RSS

Archivo de la etiqueta: PRISAS

SIN PRISAS; ¿ ADÓNDE VAS CON TANTA PRISA ?

Iba yo un día con prisa, a grandes zancadas. Tenía mucha prisa. Por pensar, por escribir, por hacer… por volver a pensar. Sólo oía mi voz en el silencio de la eternidad. Iba tan acelerado que convertí la virtud de la rapidez en el vicio de la prisa. Era tanta la prisa que tenía que incluso se tropezaba con sus propios pies. Ni siquiera me paré a pensar para qué tenía tanta prisa.

– ¿ Adónde vas con tanta prisa ? –  preguntó el viejo de la imprenta con un ritmo que parecía no acabar nunca. Cuando aún yo pensaba la respuesta, todavía resonaba la pregunta.

– ¡Buena pregunta! – respondí. No tenía otra respuesta, al menos en ese momento.

– ¡ Fíjate en él…! – dijo, señalando con el dedo a un cielo que se manifestaba en absoluto reposo. – ¿ En quién? – pregunté, ingenuo. Ingenuo por simple más que por inocente.

– Él, que según dicen ha creado todo y está en todo, existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.

– Pero él no vive aquí. No se le acaba el tiempo…

– El tiempo lo creó él, pero el hombre inventó la prisa.

– Yo creo que él fue demasiado lento… Yo, en su lugar, hubiese hecho el mundo en cuatro días.

– Pues yo opino lo contrario, como el señor Vicent. Lo hizo en sólo seis días, y aún se notan las prisas.  ¿ A qué venía tanta prisa ? Si disponía de todo el tiempo del mundo,  por qué no se tomó…, pongamos 666 días en hacerlo.

– Usted, siempre tan maquiavélico…

– ¡Ay! mi querido e ingenuo amigo, ¿ quién te ha dicho a ti que esta obra en la que vivimos no fue escrita a cuatro manos, por él y por el otro ?

– ¿ El otro ?

– Sí, por su opuesto.

– ¿ Existe ?

– ¡ Por supuesto !

– Y, ¿tenía tanta prisa ?

– Creo que fue más listo. Convirtió las desventajas de las prisas de su opuesto en ventajas propias…

Se hizo un necesario silencio entre ambos. Fue un momento en gerundio, como un presente en desarrollo, como estar entre el cielo y el infierno, donde el tiempo discurre pero no avanza, según las sospechas…

– Por cierto, ¿ adónde ibas con tanta prisa ? – reiteró el interrogativo viejo.

Entonces, me ví viviendo aún más deprisa y muriendo joven. ¿ Qué habría hecho ? ¿ Qué habría quedado ?, pensé inquieto para mis adentros, sabiendo que el viejo sabía lo que estaba pensando. ¡ Sólo un bonito cadáver !

A mi mente vino en cascada el tiempo que se fue, veloz.  El lugar de mi descanso, el sitio de mi inocencia. Era cuando subía rápidamente escaleras y no esperaba en el rellano. El tiempo quemaba hasta convertirse en cenizas. ¿ Es vivir un asunto urgente ? ¿ Es la prisa un animal legendario dispuesto a asesinar en cualquier momento ?, abrumando los contornos de la vida con una fina niebla que todo lo vuelve a un tiempo impreciso y misterioso, magnficándolo hasta la confusión. En las preguntas hallé las respuestas: ¿ Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carrera equivocada y no lo descubrimos hasta que cae la bandera ? ¿ Si viviera mi vida otra vez, cometería los mismos errores, sólo que más deprisa ? ¿ Tengo prisa por qué no sé adónde voy ? ¿ Adónde va la humanidad; entonces por qué va tan deprisa ?…

– ¿ Y tu prisa ? – incidió el viejo.

– No tengo tiempo para tanta prisa – resolví yo.

  • El Café Romantic propone hoy un excelente relato de la siempre excelente pluma de Mercè Roura sobre la prisa, ese animal que nos hace olvidar la única cosa de que las demás no son sino una parte: vivir. ¡ Al diablo con las prisas !

  • Imagen con música: 10 beautiful soundtracks from 10 beautiful movie.

Tienes prisa para todo. Necesitas que el mundo gire, que acelere su marcha porque hay mucho por hacer y cuando lo terminas, enseguida se te ocurre algo nuevo por lo que batallar. Vives de esa emoción que surge en ti cuando buscas y encuentras.

Cuando te sientas en la silla, tus piernas se balancean como las piernas de los niños que no tocan el suelo cuando están sentados… Quieres levantarte… Necesitas pasar a la acción y caminar. Necesitas estar en eterno movimiento. Lo haces con los pies y con la cabeza. Que nunca para. Siempre inventa. Genera posibilidades. Busca oportunidades y, cuando el día está complicado y no las encuentra, las inventa.

Eres de esas que miran un vertedero y ve el paraíso que podría montarse allí si todos tuviéramos tus ganas y tu energía.

Te ilusionas. Eres adrenalina pura, viento, fuego. Estás hecha de un material irrompible, incorruptible, poroso… Lo quieres todo ahora.

Tanto vivir al borde del sueño y con los pies colgando de una silla enorme te ha acelerado. Necesitas parar y suplicarle a la peonza que deje de girar un minuto. Para saborear el instante que vives darte cuenta de lo que tienes alrededor.

Detenerte cinco minutos no hará que pierdas el tren, sobre todo porque la mayoría de trenes a los que subes te los has inventado tú, los has generado en esa máquina potente y preciosa que es tu mente.

La vida es una mezcla entre hacer que las cosas que quieres sucedan y dejar espacio y tiempo para que otras, que ni imaginas y también son buenas, puedan pasar.

Tu impaciencia ha puesto al máximo de revoluciones a la máquina que genera realidades nuevas y has forzado las cosas. Todo tiene su ritmo… Todo tiene su tiempo. Hay cosas que necesitan un empujón y otras que tienen que funcionar por inercia. Para poder escuchar, observar, sentir, notar.

Un día, no hace mucho, una mujer muy sabia que me dijo “si dominas tu impaciencia, dominarás el tiempo”.

¿Dominar el tiempo? pensé yo… Nadie domina el tiempo…

El tiempo del que ella me hablaba era el del devenir de las cosas, el que necesita todo lo que se mueve para ponerse en marcha y funcionar. El engranaje hace que la vida siga su curso. El tiempo que se genera entre dos miradas que se cruzan. El de asustarse, el de enamorarse, el de derramar una lágrima y el de sonreír. El recorrido interior que te lleva a superar una decepción o ese trayecto dulce entre que cierras los ojos y alcanzas el sueño.

Lo he entendido, al final. Puedo pedalear más rápido mi bicicleta para llegar a la meta antes, pero jamás podré acelerar el ciclo lunar. Porque nadie le dice a la luna que se apresure.

Hay cosas por cambiar y cosas por aceptar… Situaciones a las que podemos darles la vuelta y situaciones que nos hacen dar la vuelta a nosotros y modificar nuestro rumbo. A veces, no se puede ir en linea recta, aunque sea el camino más corto. Hay ocasiones en las que tendrás que correr y otras en las que tendrás que quedarte quieta.

No será fácil, pero si eres paciente, tal vez recogerás los frutos de tu espera. Aprenderás a dominar el tiempo. Conseguirás ese complicado equilibrio entre coger y soltar, entre caminar y saber cuando parar… Entre existir y soñar.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: