RSS

Archivo de la etiqueta: María del Pino

Tu mirada

Su voz se reduce con humildad (Piensa). Sus labios cerrados se proyectan como en un beso (Pausa). Abre los brazos en gesto evangélico (Otra pausa). Mira lejos, a través de la ventana (Segura). Sopla ligeramente (Sonríe). La voz se torna más suave, si cabe (Dulce). Muestra sorpresa en su mirada. Con energía, piensa (Amante)… Devuelve la mirada (Cómplice)… y ya nada entonces querré saber del tiempo que transcurrirá al cruzarse nuestras miradas en el silencio, donde nos lo diremos todo. Cálido aliento. Tus brazos a mi alrededor. Los dos en silencio, entrelazados.

¿Para qué sirve una mirada? Pensado, tramado y escrito con el corazón, como no podía ser de otra manera, por la gran escritora cordobesa María del Pino.

 

Tu mirada puede tratarse de un arma eterna, efímera o contradictoria. Puede ser un mundo o la nada. A través de ella, puedes desprender la frialdad de un universo contrapuesto o la dulzura de un paraíso inmortal y cercano.

Tu mirada puede ser una virtud. Con ella velas los sueños del que amas, o atormentas a quien en silencio, con ella, te daña. También, esta te delata o te ensombrece. Todo depende de como quieras a tu alrededor divisar, o de como te osen observar.

Los ojos pueden declarar tu odio más interno e intenso o tu amor más secreto, tu alegría más viva o tu tristeza más oculta. Un susurro puede irse por tus pupilas a modo de suspiro, o por ellos pueden derretirse varios corazones silenciosos y cautelosos.

Yo de tus luceros me encandilé y a ellos por siempre me amarré. Porque de tus ojos me hice dueña en la claridad del día y bajo tu mirada soy prisionera de tu amor. Porque te veo y me ves, porque, sin tu pretender, lanzaste sutiles y suaves caricias sobre mi piel.

Cariño, mientras duermes, te observo y te fundo con una tierna y pasional mirada. Y sé que, cuando despiertas, la unión de nuestras visiones espanta todo mal que se posa en el mundo. Tú y yo, juntos, destruimos el tiempo y nuestro alrededor, inventando así un nuevo e idílico lugar, perdiendo la humanidad y simplemente deseándonos, el uno al otro, mirar.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Canción de amor

Es difícil medir el valor de la vida de una persona. Para unos cuantos, la vida no tiene significado alguno, pero para quien ha vivido, para quien vive y para quien ha decidido vivir, – porque el hecho de estar despierto no significa estar vivo-, la vida se mide por la fe, por el amor y por los seres que deja atrás, los que encuentra y los que hallará.

Una canción de amor de María del Pino, de Córdoba, de su tercera novela “Don Fernando, la eterna unión”.

Una canción de amor

es lo que te voy a cantar

sin prejuicios ni dolor

para que me puedas, al fin, amar.

Así que ven y no me des más palabras de oro

que es por ti a quien Dios imploro.

De tus finos labios no pido más versos

sino, con creces, infinidad de besos.

Ámame con la suavidad de la noche

Y vivimos juntos un pasional derroche.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

“El Patiota”

Bajo la mirada estimulante de un sol más alto, portador de renovada luz, y de días hermosos, en la ciudad, luminosos fragmentos de cielo se cuelan en los edificios a través de patios, balcones, terrazas, huertos sencillos o jardines urbanos. Son pequeños paréntesis en los que el tiempo se detienen, la vida desconecta por un instante de la terca rutina, y un manto de luz dorada y de bullicio lo cubre todo invitando a una saludable desgana en las horas de ocio.

Un relato de Tico Medina, en Diario de Córdoba, dedicado, entre otros a la escritora y amiga María del Pino (rescatado de su blog, soñando la felicidad)

Si al que a su patria ama, la defiende, la exhibe, de ella se honra y la dignifica, es un patriota; al que hace lo mismo con su patio se debe llamar, con permiso de esa excelentísima academia, un patiota . Aunque no esté en el diccionario, todavía. Porque un patio es una patria, porque en él se vive, se respira, se convive, se sobrevive incluso, se nace, se crece y hasta se dice adiós, y porque de él se presume, es una causa común en la casa común, es lo que te hace más grande en lo pequeño, y te hace más pequeño aún en la inmensidad de un grande, por chico que sea el corazón de la casa.
Y yo no me quiero ir de este mundo (aunque a veces estoy de acuerdo con aquel grafiti: “que pare el mundo que me apeo”) sin un patio que vivir, siquiera los últimos días de mi vida, eso sí, soy el primer granadino que cuando busca una casa para volver, no para vivir, pregunta siempre: “¿y tiene patio?” De ahí que en este tiempo de los patios de Córdoba, porque puede haber muchos patios, pero de Córdoba es otra cosa, porque es una forma de ser y de estar, de ahí que insista en que los patios cordobeses son noticia en todos los medios, más que en España, fuera de España.
 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: