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Como dos niños bailando alrededor de una mesa

¿ Qué sería de nosotros sin las letras?. ¡Pensadlo!. Imaginaos analfabetos… sin libros, sin conversaciones, sin discurso, sin canciones con letra… prácticamente animales. Letras que forman palabras; palabras que forman mensajes; mensajes que nos hablan de quiénes somos, qué queremos, qué sentimos… sentimientos que nos devuelven a las letras. Y letras que vuelven a hacernos sentir vivos.

Muchas veces hablamos y escribimos y no decimos nada, nada realmente importante. Y en demasiadas ocasiones oímos pero no escuchamos. El ser humano, más veces de las debidas, no otorga la importancia necesaria a las letras, las palabras, las oraciones… Somos y somos gracias, en gran medida, a las letras.

Nos lo dice en esta acertada reflexión Sombras del Bosque Nora, desde un lugar de la bella provincia de Jaén. Clica sobre la imagen de Sombras del Bosque, cinco letras.

Hay veces que te sientes con ganas de escribir, de coger un papel y llenarlo de letras,  pensamientos,historias o simplemente una reflexión. Las letras se convierten en algo más que letras, se llenan de vida y bailan como dos niños alrededor de una mesa:  juegan, ríen, lloran…

La mente se dispara y los dedos no saben cuando parar; dedos y mente se separan por un momento, enrredándose entre ellos, ansiosos por expresar. Arransan con todo sin apenas dejarte pensar, transmitiendo sentimientos: alegría, tristeza, amor, desamor, realidades o simplemente un sueño, estado de ánimo o cualquier historia basada en ciencia ficción. Las letras son algo más que vocales y consonantes. Por ellas transmitimos y, a través de ellas, sentimos.

Os habéis preguntado alguna vez todo lo que mueven las letras hechas palabras o leidas?… Pensadlo por un momento, ¡es fantástico!. Hoy las letras lo son todo.

Vivimos en imparable mundo de tecnologías: el ordenador, el móvil, etc… A través de ellas somos capaces de hacer llegar a las personas cómo nos sentimos. Somos capaces de transmitir y dar calor a las personas que lo necesitan, reirnos, compartir y también, emocionarnos.

Las letras son sentimientos….

Os voy a contar lo que me ha pasado hoy: estaba sentada disfrutando de un café y, a unos metros de mí, destacaba un chico que escribía un mensaje en su teléfono móvil. Su rostro reflejaba su estado de ánimo; sonreía mientras tecleaba afanoso su mensaje; sonreía igual que si estuviese hablando a través del telefono con la persona a quien escribía.

Entonces, una persona sentada a mi lado ha dicho: ¿qué le pasa a ese chico que está sonriendo sólo y haciendo gesto mientras escribe?… Yo he respondido: “¿no te das cuenta?, ha recibido un mensaje que transmitía alegría.

Era sencillo de ver, de advertir. Esa persona ha añadido: ¡qué tontería más grande!. Tras un elocuente silencio, he sentenciado: ¿tontería?, ¡no!.

Hoy las letras forman parte de nuestras vidas, forman parte de nuestro día a día y esas letras hacen tener cerca y sentir cerca a las personas que, en un momento dado, no las tienes a tu lado y quizás necesites tener. Por eso, al leerlas se sonríe, se transmite, etc… Y dejan ver, aunque sea con un leve gesto, lo que estás leyendo o escribiendo.

Hoy mis letras son reflexión, no de poesía, pero son algo más que eso. Son letras.

 

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La noche que me quieras

Es difícil medir el valor de la vida de una persona. Para unos se mide por los seres que deja atrás. Para otros, se mide por la fe. Para otros, la vida es un tránsito, y carece de significado alguno. Y Para otros, por el amor. Moriremos, de eso no hay duda. Y posiblemente lo hagamos con los ojos cerrados pero aquellos que hayan amado, aún habiendo perdido, lo harán con el corazón bien abierto. Y ante la puerta solitaria, las derrotas dulces dejarán de ser amargas.

Un breve relato de Eva Morales (Calafell, Tarragona) que nos vuelve a hablar del amor. Un mujer, un color, campanas que repican amor, amor de una noche, una noche eterna. Clica sobre la imagen para escuchar la música de este breve y bello relato.

Se vestirá de fiesta con su mejor color,

al viento las campanas dirán que ya eres mía,

y locas las fontanas se contarán su amor,

la noche que me quieras.

Epílogo

Unos dirán que la felicidad es tener dinero, otros, tener una simple cerveza en la nevera, o ropa nueva en el armario y habrá también quien diga que la felicidad es poseer una excelente carrera laboral, o…

Hay quién opinan que viajar y conocer mundo es la felicidad. Y en eso estoy.

Pero para mí ser féliz es ser persona, es tener vida, tener la familia reunida, es vivir, soñar, llorar, sonreir… simplemente vivir rodeado de amor, de amistad; es el calor del ese abrazo; es la amistad de ese amigo que, pese a estar lejos, sabes que puedes contar con él, y que puedes coger el teléfono y llamarlo porque siempre te contestará.

Es despertar a las cinco de la mañana y ver que a tu lado está la persona que tanto amas, es dar una vuelta por tu casa y ver a tus hijos como sueñan con alcanzarla.

Es tener tu hogar, es la sencillez de una comida, es la sencillez de un desayuno con la familia, una dulce melodía que despierta tu corazón.

Es disfrutar de ese sol, de ese frio, de esa lluvia o de ese temporal de viento, simplemente disfrutar del momento.

Ser feliz es hacer de tu propia vida, una gran aventura, una locura y un enorme placer.

Pero, lo más importante de todo es que la verdadera felicidad consiste en tus propios actos, en no arrepentirse de nada porque lo tienes todo, en no hacer daño para no recibirlo, en ser uno mismo y disfrutar con ello.

Yo estoy buscándola y creo … que la he encontrado.

 

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Oxímoron

Irremediablemente bohemia se presenta Flor Mandeb con este relato, Oxímoron, también conocido en latín con la expresión contradictio in terminis.

Flor Mandeb, desde Plottier (Neuquén, Argentina) armoniza conceptos opuestos en una sola expresión para formar nuevos conceptos. En sí, el oxímoron es un absurdo, como la vida misma, y la autora nos propone una búsqueda de lo metafórico y en el que, quizás, cada uno de nosotros y nosotras nos veamos reflejados, incluso sientiendo que siendo la misma persona somos dos distintas o siendo múltiples individuos sólo somos uno. Flor ha aunado misticismo y amor para trascender de las antinomias mundanas. Un cuento breve para un instante eterno. Relato con música, More Than This

De nuevo fingí no conocerlo. Y de nuevo lo describí como si lo descubriera.

Su mirada, que comenzaba más atrás que sus pupilas, y penetraba mi pecho sin tocarlo como una herida mortal. Una daga cubierta de fuego helado rompía las costillas y atravesaba el músculo marchito, lo florecía de nuevo y lo ponía en marcha. Está vez más vivo, más rojo. Se desangraba en cada latido y volvía a bombear, más fuerte, cada vez más grande.

Su caminar. Rompiendo las baldosas, haciendo temblar el endeble piso. A cada paso dolían más los talones, las piernas se debilitaban y las rodillas se quebraban indefensas, inútiles.

Yo caía un poco cada vez.

Y cuando mi cuerpo estuvo por tocar el piso, sentí su brazo en mi espalda, su mano en mi cintura y mi mano derecha extendida, a la altura del hombro. Mis pies, sangrantes, seguían los suyos al ritmo del dos por cuatro. Sentí su respiración en mi cuello, en su espalda caía aquel negro mar que tanto tiempo había albergado mi alma. Me movía frenética, inconsciente. Mi torso se quebraba como el juncal y él de un violento zarpazo lo volvía a pegar al suyo.

Entonces lo volví a sentir. Y lo volví a describir como si recién lo descubriera.

La piel se abría por completo en ese ardor que parecía inacabable. Inhumano. Volcánico. Y al tiempo esa piel se secaba sin piedad, sin perdón, por lo que todavía no había perdido. Las bocas se derretían, se fundían y se unían, sin escuchar al pecho que gritaba mudo. Gritaba por aire mientras provocaba un huracán.

Yo le gritaba desesperada que me deje. O quizá le susurraba dulcemente que jamás me abandone.

No quería caer en amargo sueño. Me resistí todo lo que pude, pero su mano acariciaba mi pelo, lo recorría y trazaba mapas en él, convirtiendo las pestañas en plomo, convirtiendo mi carne en pluma.

Cuando desperté busqué el dibujo. Era una gran lágrima conmigo, de espaldas, dentro. El primero que hacía en color. Colores opacos, tristes y melancólicos, más sombríos incluso que los mismísimos grises de la nube que anuncia tormenta.

Abajo firmaba:

Volví y me fui. Y volveré para irme.

Recordé lo que siempre decía:

-Los hombres ilusos seguimos queriendo creer que el amor es eterno, que fluye como los ríos. Pero ahoga aún sin quererlo, caudaloso y asesino.

Entonces, las lágrimas no cayeron. Me metí a cualquier bar, pedí algo fuerte, prendí un armado y fingí que lo había olvidado.

Volví a ensuciar mi cuerpo con pasión vendida, que me hacía sentir quizá menos infeliz, quizá más desdichada que nunca. Quizá muerta nuevamente.

 

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Seis razones

Todo el mundo tiene un punto de apoyo, una última línea de defensa contra la mutilación y el dolor de este mundo. El problema de los puntos de apoyo es que llegas a depender de ellos, da igual si los has utilizado intencionadamente o no. La persona que ejerce de apoyo ha de pensar en sus propias necesidades y, aunque no quieras que se marche, no significa que no deba seguir su camino y tú, el tuyo. Sonia Galdeano, de Gijón, y Mayca Saavedra, de Barcelona, saben algo al respecto.

Dos imágenes, dos melodías. Una vida repleta, tuya.

No vivas dando tantas explicaciones. Tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen y los estúpidos no las entienden. Eres dueño de tu vida, y tienes derecho a decidir por ti: qué hacer y qué decir, en el momento que quieras. Si te equivocas, aprenderás de esa “mala” experiencia… Si te sale bien, le sacarás provecho y lo disfrutarás.  Lo importante es que nunca dejes de ser tú mismo por conformar a los demás. Tu vida es única y solo tuya, disfrútala a tu manera. 

 

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Aquí y ahora

Bajo la mirada estimulante de un sol más alto, portador de renovada luz, y de días hermosos, no huyo. Ahora, en la ciudad, luminosos fragmentos de cielo se cuelan en los edificios a través de patios, balcones, terrazas, huertos sencillos o jardines urbanos. Son pequeños paréntesis en los que el tiempo se detienen, la vida desconecta por un instante de la terca rutina, y un manto de luz dorada y de bullicio lo cubre todo invitando a una saludable desgana en las horas de ocio.

A veces nos empeñamos en escapar lejos para vivir momentos especiales, sin fijarnos en que casi siempre éstos nos esperan a la vuelta de la esquina. Y aquí y ahora irrumpe Chelo Romero con un breve relato que nos dice que no corramos, que no huyamos. Ella sólo quiere el ser especial que eres. Aquí y ahora.

– ¿Adónde vamos?.

– A ninguna parte.

– Suena bien.

Y Chelo también pone la música, un cielo, aquí y ahora

¿Correr? Corren los que huyen, los que aún no han sido paralizados por el dolor, los que tienen prisa para llegar a ningún lado. Yo quiero que superemos el tiempo y el espacio para tener un AQUÍ y un AHORA. No quiero compartir estancias, ni catorce de febrero, ni infinitivos, ni que te comportes como el hombre en el que te has convertido, sino, como el ser especial que eres.

 

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Disidencia

Por Joan Salvador Vergés, Barcelona. Escritor, coautor de El Espía de Madrid, Barcelona 1936. Un breve relato con su música.

 

 

 

 

 

 

 

Pensar es disentir. La articulación de pensamientos es un proceso tan íntimo y
personal que por fuerza ha de resultar único, de modo que lo que yo pienso nada tiene que ver con lo que tú piensas, aunque cuando nos comuniquemos procuraremos ponernos de acuerdo.

Ocurre que somos animales gregarios y necesitamos sentir que formamos parte de una comunidad, que compartimos ideales y sensaciones, pero, sobre todo, emociones. Por eso la sociedad castiga al disidente.

Pensar con inteligencia es disidir. Es alejarse del pensamiento común, de la
unificación, de la manada, aunque debas enfrentarte a la soledad. ¿Cuándo fue
la última vez que conjugamos el verbo disidir? Yo disido; tú disides; él
diside. ¡Qué hermosa palabra el pretérito: disidí!

 

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El velador de los sueños

Por Goyo Martínez, escrito en Roses (Girona), en 2008. Relato con música (clica sobre la imagen… si lo deseas)

Serás también cual polvo enamorado

donde quiera que yazgas y reposes.

Ahora, duerme, descansa del camino.

Vigilamos tu sueño tus amigos.

Adaptación del texto original del poeta vasco Vidal de Nicolás. Cada año, coincidiendo con el aniversario de su asesinato a manos de ETA, en marzo de 2001, el Mosso d’Esquadra Santos Santamaría recibe una estrofa de un poema. En una ocasión recibió éste de Vidal de Nicolás (Portugalete, 20.04.1991).

Publicado en “Pido la palabra; crónica íntima de las víctimas del terrorismo”. Ediciones Lectio/Cossetània, noviembre de 2008.

 

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