RSS

Archivo de la etiqueta: radio

La ignorancia es atrevida ( a Jiménez Losantos, ese gran difamador profesional)

Uno de los mayores males que ha sufrido y sufre el ámbito de las víctimas del terrorismo en este país es la politización de las asociaciones que dicen velar por los intereses de esas víctimas y la manipulación del asunto que llevan a cabo partidistas e interesadas voces que pregonan sus ofertas de cantamañanas frente a un micrófono, caso de Federico Jiménez Losantos, quien se ha erigido en una especie de héroe que haya de salvar España de quienes no piensan como él.  
Con ocasión del reciente encuentro de Roberto Manrique, una de las víctimas del atentado de Hipercor de Barcelona, con uno de los etarras que el 19 de junio de 1987 puso la bomba en los almacenes, Rafael Caride Simón, Jiménez Losantos, difamador profesional de oficio, dijo que Manrique sufría de síndrome de estocolmo.
Una vez más, Jiménez Losantos – y otros como él de la caverna mediática derechona, fascista incluso- han pretendido presentar un gesto de enorme trascendencia como un “espectáculo grotesco”.
Al concertar la cita con el etarra, no buscaba Roberto Manrique – y lo sé de buena tinta-, la popularidad, una maldita popularidad que le arrastra desde que un día “muriera” el sencillo carnicero de Hipercor que era y naciera el “Manrique víctima” que decidió ayudar a otros como él, aún sacrificando horas de familia y descanso – y su esposa y sus hijos pueden dar fe de ello-.
A personas como Losantos les pasa, sin embargo, que la envidia es mala, muy mala y que, como dice Sara Bosch, posiblemente la psicológa de urgencias y de víctimas del terrorismo que más sabe en España, la “ignorancia es atrevida”. Malévola, diría yo.
No le hacía falta a Roberto Manrique más páginas y fotografías en los diarios, no. Cuando fue al encuentro del etarra Caride Simón, a quien no dio la mano, símbolo inequívoco de su actitud, buscaba respuestas y, sobre todo, abrir una profunda vía para que nunca más esos canallas de ETA vuelvan a matar. Por él, y por otras víctimas.
La ignorancia es atrevida, por Sara Bosch, compañera inseparable de fatigas de Roberto Manrique durante más de 20 años en la difícil tarea de atender a las víctimas del terrorismo.
La primera vez que vi cara a cara a una víctima del terrorismo fue hace 20 años. Reconozco y recuerdo el impacto que me produjo cuando me enseñó el injerto que le vestía la piel. La que le quemaron un 19 de junio de 1987 en los almacenes Hipercor. A lo largo de este tiempo, le he visto muchos gestos. Ante mí y ante otros. Ante políticos, periodistas, médicos forenses, policías, niños, actores, estudiantes y jueces. Ante su mujer y sus hijos. Ante tantas y tantas otras víctimas del terrorismo. Gestos alabados y criticados. Gestos de alguien que convirtieron la palabra terrorismo marcada a fuego, en la decisión diaria de hacer algo, lo que fuera, por unirla a la palabra Dignidad.
Cuando conocí  a Roberto Manrique, me habló de dignidad. Y de justicia. Y mientras una psicóloga como yo, recién licenciada, le ofrecía mi solidaridad para ayudarles, el tiempo me reservaba descubrir otras caras, demasiadas, marcadas como sólo el terrorismo puede hacer.
Y de tantos y tantos gestos, en aeropuertos y trenes compartidos, en hospitales y en púlpitos, en tanatorios y homenajes; de tantas palabras dichas y tantos silencios por cada atentado…reconozco y recuerdo el impacto de una frase en plena calle, de un gesto nuevo que sólo le vi una vez: ”Sara, he rebut una carta de caride”. Y como, al igual que el valor en la mili, la experiencia se me debe suponer, puedo asegurarle al sr. Jiménez Losantos  y a otros que parecen opinar igual, que no vi ningún signo, como asegura, de Síndrome de Estocolmo o de ganas de venganza en él. Porque nunca existieron. Como nunca existieron en otra de las víctimas que también quiso participar en este “espectáculo grotesco” del que habla Don Federico. Serían otros. Pero no esos. Y con todo el respeto que se merecen todos los que han pedido lo mismo…ellos sabrán.
Llevo 20 años oyendo a otros que no son Víctimas del terrorismo hablar sobre lo que ellos sienten. Sobre lo que necesitan. Sobre lo que piensan. A opinar por ellos y en nombre de ellos. A tantos que no tienen ni idea de lo que cuesta conseguir tal distinción o que alardean y abusan de tenerla por representarles. Pero mi estrado está en un despacho con tres sillas y una mesa. Y nunca fue mi trabajo otro distinto del que mi profesión me propone. Pero hoy, como psicóloga, me permito contestar a quienes se atreven a hacer patología de un derecho inalienable: al uso de su libertad. Al derecho a su intimidad para no relatar los detalles de lo que hablaron con el asesino, aunque eso desgraciadamente no satisfaga el morbo público. Que de eso, saben bien.
Roberto Manrique se ha ganado la maldita fama de ser una víctima conocida. Pero no hay medalla que no devolviera, ni artículo escrito ni programa al que acuda que no borrara de un golpe si con ello pudiera volver a Hipercor ese día y coger el micrófono que cambió la voz de Serrat por los rugidos del infierno. Y sé que no se limitaría, simplemente, a no cambiarle el turno a un compañero por librarse de su mala suerte.
Sé porqué Roberto fue a verle. Y sé por qué ese hecho ha trascendido tánto. Como también sé que ese día, el etarra miraba al suelo cuando quien no fue más que un objetivo para él le habló con el gesto del ave fénix que emergió de las cenizas. No buscaba respuestas. Probablemente, lo que pretendía tuvo mucho que ver con la palabra Dignidad. Con la palabra Justicia. Con qué si no.
Ser Víctima del terrorismo es una circunstancia. Una sangrante circunstancia. No les convierte en seres con pensamientos unánimes, con igual opinión. Cómo pueden creerse eso. Y si realmente quieren apoyarles, empiecen por entender, respetar y defender su individualidad en sus actos personales. Que todos los que fueron, como él, en un acto de propia voluntad, lo que menos merecen es que se dude de su salud mental. Perdida sin más entre objetivos terroristas y simples objetivos de un interés político. Objetivos al fin. Como si de eso, no hubieran tenido también ya suficiente. Por una vez, hablen con prudencia los tentados de titulares. Vengan de donde vengan. No habrá mejor homenaje.
Es fácil. No hace falta recurrir a manuales diagnósticos de trastornos mentales. Basta con consultar en Wikipedia para diagnosticar el verdadero Síndrome de Estocolmo de Roberto Manrique.
Cuando los delincuentes se presentan como benefactores, en la víctima puede nacer una relación de complicidad como agradecimiento y acabar ayudando a sus captores en alcanzar sus fines.
La diferencia es que, Roberto sigue llamándole terrorista, que su complicidad y agradecimiento fue impedir que se le acercara un metro y que si, como los de otros, su gesto y síndrome lejos de perjudicar, acaba ayudándonos a todos, a las víctimas que hablaron con el asesino y a las que no irían jamás..gràcies, company.
 
Sara Bosch.
Psicóloga especialista en Víctimas del terrorismo
 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

¡Qué vergüenza! ¡Qué lástima!

Los capitostes de la economía europea, esos supuestos gurús de los asuntos dinerarios que nos deben sacar del atolladero en el que ellos mismos nos han embaucado, agrupados entorno a un ente llamado Banco Central Europeo (BCE), han traído a Barcelona su exclusivo circo, donde nunca crecen los enanos pues ya se encargan de aplastarlos sólo asomar.

Se da la paradoja de que el BCE tiene su sede central en Frankfurt (Alemania) pero de vez en cuando, como turistas de lujo, se reúnen en distintas ciudades europeas para decidir si deben tomar alguna decisión. No podían haber elegido peor momento y escenario.

Resulta que, para proteger a los 23 individuos citados en Barcelona, se han desplegado durante 3 días un total de 10.000 agentes de policía entre Mossos d’Esquadra, policías nacionales y guardias civiles, lo que supone, por ejemplo, un agente por cada 150 habitantes o 434 policías por cada capitoste reunido en la ciudad condal.

Hoy, en Protagonistas Catalunya de ABC Punto Radio, hemos llevado a cabo un ejercicio estadístico de lo que pudo ser y nunca será a partir del coste estimado de dicho despliegue policial, unos 23,5 millones de euros. La frialdad de los números esconde una hiriente afrenta social y civil.

Mientras quienes dirigen la economía, que suelen ser los mismos que dirigen la política, recortan hasta la herida, con ese dispendio, por poner sólo algunos ejemplos, se podrían haber repartido unos 2,3 millones de menús (a 10 euros cada uno, lo que no está ya al alcance de muchos).

También se podrían comprado 23 millones de barras de pan o de litros de leche, se podría haber hecho la compra semanal de 235.000 familias o se podrían haber comprado los libros escolares de 117.500 niños y niñas.

Con ese dinero, por ejemplo, se podría haber pagado el salario mínimo de unas 36.000 personas o se podrían haber repartido unos 25.000 euros entre todos y cada uno de los 941 municipios de Catalunya, sin importar el tamaño, el color político o la densidad de población.

Al principio del programa de radio, nos hemos preguntado ¿para qué sirve una reunión del BCE en Barcelona?. Es más, ¿para qué sirve el BCE?. Al final, y no por esperada, la noticia nos ha dado la razón pues esos individuos que nos deben sacar de la crisis han decidido mantener el precio del dinero como estaba. ¿Para qué han venido a Barcelona, pues?. Luego de tanta decisión, supongo que se han retirado a comer y a descansar en las lujosas habitaciones del hotel Arts, no y no en una pensión cualquiera.

¡Qué vergüenza!. ¡Qué lástima!

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Las cinco resmas de papel ( a unas horas del Alzamiento fascista en Barcelona, el 18-J-1936)

RELATO CON MÚSICA. EL ESPÍA DE MADRID SE INSPIRÓ EN ESTA MÚSICA CUANDO SE REDACTARON ESTOS EPISODIOS. CLICA SOBRE LA IMAGEN Y APARACERÁ LA MÚSICA EN OTRA VENTANA.

El 17 de julio de 1936, el agente Nelo, que había llegado a Barcelona días antes para investigar el asesinato de un industrial y el intento de homicidio de un coronel republicano, encontró en un piso alquilado por un hombre que vestía con aires de marqués un telegrama que rezaba: “mañana recibirán las cinco resmas de papel”. Las horas siguientes fueron tensas, muy tensas en la capital catalana. En el resto de España había ruidos de sables y trompetas de ejecución, pero solo eran rumores. Se había enamorado pese a que el amor ya le iba jugado unas cuantas malas pasadas y debía tomar una decisión…  El Espía de Madrid, que contribuyó a derrocar el Alzamiento fascista en Barcelona,  vivió esas horas así:

” Estaba asomado al balcón, y fumaba el quinto pitillo cuando llegó.

            —¡Lo tengo! —gritó su compañero al entrar.

            Tiró la colilla al suelo y, al igual que con las demás, la aplastó con la puntera del zapato hasta que dejó de humear.

            —¿El telegrama?

            —¡Sí! ¿Y adivina qué frase aparece?

            Estremera dio a Nelo un papel con el texto del mensaje, que decía, textualmente: «Mañana recibirán cinco resmas papel».

            —Las malditas resmas —rezongó el agente.

            —Y documentación. Vuelven a aparecer aquellos códigos, ¿recuerdas?

            —Sí, lo he estado revisando todo —respondió Nelo, y señaló las cajas de cartón que se amontonaban junto a su mesa, en el suelo, y las hojas sueltas que había encima de ella.

            —También he encontrado un maletín, y dentro había una cantidad indecente de dinero, en francos franceses, sobre todo, y la conocida fórmula «corretaje Jeanne G.». Nelo, ¿me escuchas?

            —Sí, sí, claro. Ahora lo entiendo —murmuró, pero fue como si hablara para sí, y no como respuesta a lo que su compañero le decía.

            Tomó entonces una nota manuscrita de la mesa, en la que él mismo había anotado todas aquellas claves. Y leyó:

            —«Cobrar los efectos, consejero, laureado». Éstos van a por el consejero de Gobernación y a por el general Llano de la Encomienda. Y lo del corretaje es el pago por los servicios prestados. En el fondo, no era tan complicado el código. Así que lo de las resmas de papel se refería, estoy convencido, al asalto final. Hay que prepararse, tengo que comunicárselo a Escofet.

            —Escúchame, dentro del maletín también he encontrado esto.

            Y le mostró un panfleto en el que se explicaba que el consulado de Francia en Barcelona ponía a disposición de sus nacionales, en especial a aquellos que habían acudido a la Olimpiada Popular, el transatlántico Djenne, que los llevaría de vuelta a Marsella. Avisaban las autoridades francesas que a los interesados se les entregaría en el consulado el pasaje tras mostrar el pasaporte.

            —¿Te das cuenta?

            —Perfectamente.

            —Tenemos la oportunidad de detenerla. A Vera Dannichesky.

            —A Jeanne Georgel.

            —¿Y sabes qué ocurrirá?

            —Que si haces bien tu trabajo, la detendrás, la juzgarán y la fusilarán. Hay pruebas suficientes, ¿no?

            —¿Y no te importa? —gritó Estremera, que sujetaba a Nelo por los hombros y lo sacudía.

            —¡Qué más da!

            La mirada que el agente Nelo dirigió a su compañero fue feroz. Con un gesto instintivo, una sacudida bastante violenta, se deshizo de la sujeción de Estremera y ordenó:

            —Vuelve al piso y espérala allí. Tarde o temprano aparecerá, aunque sólo sea para recuperar lo que es suyo. Al fin y al cabo está en esto por dinero.

            —¿Y cuando la tengamos?

            —Actúa según tu criterio.

            No había convencimiento en aquellas palabras. De hecho, estaban desprovistas de toda emoción.

            —¡Ésa era nuestra misión desde el principio! ¿No es así? —Estremera alzó aún más la voz—. Buscar al enlace de los rebeldes, detenerlo y llevarlo ante la justicia. ¡Pues cumplámosla!

            —Hazlo —la voz del agente Nelo permanecía neutra, como si aquello no fuera con él.

            —¿O prefieres fracasar? ¿Decepcionar al capitán Abasolo?

            —¿Qué más quieres de mí, Gonzalo? No puedo decirte lo que tienes que hacer. Seguramente tendrás instrucciones del capitán que yo desconozco, así que cumple con ellas. Así podrás volver a Madrid como un héroe.

            Se sacó la petaca de tabaco. Apenas quedaba para cuatro o cinco cigarrillos y desistió de liarse uno.

            —¡Mierda, Nelo! ¡No quiero hacerlo! No me gusta sentirme culpable por nada, y tú lo consigues.

            Tanta frialdad en la mirada, aquellas palabras comedidas, los gestos pausados, cuando él sudaba por la excitación del momento, le ardían las mejillas y el corazón le latía a un ritmo frenético… Gonzalo Estremera sintió el deseo de golpear a su amigo, hacer que reaccionara, que se enfadara con él.

            Sonó el timbre del teléfono. Nelo aguantó sin parpadear la mirada de Estremera, hasta que éste la desvío y se decidió entonces a responder.

            —Agente Nelo —dijo, y escuchó con atención—. De acuerdo, Julián, estaré ahí en un minuto.

            Recogió el telegrama encontrado en el piso de la avenida Catorce de Abril y se dispuso a salir. Estremera se lo impidió; se plantó ante él, desafiante: no se iría de allí si no era con el beneplácito de su compañero. Y él, su compañero, en un gesto que no esperaba, le dio un abrazo y le susurró al oído:

            —Por si no nos volvemos a ver, sabe, Gonzalo, que siempre te he tenido por un buen profesional y un mejor amigo.

Parecía que el comisario Escofet no hubiera comido en días o que temiera que alguien le arrebatara la comida antes de que entrara en
su boca, porque lo hacía con fruición, con ganas y sin ninguna concesión a la buena educación.

            —Apenas tengo tiempo para comer —se disculpó el comisario cuando vio entrar al agente Nelo—, y si no como me pongo de muy mal humor. ¿Qué le trae por aquí esta vez?

            —Esto.

            —Bien, un telegrama. Ahora explíquemelo.

            —Lo hemos intervenido en un piso alquilado por Fernando del Castillo Olivares, un conocido conspirador de la derecha más rancia, en el que daba cobijo, además, a la enlace huida.

            —Siga.

            —Léalo —se lo entregó.

            —«Mañana recibirán cinco resmas de papel». Sí, eso de las resmas me suena de algo, de haberlo leído en algún informe. Pero sigo sin entender qué pretende decirme.

            —Es una clave, que habrán mandado a todos los implicados en el levantamiento. Indica que las tropas rebeldes se
levantarán en armas contra la República.

El comisario Escofet no dio crédito a las ssopechas del agente Nelo “

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El Espía de Madrid, Andreu Martín, un micrófono y las patatas fritas (via goyomartinez9)

El Espía de Madrid, Andreu Martín, un micrófono y las patatas fritas El Espía de Madrid compareció en Radio Nacional de España (Radio 4) y compartió escenario y charla con el escritor de novela negra Andreu Martín, con el presentador del programa, Toni Marín, y hablaron del libro, de la Barcelona de principios de julio de 1936, del oasis catalán que revive en estos tiempos que corren y… de patatas fritas.  Y qué tienen que ver un espía, tres escritores, un locutor de radio, Barcelona, 1936 y las patatas fritas, … Read More

via goyomartinez9

 
Deja un comentario

Publicado por en 14/07/2011 en El espía de Madrid

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El Espía de Madrid, Andreu Martín, un micrófono y las patatas fritas

El Espía de Madrid compareció en Radio Nacional de España (Radio 4) y compartió escenario y charla con el escritor de novela negra Andreu Martín, con el presentador del programa, Toni Marín, y hablaron del libro, de la Barcelona de principios de julio de 1936, del oasis catalán que revive en estos tiempos que corren y… de patatas fritas.  Y qué tienen que ver un espía, tres escritores, un locutor de radio, Barcelona, 1936 y las patatas fritas, ¡escúchalo!.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Julia Otero recomienda El espía de Madrid

“El Espía de Madrid ingresa en un género de la literatura española que se había ido a Hollywood”.

El día del lector de Julia en la Onda

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

EMBOLICA QUE FA FORT !

El televisivo y radiofónico Xavier Sardá ha echado hoy más leña al fuego al defender al nuevo alcalde de Barcelona, el convergente Xavier Trias, por decir recientemente que tener un yerno del RCD Espanyol “sería una desgracia”.

En la tertulia del Matí de Catalunya Radio, Sardá, muy abonado a las polémicas, pues de ellas se nutre en muchas ocasiones para seguir en el candelero mediático, se ha prehuntado si “¿hay algún independentista en el Espanyol?”. Sardà ha dicho no entender el problema de Trias (que yo sepa Trias no tiene ningún problema) y ha agregado que si el alcalde piensa así “tiene derecho a decirlo”. “Con lo que le cuesta decirlo …”, ha ironizado.

Sardá ha proseguido: “(Trias) ha dicho que preferiría que su yerno fuera del Barça. No hay para tanto. ¿Cuántos del Espanyol dirían que preferirían que su yerno no fuera del Barça?”, Preguntó. “Por cierto, hay independentistas en el Espanyol? Pregunto …”, ha indicado.

Quien juega con fuego…

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: