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Hoy me visto de pobre

A veces no hay palabras, no hay citas que puedan resumir lo que paso aquel día, a veces lo haces todo bien, lo haces perfectamente, y aun así sientes que has fallado, ¿Tenía que acabar así? ¿Podía haberse hecho algo para evitar la tragedia? Volverán a casa e intentarán recuperarse. Volverán con sus familias pero nunca volverá a ser aquellos niños y niñas, inocentes ellos. Suman centenares de vidas en un remoto lugar en el que creían que los monstruos no existían hasta que supieron que llevaban toda la vida conviviendo con uno. ¿Cuánto tiempo podrán seguir mirando hacia el abismo? ¿Cuándo se darán cuenta de que son incapaces de recuperar la alegría de vivir que les quita este mundo?… Como he dicho, a veces no hay palabras, ni citas que puedan resumir lo que paso aquel día. A veces el día, simplemente… termina.”

(Goyo Martínez)

Un profundo, provocador y desgarrador alegato contra el mundo que nos atropella y nos condena hasta el hastío de Mary Fernández, de Miami (EEUU), a través de la página de Guillermo Heskel (Buenos Aires). Con música, por supuesto.

 

Hoy necesito vestirme de pobreza, pasar hambre, sentir frío; y no tener ni un centavo en el bolsillo del roto pantalón viejo, como el de Celestina, la pobre mendiga de la esquina que algún alma caritativa le donó un día en que por viejo decidio regalarlo, sin que le doliera hacerlo, porque a ella ya no le servía.

Hoy necesito sentir que me duele el cuerpo, porque duermo en el piso de piedra; y  que tengo que ir al río a limpiar mi piel curtida, sucia y reseca que destila el aroma que llevamos los pobres, la pestilencia de la peor enfermedad del mundo, el olor terrible de la pobreza extrema.

Hoy necesito beber de la copa de barro del pobre en la geografía injusta del desafortunado que en vez de nacer en cuna pudiente llegó al mundo como Jesús, el Hijo de Dios, para nacer en un humilde pesebre, y darnos al mundo el mensaje divino.

Hoy necesito gritarles a todos mi angustia y dolor, que somos nosotros los hombres los que inventamos la pobreza, que somos los egoistas los que permitimos el hambre, que somos los arrogantes los que ignoramos al necesitado, que somos los ciegos que no queremos ver la realidad del pobre, que hay millones de pequeños que se mueren de hambre, de frío, de enfermedades, de soledad, de abandono, de abuso, que no llegan…

… Que se pongan de moda las obras de caridad, que se ponga de moda hacer limpieza de cosas materiales, repartir los que tenemos de sobra y dárselo a quien de verdad no tiene nada.

Hoy necesito caminar descalza y que me quemen las plantas de los pies, extender mis manos al mundo, levantar mi voz furiosa, porque toco miles de puertas y son muy pocos los que saben abrirlas…

… ¿Es que no sienten acaso vergüenza de saber que sus hermanos usan zapatos viejos, sucios y rotos?. ¿Qué culpa tienen nuestros hermanos, los que viven en la Puna de haber nacido en el lugar equivocado?.

Hoy quiero convencer al mundo de que tenemos poco, mucho, demasiado, y de que, cuando hay abundancia, debemos compartirla con nuestros hermanos. Le pido a Dios que la gente avara sienta vergüenza en su escondida conciencia, que no tenga tanto apego al exceso de sus lujos, que no le duela regalar una de sus diez manzanas… es tan poco lo que necesita un pobre, casi nada faltándole todo.

Hoy quiero que los ricos hagan cola para comprar nada, que se ponga de moda los valores del alma, que sea elegante tener suficiente, que no exista el termino “morirse de hambre”, sentir frío, indiferencia, ignorancia.

… Que les llegue a todos la hora de comprender que DIOS no nos quiere pobres, ni tristes, ni enfermos, ni abandonados, ni en guerras; que lo tenemos todo en este mundo, todo, para que la pobreza sea erradicada del planeta…

… Fue el hombre el que inventó la moneda, las joyas, el precio de los diamantes y las esmeraldas, el precio del agua, de los terrenos, de las drogas.

Que cierren las cuentas de los bancos, que no haya vacaciones para nadie, que se expandan las pestes de este mundo y apliquen la vacuna contra la miseria…

… Que se pongan de moda los que piden, que todos quieran sentarse a la intemperie a disfrutar la ola de vacío, a gozar la enorme indiferencia,

¡que ser pobre se ponga de moda!

 

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Hoy me visto de pobre

A veces no hay palabras, no hay citas que puedan resumir lo que paso aquel día, a veces lo haces todo bien, lo haces perfectamente, y aun así sientes que has fallado, ¿Tenía que acabar así? ¿Podía haberse hecho algo para evitar la tragedia? Volverán a casa e intentarán recuperarse. Volverán con sus familias pero nunca volverá a ser aquellos niños y niñas, inocentes ellos. Suman centenares de vidas en un remoto lugar en el que creían que los monstruos no existían hasta que supieron que llevaban toda la vida conviviendo con uno. ¿Cuánto tiempo podrán seguir mirando hacia el abismo? ¿Cuándo se darán cuenta de que son incapaces de recuperar la alegría de vivir que les quita este mundo?… Como he dicho, a veces no hay palabras, ni citas que puedan resumir lo que paso aquel día. A veces el día, simplemente… termina.”

(Goyo Martínez)

Un profundo, provocador y desgarrador alegato contra el mundo que nos atropella y nos condena hasta el hastío de Mary Fernández, de Miami (EEUU), a través de la página de Guillermo Heskel (Buenos Aires). Con música, por supuesto.

Foto: Hoy necesito vestirme de pobreza<br />
pasar hambre<br />
sentir frio<br />
y no tener ni un centavo en el bolsillo<br />
del roto pantalon viejo como el de Celestina<br />
la pobre mendiga de la esquina<br />
que algun alma caritativa le dono<br />
un dia en que por viejo decidio regalarlo,<br />
sin que le doliera hacerlo,<br />
porque a ella ya no le servia. </p>
<p>Hoy necesito sentir que me duele el cuerpo<br />
porque duermo en el piso de piedra<br />
y que tengo que ir al rio<br />
a limpiar mi piel curtida, sucia y reseca<br />
que destila el aroma que llevamos los pobres,<br />
la pestilencia de la peor enfermedad del mundo,<br />
el olor terrible de la pobreza extrema. </p>
<p>Hoy necesito beber de la copa de barro del pobre<br />
en la geografía injusta del desafortunado<br />
que en vez de nacer en cuna pudiente<br />
llego al mundo como Jesus el Hijo de Dios<br />
para nacer en un humilde pesebre,<br />
y darnos al mundo el mensaje divino. </p>
<p>Hoy necesito gritarles a todos mi angustia y dolor<br />
que somos nosotros los hombres los que inventamos la pobreza,<br />
que somos los egoistas los que permitimos el hambre,<br />
que somos los arrogantes los que ignoramos al necesitado,<br />
que somos los ciegos que no queremos ver la realidad del pobre,<br />
que hay millones de pequenos que se mueren de hambre,<br />
de frio, de enfermedades, de soledad, de abandono, de abuso,<br />
que no llegan </p>
<p>Que se pongan de moda las obras de caridad<br />
que se ponga de moda hacer limpieza de cosas materiales<br />
repartir los que tenemos de sobra<br />
y darselo a quien de verdad no tiene nada </p>
<p>Hoy necesito caminar descalza<br />
y que me quemen las plantas de los pies<br />
extender mis manos al mundo<br />
levantar mi voz furiosa<br />
porque toco miles de puertas<br />
y son muy pocos los que saben abrirlas </p>
<p>Es que no sienten acaso verguenza<br />
de saber que sus hermanos<br />
usan zapatos viejos, sucios y rotos<br />
que culpa tienen nuestros hermanos<br />
los que viven en la Puna<br />
de haber nacido en el lugar equivocado </p>
<p>Hoy quiero convencer al mundo<br />
de que tenemos poco,  mucho,  demasiado<br />
y de que cuando hay abundancia debemos compartirla<br />
con nuestros hermanos<br />
le pido a Dios que la gente avara sienta verguenza<br />
en su escondida conciencia<br />
que no tenga tanto apego al exceso de sus lujos<br />
que no le duela regalar una de sus diez manzanas<br />
es tan poco lo que necesita un pobre,<br />
casi nada faltandole todo.   </p>
<p>Hoy quiero que los ricos hagan cola para comprar nada<br />
que se ponga de moda los valores del alma<br />
que sea elegante tener suficiente<br />
que no exista el termino "morirse de hambre"<br />
sentir frio, indiferencia, ignorancia, </p>
<p>Que les llegue a todos la hora<br />
de comprender que DIOS no nos quiere pobres,<br />
ni tristes, ni enfermos, ni abandonados, ni en guerras,<br />
que lo tenemos todo en este mundo, todo,<br />
para que la pobreza sea erradicada del planeta<br />
Fue el hombre el que invento la moneda<br />
las joyas, el precio de los diamantes y las esmeraldas,<br />
el precio del agua, de los terrenos, de las drogas. </p>
<p>Que cierren las cuentas de los bancos<br />
que no haya vacaciones para nadie<br />
que se expandan las pestes de este mundo<br />
y apliquen la vacuna contra la miseria<br />
que se pongan de moda los que piden<br />
que todos quieran sentarse a la intemperie<br />
a disfrutar la ola de vacío<br />
a gozar la enorme indiferencia<br />
que ser pobre se ponga de moda

Hoy necesito vestirme de pobreza, pasar hambre, sentir frío; y no tener ni un centavo en el bolsillo del roto pantalón viejo, como el de Celestina, la pobre mendiga de la esquina que algún alma caritativa le donó un día en que por viejo decidio regalarlo, sin que le doliera hacerlo, porque a ella ya no le servía.

Hoy necesito sentir que me duele el cuerpo, porque duermo en el piso de piedra; y  que tengo que ir al río a limpiar mi piel curtida, sucia y reseca que destila el aroma que llevamos los pobres, la pestilencia de la peor enfermedad del mundo, el olor terrible de la pobreza extrema.

Hoy necesito beber de la copa de barro del pobre en la geografía injusta del desafortunado que en vez de nacer en cuna pudiente llegó al mundo como Jesús, el Hijo de Dios, para nacer en un humilde pesebre, y darnos al mundo el mensaje divino.

Hoy necesito gritarles a todos mi angustia y dolor, que somos nosotros los hombres los que inventamos la pobreza, que somos los egoistas los que permitimos el hambre, que somos los arrogantes los que ignoramos al necesitado, que somos los ciegos que no queremos ver la realidad del pobre, que hay millones de pequeños que se mueren de hambre, de frío, de enfermedades, de soledad, de abandono, de abuso, que no llegan…

… Que se pongan de moda las obras de caridad, que se ponga de moda hacer limpieza de cosas materiales, repartir los que tenemos de sobra y dárselo a quien de verdad no tiene nada.

Hoy necesito caminar descalza y que me quemen las plantas de los pies, extender mis manos al mundo, levantar mi voz furiosa, porque toco miles de puertas y son muy pocos los que saben abrirlas…

… ¿Es que no sienten acaso vergüenza de saber que sus hermanos usan zapatos viejos, sucios y rotos?. ¿Qué culpa tienen nuestros hermanos, los que viven en la Puna de haber nacido en el lugar equivocado?.

Hoy quiero convencer al mundo de que tenemos poco, mucho, demasiado, y de que, cuando hay abundancia, debemos compartirla con nuestros hermanos. Le pido a Dios que la gente avara sienta vergüenza en su escondida conciencia, que no tenga tanto apego al exceso de sus lujos, que no le duela regalar una de sus diez manzanas… es tan poco lo que necesita un pobre, casi nada faltándole todo.

Hoy quiero que los ricos hagan cola para comprar nada, que se ponga de moda los valores del alma, que sea elegante tener suficiente, que no exista el termino “morirse de hambre”, sentir frío, indiferencia, ignorancia.

… Que les llegue a todos la hora de comprender que DIOS no nos quiere pobres, ni tristes, ni enfermos, ni abandonados, ni en guerras; que lo tenemos todo en este mundo, todo, para que la pobreza sea erradicada del planeta…

… Fue el hombre el que inventó la moneda, las joyas, el precio de los diamantes y las esmeraldas, el precio del agua, de los terrenos, de las drogas.

Que cierren las cuentas de los bancos, que no haya vacaciones para nadie, que se expandan las pestes de este mundo y apliquen la vacuna contra la miseria…

… Que se pongan de moda los que piden, que todos quieran sentarse a la intemperie a disfrutar la ola de vacío, a gozar la enorme indiferencia,

¡que ser pobre se ponga de moda!

 

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¿Por qué no…?

Dicen que la ignorancia es temporal mientras que la estupidez es para siempre y que el sentido común es el menos común de los sentidos. Partiendo de estas premisas, que se han apoderado de gran parte de la raza humana, daría todo lo que sé por saber la mitad de lo que ignoro. Y en ese camino de búsqueda de la verdad, en el que siempre corro el riesgo de encontrarla, al final, en muchas ocasiones, sólo encuentro una conclusión, triste pero certera: “hay gente tan pobre que sólo tiene dinero”.

Valga esta introducción un tanto apocalíptica de lo que somos para presentar esta acertada, actual y afilada reflexión de Joaquín Moreno, de Madrid. Cuántas veces hemos oído, que no escuchado, las mismas preguntas; cuántas veces nos habremos planteado las mismas preguntas y hemos continuado caminando. Vale la pena, a mi juicio, detenerse unos instantes en estas sencillas palabras para descubrir un mundo de miseria, una miseria de espíritu.

Relato con música. Nos sobran los motivos…

¿Por qué mostrar esas imágenes horripilantes en paquetes de cigarrillos ?. ¿Por qué no fotos de niños hambrientos en envases de McDonald ?. ¿Por qué no animales torturados en productos cosméticos ?. ¿Por qué no poner fotos de las víctimas de conductores ebrios, en botellas de cerveza y vino ?. ¿Por qué no fotos de políticos deshonestos, ladrones disfrutando de nuestro dinero, en declaraciones de impuestos ? Aunque el 100% de ustedes estarán de acuerdo, apuesto a que el 99% no lo comparte…y así nos va.

 

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Hotel Purgatorio

Por Goyo Martínez, Mollet del Vallès (Barcelona)

(con música; clica sobre la imagen, si quieres…)

He dado una vuelta por el mundo, crispado por la cólera que se revuelve en mi espíritu. Me queman las entrañas después de beber un amargo trago de realidad que se torna veneno. He vivido seis vidas. Me queda una. Y solo el recuerdo de instantes de felicidad, momentos exquisitos, periquetes de experiencias inolvidables me devueven cierta templanza a mi trastornada alma.

La violencia del veneno que Dios y el diablo, -en un pacto que ya no observo contra natura-, nos enviaron cuando decidieron crear este inmenso purgatorio en el que se ha tornado el mundo conocido, me retuerce y me derriba. El diablo campa a sus anchas repartiendo pena eterna y no hay Dios que lo remedie.

Quiero gritar y no puedo. Me ahogo de sed; agotó todas las posibilidades de experimentar los cientos de estados de ánimo que puedo manifestar y luego rompo a llorar. Y me veo en el espejo, y me digo: solo soy un hombre de barba rala y ojos tristes y el resto, un cuento chino o una tragedia griega. ¡Anda demonio!.

¿Qué hace la gente aquí, además de esperar la muerte y de hacer preguntas tontas?. Veo la vida como inmenso páramo yermo de cualquier humanidad. Solo somos bichos que transitamos azarosos buscando no sé qué por el rocoso terreno que Dios y el diablo, en una suerte de trampantojo, nos han tendido, camino de un precipicio donde la caída será eterna. Y solo algunos instantes de felicidad, que anhelo eternamente efímeros, mitigan esa sensación de desplome.

Grito en carne viva y sigo ahogándome. ¡Vete demonio!. Camino por el mundo y veo en América a pobres hasta la vergüenza, sin alpargatas que no llaguen su espíritu descendido a los pies, cultivando un pedazo de tierra que no es la suya por voluntad del plomo del diablo; veo en África a niños a los que les han robado la inocencia y la infancia, caminar sin rumbo. ¿Está escrito en el guión de la vida que deben morir incluso antes de nacer?. Que estén en pie no significa que estén vivos, y el veneno de la cólera y de la pena eterna fluye desbocado por mis venas.

Ya no se hace camino al andar. Dios, quizás, pasó por aquí pero luego el diablo borró sus huellas, dando vida a especialistas en canalladas que siembran un clima insoportable de incertidumbre. Quiero levantar la alfombra del mundo y barrer toda la mugre que se ha acumulado en este inmenso, descomunal, patio de vecinos.

De norte a sur, de este a oeste, un extraño otoño avanza con lenta opulencia. Ya no hay gentes que digan buenos días al amanecer y buenas noches cuando el sol se apaga, quizás para no salir más en mi angustiado espíritu. Es la nada brutal y perpetua de la muerte. Y luego, más muerte. Como si alguien se ocupara de borrar nuestras huellas.

Paseó solo, entre tentaciones. Una lluvia de epítetos, casi nunca selectos golpean mi mente entre aires de jaculatorias y lastimosos ayes que se ahogan. Se oyen pasos, sombras que vienen hacia mí; si pudiera escuchar una voz amiga, o tan solo conocida.

¡Remátalo!. ¡Remátalo, que aún está vivo!, se oye gritar entre carcajadas. Y a la vera, cualquier madre o cualquier padre no paran de llorar por la marcha del hijo que apenas sí ha nacido. Alguien les manda rezar un par de avemarías. Pero no saben, y siguen llorando.

Bienvenido a este mundo de complejas emociones, donde los héroes están sobrevalorados. Un día eliges a uno, lo admiras una semana y luego muere o desaparece. Donde tu camino ya no es, quizás, el mejor camino. Donde te aferras a una persona que no es lo que era. Donde los amigos de la cena serán los enemigos del desayuno. Donde solo hay flores secas que un día formaron un ramo. Donde se cierran y se abren puertas pero cuidado con el viento que sopla tras ellas. Donde hay imágenes fantasmales de fantasmas y, en el capítulo siguiente, el abismo, un abismal abismo.

El diablo ha venido. Y me ordena: “dígale usted a Pinocho que nunca será un niño de verdad”. Yo antes era periodista y, de tanto en cuando, vendía algunas alfombras persas. Ahora, solo dirijo un hotel llamado “el purgatorio”.

 

 

 

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