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¡ SOY MUJER !

Seguiamos en los bosques, viviendo sin prisas, intensamente, sorbiendo todo su jugo a la vida. El viejo de la imprenta evocó a una mujer. Que yo sepa conoció a un millar de mujeres y amó a una y, por eso mismo, – decía-, sabía más de mujeres que el que ha conocido a mil.

– Dime, querido viejo, ¿qué es la mujer?

Con arte declamatorio y gesto rebelado, defendió su teoría:

– La humanidad posee dos alas: una es la mujer, la otra el hombre. Hasta que las dos alas no estén igualmente desarrolladas, la humanidad no podrá volar.

Acto seguido, se encogió y se encerró en sí mismo; no quería volar. Yo me senté a su lado, a esperar el desarrollo del ala.

Ha habido grandes hombres en la historia que han emocionado, pero también  mujeres, como María Zambrano, Chavela Vargas, Nina Simone… y otras muchas que han tenido el valor de decir ‘estoy emocionada y voy a contarlo, aunque sea mujer. No va a pararme nadie’. Y no se han callado y han dado un paso adelante. Han sido mujeres de bandera que han ayudado a las que han ido detrás a abrirse  camino.

Clara Campoamor, política española, defensora de los derechos de la mujer y principal impulsora del sufragio femenino en España, logrado en 1931, y ejercido por primera vez por las mujeres en las elecciones de 1933, fue una de esas mujeres. 

Al defender sus ideas ante un auditorio insultantemente masculino, Campoamor proclamó aún a riesgo de la humillación y el rechazo social y político de la época:

“Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos. Deber indeclinable de mujer que no puede traicionar a su sexo, si, como yo, se juzga capaz de actuación, a virtud de un sentimiento sencillo y de una idea clara que rechazan por igual: la hipótesis de constituir un ente excepcional, fenomenal; merecedor, por excepción entre las otras, de inmiscuirse en funciones privativas del varón, y el salvoconducto de la hetaira griega, a quien se perdonara cultura e intervención a cambio de mezclar el comercio del sexo con el espíritu (…) A mi pudiéronme cargarse todos los pecados políticos imaginarios de la mujer, y pasárseme todas las cuentas del menudo rencor. Lo que no espero ocurra es que se eleve una voz, una sola, de ese campo de la izquierda, de quien hube de sufrirlo todo, por ser el único que ideológicamente me interesa, y al que aún aislada sirvo”.

Y es que la mujer sostiene la mitad del cielo, pero sin ella el cielo entero se vendría abajo.

Mila Miguélez, desde Galicia, grita que es mujer y lo ha narrado con extraordinaria sencillez. Hoy, con la música de John Lennon, “Woman”

 

Soy mujer. Serena, loca, tranquila. Apasionada, niña, valiente, querida. Soñadora, cobarde, símbolo, sabia. Muñeca, inspiración, creadora, tierna. Lo soy todo y no soy nada. Pero entre tanto desdén, entre tanta encrucijada, Soy Mujer.

 

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La bestia parda

¿Por qué escribo?, me preguntaron ayer. “Me gustaría decírtelo, pero no lo sé”, respondí ayer. Y no lo dije para no perder una virginidad que no tengo… Eso fue ayer.

En realidad, escribo para saber lo que me pasa, digo hoy. Me gustaría que me hablaras de ti para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar.

Un relato de María del Pino, escritora de Córdoba.

 

La oscuridad del túnel sólo es rota por el sonido que me ha despertado en mitad del traqueteo en el que me hallo. De repente, me percato de que un rugido gutural ha comenzado a sonar a la misma vez que salimos hacia la luz. El basto sonido que pretende engullirme el alma procede de mi espalda. Dudo si mirar o no. Me da miedo ver la cara, o las fauces, de la fiera que dormita tras de mí.

Suspiro, saco fuerzas y volteo lentamente la cabeza. Me sorprendo al contemplar a semejante bestia parda con su enorme boca abierta. No quiero mirar mucho, pero podría decir que la saliva cuelga de su boca como si no le importase mi mirada. Y la verdad es que dudo incluso que lo sepa…
A su lado se encuentra el cuerpo inerte e insonoro de una mujer, cuya cabeza no logro ver. Suspiro y vuelvo la vista al frente, imaginando que la fiera me succiona el cráneo.
Miro a mi lado y veo que mi amor tampoco logra conciliar el sueño. Ambos nos observamos a los ojos durante un buen rato mientras entrelazamos nuestros dedos con más fuerza. Entretanto, el estrepitoso y constante ronquido va en aumento…
«¡Dios mío! ¡Vaya señora! ¡Cómo ronca!», exclamo en mi fuero interno, indignado, en mitad de este autobús de camino a Madrid.
 

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La nineta dels teus ulls (la niña de tus ojos)

Existe una frase, de las muchas que guardo, que, metafóricamente, da todo el sentido a situaciones en las que el ser humano con corazón se ve sumido con demasiada frecuencia: el abandono, el dolor, tanto físico como anímico, la frustración de ver cómo unos años de vida y entrega se los lleva la historia porque alguien tira de la cadena y, si se resiste, emplea la escobilla. Dicha frase reza así: “hay muertos que pesan tanto en los vivos que, a veces, ocupan su lugar”. Sin embargo, también aprendí que debemos recordar “a los muertos” pero también hay que hacerles un lugar a los “vivos”.

Que la vida es corta lo sabemos todos, aunque preferimos olvidarlo para seguir viviendo. Pero, ¿qué es lo importante?. Eso lo saben bien quienes han sobrevivido y sobreviven a un accidente, a una enfermedad, los solitarios, cuyas vidas son tristes, míseras, rutinarias, como Van Gogh, los que están expuestos a peligros constantes, los que por amor entregan su vida a los demás. Cuando les preguntas te dicen que lo importante tiene que ver con el afecto, el bien, los sentimientos buenos y profundos, los momentos, los pequeños momentos. Te dicen que con la mitad se puede vivir el doble de feliz. Como dijo Charles Dickens, “reflexiona sobre las bendiciones presentes que posees; no sobre tus penas pasadas de las que todos tienen”.

Un relato escrito en la alborada, cuando el sol se batía en enconada lucha con las nubes por despuntar (y no lo consiguió), por Yolanda Torrent, de Mollet del Vallès (Barcelona). Unas palabras que nos hablan de quiénes somos, de qué queremos, de lo que nos debe importar cuando “esos molestos muertos” tratan de ocupar el espacio de los vivos y de otros muertos que se han ganado el cielo y que siguen vivos, más que nunca. Y con música a cuestas, porque nunca nos debe faltar la música, que Dios se apiade de las almas de “esos muertos” porque carecen de corazón.

 

(versión original)

Als meus pares.

Jo cada dia els parlo, els beso i els dedico una bona estona. ¡Pare, percebo la teva presència!. ¿Recordes, pare?. Jo era la nineta dels teus ulls. I sóc qui sóc gràcies a tu, pare. A tu et dec els valors, aquells valors en els quals creies. Et noto, estàs amb mi, però donaria la mitja vida que em queda per tornar a escoltar la teva veu. Canta’m una cançó, com quan era petita, la nineta dels teus ulls.

A mis padres.

Yo cada día les hablo, les beso y les dedico un buen rato. ¡Padre, percibo tu presencia!. ¿Recuerdas, padre?. Yo era la niña de tus ojos. Y soy quien soy gracias a ti, padre. A ti te debo mis valores, aquellos valores en los cuales creías. Te noto, estás conmigo, pero daría la media vida que me queda por volver a escuchar tu voz. Cántame una canción, como cuando era pequeña, la niña de tus ojos. 

 

 

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El quiosco / “Sí, nosotras parimos, nosotras decidimos”

Suscribo la opinión: las mujeres no son del género estúpido, ni seres incapaces de decidir sobre sus vidas y sus cuerpos ni se debe confundir con lo que dicen los poderes públicos con lo que se grita en los púlpitos.

NIEVES Ibeas, Presidenta de Chunta Aragonesista.

Artículo en El Periódico de Aragón, 3 de febrero de 2012

 

 

Menos de dos meses después de la llegada del PP al gobierno central, estamos asistiendo a un retroceso democrático y de derechos muy preocupante, y el ejemplo más claro es la contrarreforma de Gallardón, actual ministro de Justicia, de la legislación vigente sobre la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). O el PP cree que las mujeres somos del género estúpido, seres incapaces de decidir sobre nuestras vidas y sobre nuestros cuerpos- o en democracia sigue confundiendo los poderes públicos con los púlpitos. Es totalmente inaceptable que los partidos políticos (y, en este caso, gobiernos) se presten al juego de ciertos sectores religiosos y antiabortistas por encima de derechos que ha costado mucho conseguir.

El PP y sus aliados de turno quieren decidir por nosotras si queremos ser madres o no, o en qué momento queremos serlo, para regocijo de la Iglesia Católica y de sus más radicales tentáculos, que mueven buena parte de los hilos del gobierno de Rajoy. ¿Cómo se sigue sometiendo un partido político a los intereses de una institución religiosa, sea la que sea, que pretende actuar como un poder público en vez de limitar su discurso a su comunidad de creyentes?

CHA niega la legitimidad de ningún partido político ni, por supuesto, de ninguna confesión religiosa para decidir sobre la vida de las mujeres y sobre sus propios cuerpos. Y yo, personalmente, como ciudadana y como mujer, siento vergüenza de lo que estoy viendo y viviendo a estas alturas de la vida, cuando ya creía superado este falso debate, más propio de la España de hace cuarenta años, cuando las familias pudientes enviaban a sus hijas a abortar a Londres, que de la de 2012.

El argumento sobre la supuesta defensa de la vida me indigna, como indigna a muchas otras mujeres, y constituye un auténtico insulto al enorme esfuerzo realizado desde hace décadas por los movimientos feministas. No es casualidad que los derechos de las mujeres sean cuestionados periódicamente, y, cómo no, en época de crisis. Fue preciso mucho trabajo para que las mujeres tuvieran reconocido el derecho a decidir su maternidad en muchos países, y en el Estado español se les ha negado reiteradamente la mayoría de edad (tengan la edad que tengan) y su propia condición de ciudadanas de primera porque, al final, siempre parece que hace falta la supervisión patriarcal para recibir asistencia sanitaria pública en una IVE.

El discurso de incapacidad de las jóvenes para decidir tampoco se sostiene. Si tienen edad para poder ser madres, ¿por qué no van a tener derecho a poder decidir seguir adelante o no con su embarazo? ¿O acaso es más grave la decisión de interrumpir un embarazo no deseado que la de proseguirlo? En absoluto, y todo lo que se está diciendo en contra de una legislación sobre la IVE es pura hipocresía.

Es la hipocresía de la derecha más recalcitrante y retrógrada que existe seguramente en Europa, que ya ha comenzado a llenarnos de una moralina insoportable con sus consignas, para convertir en moral todo aquello que les interese controlar, incluidas las vidas de sus ciudadanos.

Lo progresista para esta derecha no es trabajar para evitar las guerras, denunciar y combatir los genocidios, colaborar en proyectos de desarrollo que acaben con la hambruna de tantos niños y niñas que mueren por pura miseria, o con las violaciones sistemáticas de mujeres. No, ahí el PP no ve ningún debate “moral”, ni tampoco lo ve en la pobreza escandalosa de millones de personas que carecen de lo mínimo para sobrevivir, ni en los escándalos de aprovechamiento de los cargos públicos en beneficio personal- La derecha habla de moral en otros casos, como cuando se trata del derecho de las mujeres a decidir en nombre de la más pura hipocresía pretendiendo que la democracia se convierta en la plasmación de una doctrina confesional, sea la que sea. Para CHA es aberrante y totalmente injustificable que alguien, por muy ministro o presidente del Gobierno que sea, se atreva a intentar hacer pasar por el aro de sus planteamientos religiosos a la mitad de la población.

Las reivindicaciones feministas renuevan su vigencia más que nunca: “nosotras parimos, nosotras decidimos”

 
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Publicado por en 03/02/2012 en el quiosco

 

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No ando, camino – (la mujer madura)

Siento un respeto reverencial por la mujer, de cualquier condición, origen, creencia u orientación sexual. Pienso – en una reflexión que tomo como axioma-, que la mujer es el verdadero motor de la vida, teniendo en cuenta que la vida es bella y que lo cruel es el mundo. Soy tenaz y acérrimo enemigo de aquellos hombres cobardes, bastardos a lo más, que maltratan a la mujer, y aunque no soy partidario de tomarme la justicia por mi mano, en más de una ocasión, los sometería en una plaza pública a la misma tortura que ellos, incapaces en tanto que primitivos, someten a las mujeres.

Cuántas veces oímos frases como ¿cuántos años debe tener esa mujer?. Yo me quedo mirando a quien formula la pregunta y, una y otra vez, le diría como una eterna letanía: “las mujeres como ella no tienen edad, nunca tendrán edad”.

Y maldigo, por injusto, este tiempo en que aún se ve obligada a decirse “somos mujeres, nuestras elecciones son siempre difíciles” porque la mujer sostiene la mitad del cielo. Una vez leí, y es momento de reiterarlo: “la humanidad posee dos alas: una es la mujer, la otra el hombre. Hasta que las dos alas no estén igualmente desarrolladas, la humanidad no podrá volar”.

Y una vez escribí a propósito de la mujer: “viví un momento epifánico en el que el aire se estremecía y el universo ardiente dejó oír sus latidos a una mujer que se cepillaba el pelo”. Simplemente, mujer, eternamente en deuda contigo.

Sirva este prólogo, sencillo y veraz, escrito con el corazón, pues no sé decirlo ni hacerlo de otra manera, para presentar este breve cuento de María del Carmen Escriña, de Madrid.

Una mujer madura, no provoca, ya es provocante.

No es inteligente, es sabia.

No se insinúa, muestra el camino sutilmente.

No se precipita, espera el momento indicado.

No anda, camina.

No nada, navega.

No vuela, flota.

No piensa en cantidad, prefiere la calidad.

No es pretenciosa, simplemente le gusta.

No juzga, analiza.

No compara, asimila.

No consuela, entibia el corazón.

No busca, despierta los sentidos.

No coloca cadenas, deja libre…

… porque sabe lo qué quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere.

 

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A dos días de la vida

De todas las historias en que la fe triunfa sobre el infortunio que han sido llevadas a la pantalla, no existe ninguna acerca de Job. ¿Quién iba a querer ver sufrir a alguien que le importa?. Todo aquel al que le preocupe no malgastar los seis euros que cuesta la entrada, tiraría las palomitas a la pantalla en cuanto le aparecieran las llagas. Todo tiene un límite. Al leer el libro de Job, uno se pregunta que pasaría por su cabeza mientras veía como perdía todo lo que amaba. Me gusta pensar que recordaba cosas que un día habían sido banales: campos de trigo, la lluvia, unas sandalias, una escoba en una esquina, su rebaño en el campo, sus hijos sentados a la mesa, y que daba gracias por todo ello.

Incluso en los peores momentos, hay manos que escriben palabras que nacen de un fascinante viaje al interior del alma para levantar el ánimo de la gente. Esas manos, movidas por ese alma, son hoy de Hada Cristina de los Sueños (HcS), de Madrid.

Relato con música.

Mañana será otro día, y volverá a salir el sol, que traerá nuevas ilusiones y nuevas esperanzas para todos. Si te has salido un poco, sólo un poco, del camino marcado, y no eres feliz y hoy no has tenido un buen día, piensa que mañana puede ser mejor, será mejor.

No mires nunca hacia atrás, sigue su senda, mirando siempre hacia adelante. Con esa mirada, al frente, en ese camino, encontrarás la salida del laberinto de pasiones, sombras y desengaños que es, a veces, la vida.

Vive tu vida soñando. Sé feliz. Porque la vida son cuatro días y dos, los llevamos ya a la espalda. Mañana, más y mejor. No importa los días de vida, sino la vida de esos dos días.

 

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LA NIÑA QUE CRECIÓ DEPRISA (el significado de la palabra vivir)

Un día, cualquier día, antes de concluir una sesión de Facebook, me encontré con un mensaje de una persona que me contaba que le encanta escribir. Y lo hace no sólo por satisfacción propia sino porque también le gusta ayudar a las personas. En aquel momento, me dijo, escribió unas palabras dirigidas a un ser en concreto que pasaba por momentos muy amargos.

“Soy aficionada, escribo porque me gusta hacerlo; el mero hecho de coger un papel y un bolígrafo me hace sentir bien. Pienso que cuando algo te gusta siempre hay que hacerlo, aunque no sepas hacerlo…”, me explicaba.

Esa persona que siente la escritura como una sanación y una salvación del alma propia y ajena es Mar García, de Jaén, que escribe poesía, relatos, cuentos, reflexiones e historias. Y me –nos- obsequió con este relato sobre la vida. Y al final, al leerlo, me deseó que me sintiera como en casa. Y a fe que lo he sentido.

Relato con música. You Give Me Something

 

Hay sucesos e historias que narran nuestras vidas. De ellas, con el paso del tiempo aprendemos y te hacen ser más fuerte, te hacen valorar más, y pensar para que estamos aquí. Hay una frase que quisiera compartir porque un día, mientras estaba en mi ordenador escribiendo, me vino a la mente, la frase es la siguiente:” Estamos aquí para sobrevivir y estamos aquí para luchar y ser felices”.

Os voy a contar una historia, la historia de una niña, que a mí me tocó vivir de cerca y narro para que, de un modo u otro, entendáis el significado de estas palabras.

La historia, como bien he dicho, trata de una niña, que desde muy pequeña tuvo que tomar una decisión, la de vivir o abandonarse a la muerte; una niña que desde pequeñita hubo de encargarse de una labor complicada para su edad: tenía a su madre enferma y un hermano más pequeño que ella, un ser frágil e indefenso, el cual también dependía de ella.

Como podéis imaginar la vida de esa niña no fue fácil, ya con diez años. Se pasaba todo el día trabajando fuera de casa para ganar el sustento, el único, de la familia. Se encargaba de todo. Y no sólo eso, además estudiaba. Y, cuando disponía de un poco de tiempo libre, seguía trabajando.  

Pese a todo, aquella niña siempre tenía una sonrisa en los labios. Era feliz, aún la calamidad de vida que debía llevar porque sabía que debía hacer todas esas cosas, que tenía que luchar aún a su corta edad. Si ella se venía abajo, toda la familia se hundía. Y lo hacía desde el cariño que profesaba a los que le rodeaban.

Y aquella niña hubo de madurar demasiado pronto, robando tiempo que jamás regresaría a su adolescencia, a su juventud. Hoy, pese a todo, esa niña es una mujer y es feliz. Y lo es porque tomó la decisión de caminar, de luchar, de vivir. Y aún hoy, conserva siempre esa sonrisa en los labios.

Os cuento pinceladas de esta historía porque vivir requiere un esfuerzo, requiere, como os digo, lucha. Hay personas que piensan que no pueden hacerlo, que es difícil, y se rinden…

Pues bien, a mi juicio, bajo ningun concepto hay que rendirse, porque la palabra vivir tiene un amplio significado: implica caminar, superarse, alcanzar los sueños. Puesto que las cosas malas, por así decirlo, llegan solas, también hay que recibirlas como las buenas, pero siempre mirando hacía delante…

Recuerdo una frase de un gran amigo que decía así:” a veces la vida nos la complicamos nosotros mismos”, frase que, si se analiza y se piensa, guarda una gran verdad. A veces, más de las debidas, nos encerramos en algo, miramos un solo objetivo, y no damos la oportunidad de mirar ambos lados y ver que hay más caminos abiertos, que es más facil de lo que nosotros pensamos. Simplemente, hay que detenerse un momento y observar.

Muchas personas se sentirán identificadas con esta breve historía, otras no será así, pues seguro que han tenido una niñez y una adolescencía fantasticas y se han ocupado de ser lo que debáin ser, niños y niñas. Por fortuna, la vida tiene unas etapas y es maravilloso poder disfrutar de todas y cada una de ellas.

Sin embargo, no olvidéis que ha existido, alguna vez, en algún lugar, cerca o lejos, niños que no pudieron ser niños.

Por último, os dejo otra frase que me gusta mucho. No es mía, pero al leerla me hizo ver que es así:” cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuestralé que tienes mil y una para sonreír”.

 

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