aquella niña hubo de madurar demasiado pronto, robando tiempo que jamás regresaría a su adolescencia, a su juventud. Hoy, pese a todo, esa niña es una mujer y es feliz. Y lo es porque tomó la decisión de caminar, de luchar, de vivir. Y aún hoy, conserva siempre esa sonrisa en los labios.

Os cuento pinceladas de esta historía porque vivir requiere un esfuerzo, requiere, como os digo, lucha. Hay personas que piensan que no pueden hacerlo, que es difícil, y se rinden…

Pues bien, a mi juicio, bajo ningun concepto hay que rendirse, porque la palabra vivir tiene un amplio significado: implica caminar, superarse, alcanzar los sueños. Puesto que las cosas malas, por así decirlo, llegan solas, también hay que recibirlas como las buenas, pero siempre mirando hacía delante…

Recuerdo una frase de un gran amigo que decía así:” a veces la vida nos la complicamos nosotros mismos”, frase que, si se analiza y se piensa, guarda una gran verdad. A veces, más de las debidas, nos encerramos en algo, miramos un solo objetivo, y no damos la oportunidad de mirar ambos lados y ver que hay más caminos abiertos, que es más facil de lo que nosotros pensamos. Simplemente, hay que detenerse un momento y observar.

Muchas personas se sentirán identificadas con esta breve historía, otras no será así, pues seguro que han tenido una niñez y una adolescencía fantasticas y se han ocupado de ser lo que debáin ser, niños y niñas. Por fortuna, la vida tiene unas etapas y es maravilloso poder disfrutar de todas y cada una de ellas.

Sin embargo, no olvidéis que ha existido, alguna vez, en algún lugar, cerca o lejos, niños que no pudieron ser niños.

Por último, os dejo otra frase que me gusta mucho. No es mía, pero al leerla me hizo ver que es así:” cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuestralé que tienes mil y una para sonreír”.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

“A veces se gana, a veces se pierde…”

Disfrutad la juventud hasta que se marchite pues dentro de 20 años, cuando os veáis a vosotros mismos, diréis ¡joder, qué guapo/a era!;

ni éramos tan gordos ni tan bajitos, ni tan feos ni tan guapos; no éramos tan listos ni tan tontos; ni siquiera ahora, con treinta y tantos, cuarenta y tantos, cincuenta y tantos…  somos tan gordos, tan bajitos, tan feos ni tan tontos. No os preocupéis por el futuro, o preocupaos pero como un grifo que gotea, que ya tendréis tiempo de preocuparos porque entonces el futuro sí que será una preocupación…

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: