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Archivo de la etiqueta: poetas

De vez en cuando…

Hoy, el viejo de la imprenta ha marchado a Colliure. ¿Qué hay en Colliure? ¿Qué puede haber en un pueblecito francés de apenas tres mil habitantes?, le pregunté. 

– ¡Unos días azules, un sol de infancia…! – respondió con la confianza y el aplomo de quien sabe lo que busca.

Hace un tiempo, el viejo elaboró una lista de cosas que hacer, ver y sentir antes de morir. Hay quien se propone lanzarse en paracaídas, pilotar un coche de carreras, viajar al Caribe, subir una montaña tan alta como el Everest… Él, el viejo, se conforma con cosas más sencillas, humildes incluso, que se llevará al cielo con los ojos cerrados, el corazón bien abierto, en un día azul y con un sol de infancia. 

Hoy, el viejo ha viajado con lo puesto a Colliure, a hablar con Machado, uno de sus favoritos. Y quizá el viejo le pregunte “si todo pasa y todo queda” y el poeta, con más aplomo, le responda: “lo nuestro es pasar”, pero un “pasar haciendo caminos”, siempre en “mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”.

“Golpe a golpe, verso a verso”, sufriendo, porque tiene alma y lo sabe porque le duele, La Dama se Esconde Ruiz Mora escribe desde Murcia una poesía que rezuma desesperanza, para la esperanza.  Hoy, con la música del “caminante”. (Con vuestro permiso, a mi padre, que está en los cielos, y a quien tanto añoro).

 

Y de vez encuando la vida te da un traspiés,
y te arremolina el alma,
te llena de incógnitas,
de puntos sin la i de la
memoria.
De vez encuando la vida
te desconsuela los labios,
congela preguntas y respuestas;
Agujerea el corazón,
los cose con hilo
de terciopelo..

 

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Ahora, casi un milagro

Bryan Tracy dijo un día, “tienes dentro de ti, ahora, todo lo necesario para hacer frente a lo que el mundo te envíe”. Es bonito, e incluso necesario, recordar el pasado. Nos dice de dónde venimos, quiénes somos, adónde vamos. Pero centrémonos en el presente para poder tener recuerdos en el futuro. Y prefiero aferrarme al presente porque, pese a todo, es un regalo. ¡ Mañana, ya veremos !.

Un relato de Jordi Planes Rovira, de Vilassar de Mar (Barcelona). Pensamientos de su libro “Crea tu vida”, siempre escuchando, pensando, hablando…

 

Si vives plenamente en el “ahora”, verás en cada detalle un milagro, y en cada milagro una señal. La vida está llena de magia, incluso en los “malos” momentos podemos encontrar “casualidades” afortunadas.

Namaste.

 

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Camino Galicia

Detengo el tiempo, allá donde el silencio huele a leña mojada y las tardes suenan a esquilas y cantos de grillos. Tranquilidad en estado puro; cuentos de lobos y bandoleros; rostros, de distina belleza, anclados en la memoria. Un friso continuo de ventanas que se abren y se cierran y en el que aparecen paisajes y personajes, pallozas de paja, estructuras con chimeneas humeantes, techos de pizarra… La magia de un lugar y de un tiempo.

Un poema de Luis Blas Serena, desde Galicia http://luisblasserena.wordpress.com/. Con música de Luar na Lubre.

¡Oh! Galicia, bella tierra

¡oh! Galicia, terra das meigas

siendo tu Galicia

tierra de gente obrera

repartida proporcionalmente

tus aguas, montes y praderas

 

Siendo tu Galicia

tierra de gente buena

trabajadora y sencilla

llena de gran fortaleza

 

Siendo tu Galicia

creada para la belleza

pues nunca vi paisajes

con tan majestuosa alteza

 

Siendo tu Galicia

única entre las tierras

de empanadas, de potes

y de pulpos da feiras

 

Siendo tu Galicia

por tu encanto y tus fiestas

tan querida por todos

aquellos que te conocen

y ya, siempre te recuerdan;

lástima que siguen abandonadas

tus calles caminos y carreteras

pues el corazón se me parte

porque también faltan escuelas

 

Muchos otros caminos

abandonados se quedan

por ganar protagonismo

de intereses que bolsillos llenan

a hijos traidores, de tu bella tierra

que se llaman gobernantes

pero no luchan, codo con codo

ni te elevan a las estrellas

ni te cuidan, ni te miman

o te dan, lo que tu les diera

que eso, es ser autentico gallego

gallego de tu bella y linda tierra

 

Sentirte, que es compartirte,

esos bellos sentimientos

de tantos escritores y poetas

Rosalía, Castelao, o

Camilo José de Cela

en sus escritos te enaltecen

ellos y tu pueblo, te elevan

con el pensamiento y la pluma

te hacen traspasar, todas las fronteras.

 

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La madre que no publicaba sus silencios

Hay un día trágico en la vida de un niño cuando descubre que los padres pueden morir. El pensamiento le rondó durante meses a la hora de dormir y hubo momentos en que, por no poder soportar la idea, lloró sin consuelo. Entonces los padres le prometieron algo que no estaba en sus manos, que no dependía de su voluntad: morirían de viejos, muy viejos, y le acompañarían casi durante toda su vida. En la mente del niño la idea maduró como maduran los dientes: todo tiene un final. Cerró los ojos y se vio niño, cuando sus padres le explicaron recuerdos de hacía 30 años. Dice el sabio refranero popular: Dios no podía estar en todas partes a la vez. Por eso creó a las madres.

Un relato, con música, de La Sociedad de los Poetas Muertos, en homenaje al genial Walt Whitman, desde Valparaíso (Chile)

 

Su madre lo guardaba todo. Cuando hubo que enterrarla y vaciar la casa, empezaron a salir de los armarios y cajones muchos objetos, actas notariales de lo vivido por el hijo: patucos azules de punto, el cirio del bautizo, algún diente de leche, el reloj de la primera comunión, una agenda con los teléfonos de los primeros amigos, y alguna amiga, un caleidoscopio, la cartilla de la mili y muchas fotos: con su tía misionera, con el amigo en la noria, en la playa, con su padre, el primer coche. También aparecieron los libros de texto garabateados y los primeros problemas: un tren sale de la estación… y otro lo hace, el inevitable principio de Arquímedes, los verbos irregulares, los poemas de Espronceda. No faltaban los primeros dibujos a tinta china, geométricos, las fotos con los de la clase, la primera chica que le gustó, que no era su novia, era su amiga. Y algunos paisajes: caminos de lápiz marrón, bosques de difuminados verdes, el mar, siempre azul. Nunca había nubes grises y sí casitas con chimeneas, pájaros y una mujer que le miraba con los ojos de una madre.

 

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Breve diccionario de palabras que dan sentido a las palabras

Este relato se ha escrito a partir de unos cuantos comentarios en Facebook a propósito de la importancia de las palabras y de la necesidad que existe (y que muchas veces no advertimos) de rescatarlas, en unos casos, y de no dejar que mueran, en otros.

Por María del Carmen Escriña, Mila Miguélez, Antonio Vallejo, Angel Entrena, María José Fresneda, Juan Jiménez Cárdenas, Alicia Belzuz, Teresa Caruncho, Andrés “Martillo”, Goyo Martínez y Basilio Molinero, quien ha puesto la frase final, sugestiva: “me quedo sin palabras…”.

Relato con música (clica sobre la imagen de sus autores)

 

Palabras que se acercan “sotto voce” a tu oído, delicadas, tiernas, cálidas, que nos estremecen; esas son las palabras que deberían de llenar el espacio y que vuelen hacia todos los confines de la tierra, para llenarla de sonrisas. Palabras que escriben en parte nuestra historia, sin dejar de mantener ese secreto difícil de descubrir en las letras que puedes llegar a plasmar en el papel, consciente de que puedes llegar a ser prisionero de esa escritura, que un día cualquiera, por desahogo de tu mente y de acuerdo con tu conciencia, te conviertes en ese prisionero, que aunque amante de la vida no deja de pensar en esas familias necesitadas de él, o su trabajo en la política; por eso las palabras son tan importantes en nuestra vida, nos ayudan a entender las cosas, sobre todo cuando estamos a oscuras y podemos leer, todas las escrituras. Dichas o escritas no tendrían ningún sentido si no hubiese quien comprendiera su significado, a veces tan sutil que casi resulta etéreo. Gracias a ti por ser de los dotados para atraparlas al vuelo, usarlas, saborearlas, entenderlas y valorarlas. Qué bonita cosa rescatar palabras… y quedarse sin palabras al leer estas palabras. ¡Pido la palabra!.

 

 

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El velador de los sueños

Por Goyo Martínez, escrito en Roses (Girona), en 2008. Relato con música (clica sobre la imagen… si lo deseas)

Serás también cual polvo enamorado

donde quiera que yazgas y reposes.

Ahora, duerme, descansa del camino.

Vigilamos tu sueño tus amigos.

Adaptación del texto original del poeta vasco Vidal de Nicolás. Cada año, coincidiendo con el aniversario de su asesinato a manos de ETA, en marzo de 2001, el Mosso d’Esquadra Santos Santamaría recibe una estrofa de un poema. En una ocasión recibió éste de Vidal de Nicolás (Portugalete, 20.04.1991).

Publicado en “Pido la palabra; crónica íntima de las víctimas del terrorismo”. Ediciones Lectio/Cossetània, noviembre de 2008.

 

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A mi querido amigo Federico (hace 75 años que vives)

Querido Federico (V);

(“Herido de amor, en la voz de Ana Belén)

Querido Federico, cada día muero un poco más contigo y ¡vivo!. El hombre que viste camisa vieja, maldito bastardo, ha llamado al viajero para que venga a buscarte. Tu muerte, hostia de la comunión de unos que se decían  españoles y que dieron vida a una cruzada de plomo, sangre e ira, me da vida.

Se oye el sonido de un alfiler cayendo en la medianoche de la nada, y en la nada encuentro todo. Las palabras han descargado las armas; muerte y luego, más muerte. La jondura del silencio se ha hecho pero inquietas voces acuden a mí. Escucho el sonido de tu silencio, nuestro silencio. Grito en carne viva frente al rostro del demonio.

Demonio de corte fascista / fascista llaga / llaga en el gesto / gesto adusto / adusta garantía / garantía de eficacia / maldita eficacia / eficacia amargada / amargada dolencia / dolencia intestinal / intestino severo / severo en el alma / el alma torcida / torcida en el espíritu.

Mueres; muero un poco más contigo y vuelvo a vivir. El silencio estalla de tanto callar. El obispo reparte madiciones al paso del cortejo fúnebre que nada lleva. Y en la nada, todo. Los huesos para la tierra, tu alma fertil para nosotros. Lo que veo no existe y, sin embargo, lo estoy viendo.

Y la pena también tizna cuando estalla. Y estalla el silencio cuando mueres para que yo viva. Y hablo. Y me enfrento a vientos en varias direcciones y tormentas de diferente intensidad. Reivento sobre tu recuerdo el entorno, a cada paso; me hundo y me levanto. Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque ya no caerán más abajo.

Abismo y luego más abismo. Asesino al fantasma, el fantasma de cicatriz fascista. Y regreso, regreso junto a ti. Me disfrazo, nos disfrazamos de cordialidad. Soy católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista… Solo un hombre, ora maldito, ora maduro, que busca el sentido de la vida. Vida que me da tu muerte.

Trago rancio. Los fusileros, risueños, ingenuos ellos de su destino, marchan. Vaciado el cargador, vacías las almas. Almas de plomo, plomo de Dios y Lucifer. En el macadán queda por siempre tu espíritu.

Y en el carrusel de la vida, en tu nombre, requiebros de amor, amor de trato risueño y encantador, de distinta belleza, una belleza imperfecta, ¡perfección!.

El cielo pide paciencia. Me apunto otra derrota. La tierra de tus huesos medita por mí. Y tu muerte me recuerda lo resistente que es mi espíritu (humano) cuando quiere serlo. Azucarillo y aguardiente para endulzarme el momento, momento eterno.

Y las cosas que el diablo fascista intentó enterrar encontraron la forma de aflorar. No recuerdo si pasó de verdad o imagino que pasó. ¿Has muerto?; sólo herido. Vives, y yo contigo. Un estampita. Un Cristo. ¡Agua!.

Tuyo, en la herida, Goyo Martínez.

 

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