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El Quiosco del Café / Sobre el miedo y la estupidez

Un muy siempre acertado artículo de Mercè Roura, la periodista de un lugar llamado mundo.

Tenemos miedo. De quedarnos a medias y de pasarnos. De pasar de largo y de esperar demasiado ese tren, lleve dónde lleve. Nos asusta qué dirán de nosotros y nos da pánico también que no digan nada. Nos aterra el silencio… y el ruido. Nos asusta perder y a veces nos asusta más ganar porque no nos han educado para manejar la victoria. Nos asusta querer pero también sentirnos atados por ese sentimiento. Nos provoca terror sucumbir y dejarnos llevar y fluir y sentir, soñar e ilusionarnos.

Nos espanta hablar y ser esclavizados por nuestras palabras. Nos asusta callar para siempre.

Le tenemos a menudo más miedo a la risa que al llanto, porque nos han enseñado a esperar lo peor. Nos asusta ser el que baila y el que se esconde en un rincón cuando suena la música.

Nos asusta el dolor pero nos provoca pánico estar sanos… por si la salud no dura.

Somos máquinas de generar temores, angustias… de levantar muros y derribar puentes. Nos paralizamos, nos encogemos, nos hacemos diminutos hasta que no nos pertenecemos a nosotros mismos… nos asustamos de ver nuestro rostro. Notamos una punzada en la espalda que nos avisa de que pisamos terreno desconocido… nos aterra arriesgar y cambiar lo cotidiano. Y el miedo nos hace estúpidos, aburridos, grises… Nos cansa, nos nubla, llena nuestro equipaje de rocas enormes y pesadas, nos desgasta las ganas, nos vacía y nos deja en un rincón…condenados a vivir sin pasión y con la cabeza gacha.

El miedo nos subsidia. Nos rebaja. El miedo es adictivo, narcótico… lo devora todo, lo invade todo… lo suprime todo hasta jibarizarnos, nos transforma en una versión ridícula de nosotros mismos… en nuestra caricatura, en un lastre para seguir.

Tenemos miedo a envejecer y miedo a no llegar nunca a hacerlo. Tenemos miedo a morir y a vivir. Y sobre todo, tenemos un miedo atroz a ser felices… por si dejamos de serlo.

 
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Publicado por en 08/07/2012 en el quiosco, la barra del café

 

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Y EL ETARRA SE ARREPINTIÓ… UNA FECHA PARA LA HISTORIA Y UN VIAJE DEFINITIVO

Robert Manrique, a quien la maldita bomba colocada por ETA en el Hipercor de Barcelona el 19 de junio de 1987 le estalló bajo los pies, hizo ayer el viaje definitivo de su vida como víctima. Se encontró cara a cara en la cárcel de Zaballa (Álava) con el jefe del comando que puso el artefacto, Rafael Caride Simón. Y valió la pena, según las propias palabras de Manrique al salir de la cárcel.

Cumplió lo prometido. No estrechó la mano del animal etarra, porque una cosa es escuchar y hablar con quien ha intentado matarte y otra muy distinta es llevar una cita de esta naturaleza al terreno de la confraternización. Es como, en una primera cita, pretender el beso de una chica. Demasiado. El etarra no se merecía – ni nunca merecerá- un gesto humano de tamaño calado, por mucho que se arrepiente.

Roberto Manrique, que no ha recibido ninguna llamada de la clase política, – tampoco le hace falta-, ni de las “actuales” asociaciones de las víctimas terrorismo, tampoco lo necesita pues únicamente se dedican a esparcir la discordia al haberse convertido en “políticos” cuando sólo debería haber espacio en ese terreno para la humanidad, no iba sólo. Llevaba el mensaje de un puñado de víctimas, tantas como las 46 que sufrieron las devastadoras e irracionales consecuencias de aquel 19 de junio de 1987 (21 muertos y 45 heridos). Tantas como las más de 600 víctimas directas o indirectas que residen en Catalunya. Tantas como las miles que se distribuyen a lo largo del territorio nacional.

Al salir de la cárcel, un lugar que nunca deberían abandonar los etarras, Manrique dijo estar “tocado”. No era para menos. Pero a Robert le bastó las innumerables veces que Caride le expresó su “profundo malestar, sentir y arrepentimiento” por lo que hizo.

Si lo dice Robert, que de psicología humana entiende mucho, y eso que no ha estudiado, yo también lo creo. Creo que el arrepentimiento de Caride es sincero. Ello, sin embargo, no le debe otorgar ningún beneficio ni perdón de nadie, ni de Dios, en el que el etarra dice no creer, ni del Diablo… que lo engendró.

“He visto a un hombre roto, destrozado. En algunos momentos no podía mirarme a la cara, y era cuando se refería a Hipercor. Pero en las frases claves relacionadas con el arrepentimiento y el lamento, entonces sí, entonces me ha mirado a la cara sin pestañear. Y he visto a un hombre sincero”, explicó Robert.

Como quiera que Robert es así, – inagotable y agotador (dicho cariñosamente)-,, ya ha dicho que volvería a acudir a la cárcel las veces que haga falta, a acompañar a otras víctimas, a las que ha invitado a estar cara a cara con los terroristas, porque a él, el encuentro le ha sido beneficioso.

De hecho, la hermana de Gregorio Ordoñez, asesinado por ETA, ya ha pedido entrevistarse con el etarra

La cuestión es abrir la fractura más honda posible en el seno no sólo del colectivo de presos etarras sino en la propia organización criminal pues sigo sin creer en el abandono definitivo de las armas que han proclamado, como si lo hubiera hecho la serpiente.

25º aniversario de Hipercor

El próximo 19 de junio se conmemorará el 25º aniversario de la matanza de Hipercor. Y Robert, que aún es socio de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Catalunya, la cual fundó, no ha sido invitado al acto. Pero ni quiero ni debo dar más importancia a esta increíble y lamentable actitud de la ACVOT, cuyos dirigentes no merecen mayor comentario – y lugar en el pensamiento-, que éste.

Yo proclamo abiertamente mi amistad y mi profunda admiración por Robert. He tenido la fortuna de “vivir” su vida desde aquel 19 de junio de 1987 y de plasmarla en un libro Pido la palabra: crónica íntima de las víctimas del terrorismo (Ed. Lectio)”, y de él me quedo con dos frases que he aprendido durante todos estos fructíferos años:

“La felicidad une, pero el dolor reúne” y “las pistolas, ni de chocolate”. Porque nunca debemos permitir que se olvide aquel 19 de junio en Barcelona ni otras tantas fechas del calendario teñidas de rojo.

Y emplazo a los profesores a que incluyan esta fecha en sus clases y pregunten al alumnado actual si saben qué ocurrió el 19 de junio de 1987 en Barcelona. Una fecha para la historia y un viaje definitivo, 15 de junio de 2012.

 

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Nunca lo hubiera imaginado: sobre la muerte de John Lennon, su asesino y El guardián entre el centeno

¿ Qué hubiera ocurrido si John Lennon no hubiese muerto trágicamente aquel 8 de diciembre de 1980?. ¿Qué relación tiene el último disco del mítico Lennon, su asesino, Mark D. Chapman, y J.D. Salinger, el excéntrico y huraño autor de El guardián entre el centeno?. ¿Planeaban los Beatles regresar a los escenarios si no hubiera fallecido Lennon?. ¿Era el asesino del Beatle un majara, un iluminado o, quizá, un autómata dirigido por alguien a quien le interesaba el magnicidio?. ¿Era Yoko Ono un impedimento para el posible regreso de la banda de Liverpool?.

Aquel 8 de diciembre, Mark David Chapman decidió acabar con la vida de Lennon, “un auténtico elemento que se atrevía a compararse con Jesucristo, y que incluso no creía en Dios”. ¿Qué tuvo que ver Dios con el crimen del Beatle?.

Ese día, Chapman compartió habitación con una prostituta, a la que despachó tras darle una propina, sin consumar el acto sexual en ningún momento. Luego, de camino al edificio Dakota, en Nueva York, adquirió un nuevo ejemplar, el enésimo, de El guardián entre el centeno y en una tienda de Virgin compró una nueva copia, la enésima, del Doble Fantasy de los Lennon.

Por un momento, Chapman soñó… luego habló el plomo y el sueño terminó mientras miles de niños pequeños jugaban en un gran campo de centeno sin nadie que los cuidara ni vigilara, excepto un adulto, al borde de un profundo precipicio, sin otra misión que agarrar a todo niño que se acercara al abismo. ¡Una locura!

Juan Manuel Escrihuela (Barcelona, 1957), uno de los mayores expertos en España en el fenómeno beatle, desvela en “El sueño ha terminado” (Quarentena Ed.) algunas de las oscuras polémicas que han envuelto la muerte de Lennon: una crónica novelada de literatura, música y crueldad que unió al beatle, Salinger y Chapman.

Os lo recomiendo porque no deja indiferente, tanto si eres o no beatlemaniaco

 

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El quiosco / “Me da vergüenza ser judío”

por Oscar Guindzberg, en el blog “Políticamente incorrecto”, de DANIEL NAJNSZTEJN, desde Buenos Aires. Una breve historia acerca de la influencia de los fundamentalismos religiosos.

Rosa Guindzberg falleció el 10 de abril pasado y pese a que se convirtió al judaísmo hace varias décadas para casarse con Rubén, no pudo ser enterrada en el cementerio judío de La Tablada. Su inhumación debió hacerse en la Chacarita. Ella contrajo matrimonio con Rubén en el templo de la Nueva Comunidad Israelita, en Belgrano, criaron a su hijo en escuelas judías. Ésta es parte de una carta pública escrita por su cuñado Oscar:

“Siempre estuve orgulloso de ser judío: la comida, la música, la solidaridad dentro de la comunidad. Ahora me da vergüenza. No le permitieron a Rosa ser enterrada en un cementerio judío, porque ella no había nacido judía, sino que se convirtió al judaísmo siendo adulta. Convertirse al judaísmo no es tarea fácil, sobre todo desde lo sentimental, porque significa renunciar a una forma de vida que tenía previamente.”

“Rosa vivió 28 Pesaj, 28 Rosh Hashana y 28 Yom Kippur. Una vida dentro de la comunidad de la que fue expulsada luego de morir”.

Otro caso más de discriminación realizada por la lamentable conducción de AMIA. No podíamos esperar otra cosa del fundamentalismo.

 
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Publicado por en 02/06/2012 en el quiosco, la barra del café

 

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Cuando hablar y cuando callar (el quiosco del CR)

Por Mercè Roura, periodista

No me gustan los prejuicios. Ni los clichés. Ni todo aquello que ya se supone que tiene que ser de una forma concreta. Me molesta mucho la gente que va por la vida dando lecciones de ética, los amargados que esperan agazapados a que te equivoques para saltarte a la yugular… esperando que tu desgracia sea su gloria…

No soporto que algunos se crean en posesión de la verdad absoluta, por muy maltrechos que estén en la vida, por mucho que les cueste arrastrar su peso… por pesada que sea su cruz.

No me gusta la gente que se victimiza, se regodea en ese sentimiento y se queda sin hacer nada. Adoro a la gente que se ríe de sí misma, que se como a bocados la vida y siempre piensa en el siguiente paso. Gente que se levanta cuando cae y piensa cómo superarse.

Me provocan desazón, angustia y bastante asco aquellos que se creen con la razón siempre y no admiten opiniones contrarias. Me da lástima que no se admitan matices y que muchos se esfuercen cada día más en generar un mundo de contrastes, de blancos y negros, de buenos y malos, de extremos.

No me gustan los que gritan, aunque alguna vez el grito sea necesario… nunca es la única respuesta. Se puede luchar por mejorar el mundo desde cualquier rincón, bajo el sol o a cubierto de una lluvia densa. Como criado o como señor, sin que ninguna de estas dos realidades se superen entre sí. Se puede cambiar el mundo en un despacho, con un libro, con una pancarta o con un tweet. Se puede cambiar el mundo empezando por ser mejor con nuestro limitado entorno y respetar las miradas y las palabras. No hacen falta grandes actos. Se puede cambiar el mundo pensando cómo cambiarlo… hacer la revolución desde un pequeño cuarto oscuro. En la cima o en el valle.

No me gusta la gente que juzga sin conocer, aunque admiro profundamente a aquellos que se guían por la intuición.

No me gusta la gente que otorga porque calla verdades aunque a veces sean básicos los silencios…

No me gusta la gente que dice “no me gusta” por eso ahora, me callo.

 
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Publicado por en 13/05/2012 en el quiosco

 

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¡Qué vergüenza! ¡Qué lástima!

Los capitostes de la economía europea, esos supuestos gurús de los asuntos dinerarios que nos deben sacar del atolladero en el que ellos mismos nos han embaucado, agrupados entorno a un ente llamado Banco Central Europeo (BCE), han traído a Barcelona su exclusivo circo, donde nunca crecen los enanos pues ya se encargan de aplastarlos sólo asomar.

Se da la paradoja de que el BCE tiene su sede central en Frankfurt (Alemania) pero de vez en cuando, como turistas de lujo, se reúnen en distintas ciudades europeas para decidir si deben tomar alguna decisión. No podían haber elegido peor momento y escenario.

Resulta que, para proteger a los 23 individuos citados en Barcelona, se han desplegado durante 3 días un total de 10.000 agentes de policía entre Mossos d’Esquadra, policías nacionales y guardias civiles, lo que supone, por ejemplo, un agente por cada 150 habitantes o 434 policías por cada capitoste reunido en la ciudad condal.

Hoy, en Protagonistas Catalunya de ABC Punto Radio, hemos llevado a cabo un ejercicio estadístico de lo que pudo ser y nunca será a partir del coste estimado de dicho despliegue policial, unos 23,5 millones de euros. La frialdad de los números esconde una hiriente afrenta social y civil.

Mientras quienes dirigen la economía, que suelen ser los mismos que dirigen la política, recortan hasta la herida, con ese dispendio, por poner sólo algunos ejemplos, se podrían haber repartido unos 2,3 millones de menús (a 10 euros cada uno, lo que no está ya al alcance de muchos).

También se podrían comprado 23 millones de barras de pan o de litros de leche, se podría haber hecho la compra semanal de 235.000 familias o se podrían haber comprado los libros escolares de 117.500 niños y niñas.

Con ese dinero, por ejemplo, se podría haber pagado el salario mínimo de unas 36.000 personas o se podrían haber repartido unos 25.000 euros entre todos y cada uno de los 941 municipios de Catalunya, sin importar el tamaño, el color político o la densidad de población.

Al principio del programa de radio, nos hemos preguntado ¿para qué sirve una reunión del BCE en Barcelona?. Es más, ¿para qué sirve el BCE?. Al final, y no por esperada, la noticia nos ha dado la razón pues esos individuos que nos deben sacar de la crisis han decidido mantener el precio del dinero como estaba. ¿Para qué han venido a Barcelona, pues?. Luego de tanta decisión, supongo que se han retirado a comer y a descansar en las lujosas habitaciones del hotel Arts, no y no en una pensión cualquiera.

¡Qué vergüenza!. ¡Qué lástima!

 

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Se busca líder (El quiosco del Café)

Un líder es, a mi juicio, aquel capaz de convertir una visión en realidad. A la espera de semejante y romántico milagro, no queremos gobiernos e instituciones con más marionetas, sino líderes que, de verdad, quieran gobernarnos. Líderes capaces de velar por nuestro sueño y que no conviertan las ciudades y pueblos en lugares donde nunca se duerme porque sus pobres necesitan todas las horas del día para conseguir su magro sustento. Líder es también aquel que, cuando cae un chaparrón, le presta el paraguas al prójimo o le dice la palabra adecuada, en el momento justo y el lugar acertado. Un artículo de la periodista Mercè Roura sobre una búsqueda, hoy en día más que necesaria, ¡urgente!.

 

El líder es alguien que escucha. No le asustan las ideas nuevas, es más, está dispuesto a abrir su mente a nuevos enfoques para encontrar otras soluciones que le puedan pasar por alto. El líder es alguien que sabe que si las cosas se hacen cada día de la misma forma es imposible ser creativo y alcanzar retos. El líder no grita porque no le hace falta. No causa temor, infunde respeto.

El líder se rodea de personas más inteligentes que él porque sabe que eso suma esfuerzo y talento. Sabe que debe adaptarse como un camaleón. Que hay momentos para integrarse en el paisaje y momentos para sobresalir. Es alguien con ideas claras y métodos claros pero dispuesto a hacer concesiones. Sabe sus límites pero está dispuesto a superarlos.

El líder es cauto y racionaliza pero al mismo tiempo valora las emociones y cómo sus actos afectan a las personas.

El líder sabe cuando hablar y cuando callar y siempre da la cara, aunque sea para recibir incomprensión o quejas.

El líder es sencillo, pero brilla.

El líder está dispuesto a tomar decisiones arriesgadas que no gusten… si las cree justas, incluso a riesgo de perder votos o prebendas. Sabe que quizá su liderazgo será valorado por la historia, no por sus contemporáneos.

El líder también tiene miedo, a veces mucho, pero se lo traga.Sabe cómo canalizarlo, como transformarlo en trabajo, en esfuerzo. Su miedo no es el de un cordero que espera manso su turno en el matadero, es el de una madre cinco minutos antes de dar a luz, cuando la ilusión y las ganas vencen al dolor y la incertidumbre.

Un líder usa las palabras, nunca de las come. No se cree mejor que nadie pero se respeta a sí mismo.

Se equivoca y lo admite. Fracasa y se levanta. Sabe que puede, piensa que puede. El líder no es ni duro ni blando, es resistente pero flexible.

El líder tranquiliza, actuá de bálsamo, hace de guía.

Se busca líder.

Razón : un pueblo demócrata y desesperado

Abstenerse aspirantes con ánimo de lucro.

 
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Publicado por en 19/04/2012 en el quiosco, la barra del café

 

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