RSS

Archivo de la etiqueta: lejanía

Resquicios de amor

Tienes la piel de serpiente y te mudas cada vez que vienes reptando a mis brazos. Y vuelas tan alto, y a veces tan bajo, que duele. Y es entonces cuando te suplico que me cuentes por qué cuando menos lo espero, cuando me he curado, la vida me depara otras sorpresas. Y siempre, sin darme apenas cuenta, dejo una puerta abierta al amor. Y busco aquellas palabras que alivien mi dolor. Quisiera sentir como el amor alivia como la luz del sol tras la lluvia.

Un relato de Lorena Pérez García, de su blog Mi propio Cajón de Sastre, de Madrid. Un relato sobre la belleza y el dolor del amor porque, más vale haber amado y perdido que no haber amado nunca.

A veces en la soledad de mi mirada, recuerdo las veces que tanto tiempo te quise. Las veces que tortuosamente miraba a mi alrededor deseando encontrar unos ojos familiares, los tuyos.

Tantas veces deseaba aquello, que conseguí alzarte del alma mía, construirte un altar para ti solo, donde pudiera adorarte como se adora a un dios, donde pudiera rendirte el culto que para mí te merecías. Pero todo eso no era amor, o sí, quién sabe, todo eso nadie sabe que era, ni siquiera yo. Quizá fuera la máscara oculta de aquella persona que tiene miedo a querer a alguien de verdad y únicamente se enamora, o encapricha de aquellos a los que sólo puede adorar en la lejanía.
Ya lo dijo el escritor: solo los amores imposibles duran para toda la vida, y para una persona como yo, que tiene miedo a lo efímero del amor, a la capacidad innata que tenemos las personas de amar hoy y olvidar mañana, sólo un amor imposible es capaz de satisfacer mis ansias de adoración eterna.
Me da miedo el amor. Aunque para ser exactos me da miedo lo efímero de este. ¿El amor dura para toda la vida? Hay una canción del maestro Sabina que dice que hay amores eternos que duran sólo un invierno. ¿Podemos amar un instante y que sea eterno? Y acaso ¿podemos amar una eternidad y que solo sea un instante? Finalmente, el tiempo, todo gira en torno a él.
Que maravilloso sería decir que el amor nunca se acaba. Pero ya no me lo creo. Puede que sea porque nunca me he enamorado, pero no creo que dure para siempre. La sociedad a nuestro alrededor así lo dice. Últimamente todo a mí alrededor así me lo dice. Será quizá por eso que he dejado de ser la romántica de libro que he sido siempre, para volverme una incrédula que se aleja de los sentimientos que pueden resultar tortuosos.
Y a veces por un resquicio de esa frivolidad se cuela un suspiro para recordarme que una vez escribí aquellos versos que hoy me gusta leer. Para recordarme que una vez alguien era capaz de dejarme sin aliento durante los instantes que estaba en su presencia sabiendo que nunca podría ni rozarle.
Amaba a un imposible, suena tan surrealista, tan de un pasado… pero al menos entonces amaba.
Anuncios
 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Una princesa, un hada, un caballero, un ogro, un sapo y el cuento del final aún por escribir

Ella se sentó ante él porque tenía algo que decirle. Si no, no lo hubiese hecho. A su alrededor, en el mundo, caminaban en silencio. Solo se oía el tintineo de servicios de té y café, y frases a media voz. Aquella historia parecía casi imposible. Por momentos, podía más el corazón que la cabeza. No se oyó, pero lo pensó; era, posiblemente, un te quiero. Entonces, se dijeron cosas que necesitaban escuchar. Vieron la vida como a todos nos gustaría verla, como un cuadro que excluye lo feo y lo sórdido. Érase una vez un reino… donde sonaba música callada y soledad sonora.

Un precioso cuento en forma de carta que nos habla de las desventuras del amor, inspirado por Cristina Miquel (Barcelona). Una carta con una canción de amor, clica sobre la imagen de Cristina.

Érase una vez una princesa que había perdido la ilusión del amor verdadero. Ella andaba triste, pensando que era un cuento de hadas, que era irreal…..

Muchos sapos y algún ogro hubo en su vida, y las ilusiones se le esfumaban. En uno de esos días, un sapo, un feo sapo, hundió sus ilusiones. Un simple paje escuchó la noticia. Él, presuroso, le escribió, le dijo que sí existía, que pronto aparecería en su vida, que no renunciara, que besara a mil sapos…..alguno sería su caballero.

Pasó el tiempo; ellos siguieron escribiéndose, apoyándose, consolándose….

Un buen día, la princesa le dijo al paje : “quiero conocerte”. Él dijo, sí. Claro que tenía ganas de conocer a semejante princesa, qué gran honor.

Y así ocurrió. Ella llegó en su carroza, y al ver la sonrisa del paje, ella creyó ver a un caballero, al más gentil de todos. Hablaron, rieron, se conocieron, se relajaron…. El paje seguía siendo un paje, pero para ella, ya era el mayor de todos los caballeros, su caballero.

Pasaba el tiempo, muy poco tiempo, pero parecía que se conocían de toda la vida. Andaba por allí un hada, una de esas que sólo inspiran bondad, simpatía, cariño, afecto… Ella era el ingrediente que faltaba. Pareciese que hubiera esparcido por el aire unos polvos mágicos. De repente, el paje, que a partir de ahora lo llamaremos caballero, se dio cuenta que la princesa, se habia convertido en cenicienta. Ya no se veía digna de su caballero, pues ya lo amaba con toda su alma.

Fue entonces, cuando el caballero decidió hablarle a la princesa. Le dijo que ella es mucho más que una princesa, es un ser humano, un alma sincera, que merece ser feliz. El caballero tenía miedo, pues no la amaba……todavía no. Pero también sabía que huir de quien te ama, nunca es bueno.

Así, con los miedos del caballero, y las ilusiones de la princesa, llegó el primer beso. Ese beso que ella temía dar y no recibir y él temía ofrecer y no poder mantener.

Hablaron, rieron, soñaron, se comprendieron, se encontraron.

Ella lo amaba con locura, él tan solo la quería, aunque lo suficiente para besarla, pero se sentía desdichado, muy desdichado. Él deseaba poder ofrecer más de lo que recibía, pero no podía; el miedo le atenazaba. Ese caballero tan solo quería amarla con locura… pero no sabía si lo conseguiría, no lo sabia.

Hablaron y hablaron; rieron y rieron; soñaron y soñaron, y decidieron arriesgarse.

Ella arriesgaba mucho, pues para ella era su caballero……Él arriesgaba, pero solo le importaba una cosa, tan solo una: no amarla.

Y este es el cuento de un hada excepcional, una princesa enamorada y un caballero deseoso de enamorarse. Los cuentos suelen tener un final feliz: “… y fueron felices y comieron perdices…”. Este, en cambio, no tiene final, pues nadie aún lo ha escrito. Tan solo hay una frase que escribió el caballero: “deseo enamorarme de ti, princesa”.

Para Cristina M.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Cor a vessar

Las palabras escritas, aquellas que no se lleva el viento, pueden decir y transmitir todos los sentimientos de nuestro corazón e incluso pueden ejercer un poder curativo ya que permiten expresar no sólo sentimientos de alegría sino también aullidos de sentimientos indecibles que no nos atrevemos a dirigir al rostro de aquel que es capaz de curarnos. Y es que, detrás de todo sentimiento, se esconde un inmenso anhelo que el corazón humano a veces ya no resiste.

Escribir y cantar palabras que nacen de los sentimientos es propio del que ama. Y, quizá no tanto porque ama, como para que, teniendo el corazón a rebosar, los gestos y las miradas ya no le bastan. Un corazón a rebosar de alegría o de dolor, que también es propio de quien ama.

Bella composición de Cinta Vallespín (Girona), que acaricia el alma e invade el corazón a rebosar de emociones. Composición con música. Música que acompaña a un corazón lleno a rebosar… Clica sobre la imagen.

Si omples massa el cor,

vigila!…. s’esquinça

com turmell trencadís,

i per l’escletxa xucla

totes les ferides d’avui

i de la història del mon

D’una a una, lentament

mastegant-les, com un infant

que aprèn la suma.

Si el teu cor, es a vessar

compte!

s´escapoleix la bellesa

jugant al cuit i amagar

i al seu lloc totes les penes

profundes, tenen cabuda

Sols pot guarir, com bé saps

mirada amiga, abraçada confiada

i aquell petó tan tendre

Vull morir amb cor atabalat,

mans alçades, demanant l’almoina

de la teva mà. Tu que m’ estimes.

Si llenas demasiado el corazón,

¡vigila!…. se rasga, 

como tobillo quebradizo,

y por la brecha sorbe

todas las heridas de hoy

y de la historia del mundo

Una a una, lentamente

masticándolas, como un niño

que aprende a sumar.

Si tu corazón está lleno a rebosar 

¡vigila!,

se fuga la belleza

jugando al escondite

y en su lugar, todas las penas profundas,

tienen cabida.

Sólo puede curar, como bien sabes

mirada amiga, un abrazo confiado

y aquel beso tan tierno.

Quiero morir con corazón agobiado,

manos levantadas, pidiendo la limosna

de tu mano. Tú que me amas.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: