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Archivo de la etiqueta: romances

Ese pequeño milagro…

Veo la vida como a mí me gustaría que fuera, como un cuadro que excluye lo feo y lo sórdido, como un crepúsculo de Turner: amor. Amor, incluso cuando escribo del dolor y del sufrimiento, y de gente enterrada viva. Y lo hago con el mimo de un pastelero. Quizas no parezca mucho, pero este es mi pequeño milagro.

Unos versos de amor de Andrés Ruiz Fernández “Martillo”, de Córdoba, un ser que ha conocido el dolor, el verdadero dolor, y que se manifiesta con la ternura y la fuerza que una tierra como Córdoba pueden dar. Un relato con música, One.

Cuando siento la brisa del amor,

ese amor verdadero,

y el calor de su corazón,

anhelo recoger tu pañuelo

para no sentir la soledad que alguién me dejó.

 

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Si muero mañana, ¿qué me dirías hoy?

Hay momentos en los que pienso que en la vida no hay buenos ni malos, sino gente que quiere ser feliz. Hay momentos en los que deseo viajar por tierras de poetas y por casas antiguas donde la madera cruje como palabras entrecortadas, empolvadas que flotan en el aire, palabras que hacen más fácil caminos de tortuosas y enamoradizas vidas. Hay momentos en los que me gustaría que el pez alevín se comiera al grande, porque la vida ya no es así. Hay momentos en los que me gustaría leer con atención el diario, de atrás a adelante, empezando por las esquelas pues, quizás, conocía algún difunto. Hay momentos en los que daría una parte de lo que sé por los secretos del chocolate. Hay momentos en los que quiero volar alto por un mundo nuevo, y que me lleven hasta el valle que me vio nacer. Si me muero mañana, ¿qué me dirías hoy?. Hay momentos en los que no hay tiempo que perder.

Así lo escribe, así lo siente, así lo vive María del Carmen Escriña, de Madrid. La vida es muy corta como para desperdiciarla… Relato con música. You Give Me Something

No tengo tiempo para odiar a quienes me odian. No tengo tiempo para discutir con los que no me entienden, ni preocuparme de quienes no les importo. Estoy muy ocupada  amando a quienes me aman, hablando con quienes me entienden, y agradecida con quienes les importo. La vida es muy corta para desperdiciarla con gente vacía, sin principios y sin valores. Por eso elijo estar bien.

 

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Poesía de la calma

Herido, estoy herido. Sus manos de seda acarician la herida, acunan mi alma. Veo pasar la vida en un instante pero me siento tranquilo. De su alma a sus manos, de sus manos a mi cuerpo. Sus manos, con el cuidado del viejo relojero, relojero del tiempo, cura la herida, herida del alma. Y traen la calma. Y me rindo sin miedo. Y no quiero huir, huir del tiempo pasado, del tiempo que vendrá.

Un preciosa poesía de María José Fresneda (Madrid), una mujer que sabe mucho de heridas… también del alma. María José es voluntaria del Servicio de Protección Civil de Madrid (SAMUR), buena gente, extraordinarias personas. Clica sobre la imagen para escuchar y ver entre sus recuerdos, mis recuerdos.

Mientras la dama miraba
sin que sus ojos vieran,
su corazón sentía
y no palpitaba.

Un suspiro corto
casi la sumía
en un éxtasis perpetuo
sin que lo notara.

y talló deseos en un atardecer de otoño,
y escuchó a su alma a través del tiempo,
y sintió sin prisas lo que no llegaba,
y encontró la calma,
y se rindió sin miedo.

 

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El almuerzo diario

Tienen identidad. Y tienen alma. Y lo saben porque sufren y sienten. Sobre cosas, discuten. Sobre emociones, dialogan. Buscan en el interior de sí mismos, sin miedo a encontrar monstruos que tratarán de enterrar profundamente para que no afloren de nuevo. Porque saben que los fantasmas mal reprimidos siempre acaban por revivir. Y saben reír. Y también saben llorar, porque forma parte de su forma de ser.

¿Quién ha dicho que el hombre que llora es un cobarde?.

Y te sentarás con ellos en la terraza de un bar, en la desigual noche de octubre, y te hablarán de sus frustraciones y sus deseos, de sus inquitudes y sus esperanzas… y te sentirás bien. Y compartirás con ellos una cerveza en la certeza de saberte en un escenario amigo, de palabras y gestos cómplices, de sonrisas y lamentos, porque también forman parte de la vida.

Son David Viñas y David Creus, de Mollet del Vallès (Barcelona) y se hacen llamar “Estamos locos“. Nos dicen que son las palabras que quieren escuchar cada mañana… de alegría, de amor, de felicidad… para encarar la cuesta arriba del día y luego, cuesta abajo, en el crespúsculo, dar las gracias por haber tenido otro día.

Estamos Locos, no miramos de comprender las actitudes de la gente;, Estamos Locos, no miramos de comprender las palabras de nadie; Estamos Locos, no miramos de ser lo que no deseamos ser, ni de decir lo que no queremos decir; simplemente Estamos Locos. Somos lo que somos. Dos locos maravillosos. Clica sobre su imagen, contigo maravillosas locuras.

A alguien en el mundo: tus palabras, palabras que no se lleva el viento, nos recuerdan que el mundo gira sin detenerse, constante el giro. Tus palabras, palabras que devuelve el viento, nos dicen si nuestro día, pan nuestro, estará presidido por la felicidad, bendita felicidad, o por la desesperación, maldita desesperación.  

Como el viejo hombre del rincón del bar dijo: en algún momento todos tenemos algo que debemos hacer, el engranaje gira, constante el giro. A veces un giro te lleva a donde quieres, querer es poder; a veces te lleva incluso más lejos; a mundos que están aquí, que están en ti. 

Queremos gente que nos dé los buenos días, pan nuestro; que hable de felicidad, feliz quien ama; ama la belleza; bella ternura, tierna alegría.

El viento trae tus palabras: nuestro almuerzo diario.

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Nota de Goyo Martínez: quiero aprovechar la ocasión para aplaudir una iniciativa de este grupo. Suelen reunirse la noche de los jueves en el pub Transit, Mollet del Vallès, (gobernado por Adolfo Eizaguirre) para compartir tertulia en lo que llaman “Cheers Transit”. Cuentan cuentos, relatos y, en una preciosa idea, despliegan una sábana donde dejar una firma, una reflexión, una idea, una poseía… para la posteridad.

 

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Cartas de amor y ruptura, II capítulo

Por Elizabeth Vargas, San Juan de Puerto Rico

Relato con música. “Sigue aquí, sé feliz”, del grupo A Media Luz. Mariela Redondo y Javier Cardona

Después de la lucha interior que tuve, me armé de valentía y llevé el sobre al correo. Allí estaba el agujero donde debía depositar la carta. Abracé el sobre fuertemente, como si fuera Rodrigo. Me parecía sentirlo ahí. Deposité la carta en el correo y tuve que salir a prisa.

De nuevo, no me podía contener, lloré con sollozos, pero ya estaba hecho. Ahora solamente me quedaban los recuerdos de lo que pudo ser un gran amor.

-No se puede detener el tiempo y menos enmendarlo, pensé.

En el otro lado del mundo era la hora de descansar y Rodrigo se disponía a llegar a su cuarto. Allí hacía su ritual nocturno, releía una de las muchas cartas que tenía de Maia, contemplaba su foto y le hablaba como si la tuviera de frente. Así pasaban las semanas y los meses, mientras él esperaba el regreso a su casa y el gran reencuentro.

Después de algunos días, llegó la nueva carta que tanto anhelaba.

– Veo que buscaste tu correspondencia, a mí se me olvidó.

– Sí Gustavo, sé que hoy dormiré feliz.

– Hombre parece que estás muy enamorado de esa chica, todavía no abres el sobre y no dejas de sonreir.

– Ella es mi vida.

– ¿Es tu esposa?

– Pronto lo será, solamente espero que llegué el momento de dejar este buque y volver a casa.

– Lo dices con tanta emoción muchacho, se ve que todavía no enfrentas la realidad que otros marineros vivimos.

– ¿De qué hablas?

– ¡Nada! Son cosas mías, me voy a dormir que hoy los ataques fueron fuertes y no sabemos si mañana estaremos aquí o cambiarán la estrategia.

– Bueno, que descances.

– ¡Gracias hombre! tú disfruta del amor mientras dura.

No me gustaron las palabas de Gustavo, pero él sabrá lo que vivió.

Al fin llegué a mi cuarto y me tiré en la cama para leer esas mágicas palabras que siempre llenaban mi corazón de aliento y alimentaban mi espíritu.

Sacó la carta del sobre y esta vez solamente había una hoja.

-¿Qué pasaría que la carta es tan corta?, me cuestioné. Mientras leía noté que el tono era bien diferente, no era la Maia que me enamoró con sus cartas.

Terminé y no lo podía creer. No comprendía y no quería entender lo que decía en aquella misiva. Un sabor amargo, inexplicable, comenzó a bajar por mi garganta. Esta vez las palabras causaban una herida muy profunda. Era una despedida, estaba rompiendo todos mis sueños. Me pregunté, una y otra vez, adónde se había ido la ilusión y todo el amor que plasmaba en cada oración de las demás cartas.

Solamente venía a mi mente aquella noche en el muelle de San Juan, donde la conocí. Ese primer y único encuentro había sido fascinante. Yo, que no creía en esos cuentos del amor a primera vista, había quedado hechizado aún con su tímidez. Se hizo tarde, era la hora de partir, intentamos despedirnos varias veces, pero no podíamos.

En una noche queríamos contarnos toda la vida y que mucho reímos. Me tocaba partir así que le robé aquel beso. Recuerdo que bajó la cabeza, estaba sonrojada y con una sonrisa en sus labios. Me fui a esta nueva misión con una actitud muy diferente, con deseos de regresar y de estar a su lado. Me llevé solamente un pedazo de papel con sus datos y el recuerdo de sus labios.

Después de tantos meses, pensé que la conocía de toda la vida, estaba seguro que ella también había sentido lo mismo que yo, pues en cada carta que nos escribimos únicamente había ternura, amor y pasión. Quería pensar que estaba dormido, que era una pesadilla y que pronto despertaría.

 

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Las cosas que no te dije

Por Carles Nel·lo ( Montseny, Catalunya)

(relato con música… clica sobre la imagen para escuchar este bello a la par que arrebatador relato)

Montseny

 

Amor mío, estas son las cosas que recuerdo de mi amor:

tus cálidas manos, tu cálido aliento, tu cálida boca, tus brazos a mi alrededor. Recuerdo sentirme seguro siempre, como una sola persona, los dos en silencio, en paz, entrelazados.

Recuerdo lo que sentí la primera vez que te besé, fue como… el gran salto. ¿Qué
recuerdas tú?.

¿Cómo sabré alguna vez lo que albergabas en tu corazón?. ¿Adónde fueron todas
las cosas que pensamos y sentimos, pero no dijimos?.

Amor mío, estas son las cosas que nunca te dije, estas son las cosas, que necesito que sepas:

siempre te quise y mi amor por ti era tan grande que sigue vivo, después de que te hayas ido.

Me gustaría decirte que lo haría de otro modo, que si tuviese un día más haría todo bien, pero sé que no es verdad, cometería los mismos errores, es decir, salvo uno, no diría adiós.

 

 

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14 que hacen 15 para 16

 Entretanto, la ficción real daba sentido a la melodía truncada de la vida; era lunes y amanecía, ¡ incesto amoroso!; en el equipaje, imagino: África; retales de mi vida, en un suspiro; me siento bien, hazme sitio. Dirijo el hotel purgatorio, miraos en el espejo, he visto

Elisabeth Vargas, Alfonso Carrasco, Mireia Palol, Antonio Vallejo, Alba R. Irma Vega, Angel Entrena, Mary Azinheiro, Goyo Martínez, Marisole Rubio, María José Fresneda, Chelo Romero, Miquel Quintana

 

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