RSS

Archivo de la etiqueta: saber

El Quiosco del Café / Sobre el miedo y la estupidez

Un muy siempre acertado artículo de Mercè Roura, la periodista de un lugar llamado mundo.

Tenemos miedo. De quedarnos a medias y de pasarnos. De pasar de largo y de esperar demasiado ese tren, lleve dónde lleve. Nos asusta qué dirán de nosotros y nos da pánico también que no digan nada. Nos aterra el silencio… y el ruido. Nos asusta perder y a veces nos asusta más ganar porque no nos han educado para manejar la victoria. Nos asusta querer pero también sentirnos atados por ese sentimiento. Nos provoca terror sucumbir y dejarnos llevar y fluir y sentir, soñar e ilusionarnos.

Nos espanta hablar y ser esclavizados por nuestras palabras. Nos asusta callar para siempre.

Le tenemos a menudo más miedo a la risa que al llanto, porque nos han enseñado a esperar lo peor. Nos asusta ser el que baila y el que se esconde en un rincón cuando suena la música.

Nos asusta el dolor pero nos provoca pánico estar sanos… por si la salud no dura.

Somos máquinas de generar temores, angustias… de levantar muros y derribar puentes. Nos paralizamos, nos encogemos, nos hacemos diminutos hasta que no nos pertenecemos a nosotros mismos… nos asustamos de ver nuestro rostro. Notamos una punzada en la espalda que nos avisa de que pisamos terreno desconocido… nos aterra arriesgar y cambiar lo cotidiano. Y el miedo nos hace estúpidos, aburridos, grises… Nos cansa, nos nubla, llena nuestro equipaje de rocas enormes y pesadas, nos desgasta las ganas, nos vacía y nos deja en un rincón…condenados a vivir sin pasión y con la cabeza gacha.

El miedo nos subsidia. Nos rebaja. El miedo es adictivo, narcótico… lo devora todo, lo invade todo… lo suprime todo hasta jibarizarnos, nos transforma en una versión ridícula de nosotros mismos… en nuestra caricatura, en un lastre para seguir.

Tenemos miedo a envejecer y miedo a no llegar nunca a hacerlo. Tenemos miedo a morir y a vivir. Y sobre todo, tenemos un miedo atroz a ser felices… por si dejamos de serlo.

 
1 comentario

Publicado por en 08/07/2012 en el quiosco, la barra del café

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Descartes no era tonto (de cuando alquilar era de idiotas)

Como Descartes, sigo con mi viaje tratando de encontrarme a mí mismo. Hacia 1623, Cartesius vendió todo lo que poseía, enfrentándose a su padre y al mundo. En un principio, no sabía qué hacer con tanto dinero y decidió acudir a un banco de la época y abrió una cuenta corriente. También buscó un fondo de inversión pero no encontró ninguno de su agrado. Y finalmente decidió gastar parte del dinero que había conseguido en un largo viaje a Italia. Pudo comprar otras fincas, pero no.

En 1950, en España, más del 50% de la población vivía de alquiler. Y en esas que, a finales de esa década, apareció un ministro, cuyo nombre no importa aquí pues da lo mismo la época, el régimen e incluso la religión cuando uno ostenta un cargo ministerial, y proclamó que el país debía ser de propietarios, no de proletarios.

La frase marcó un progresivo y sostenido cambio de mentalidad hasta que alquilar una vivienda devino una opción perdedora. Sólo un tonto alquilaba cuando comprar un piso era más barato.

Los bancos abrieron la caja y mediante métodos persuasivos convencieron a la gente de la calle que comprar era casi obligatorio. Los banqueros se presentaban como los hombres de los sueños y ponían en tu mano una ingente cantidad de dinero y te decían que no habría problema, que el piso subiría de precio, que nunca perdería su valor. Para entonces, Descartes ya viajaba por Italia tras marchar a la francesa de su país. Luego, Cartesius, como yo, hizo un largo viaje de 10 años por medio mundo en busca de una verdad que nunca encontró, aunque ya le daba lo mismo. Vivía de alquiler.

Hoy, tres siglos y unos cuantos años después, la verdad sigue oculta y los mismos actores, con otras caras, han llevado a miles de familias a la bancarrota en un proceso de pérdida de la vivienda, deshaucios y deudas de por vida. O todo a la vez. Y de ahí, a la depresión pues la línea entre un cierto bienestar, pues no se trata de rodearse de lujos innecesarios, y la pobreza y la angustia se ha evidenciado delgada, muy delgada. Ya casi no hay línea.

Como Descartes, durante su largo viaje, encontramos ahora que la gente ha tomado conciencia del problema, pero el problema es que en su mayoría no sabe cómo reaccionar. Del cabreo generalizado se ha pasado a una depresión que adensa.

No fue casualidad que la ciudadanía se lanzara voraz a la compra de viviendas, alimentando mitos que se convirtieron en monstruos que acabaron por engullirse a quienes les había dado el sustento y el hombro donde apoyarse. Hoy, aquella frase de aquel ministro cuyo nombre sigue sin importar es un mensaje lapidario en torno al cual asistimos plañideros.

Ya no se trata de si queremos un país de propietarios o proletarios. El asunto es más grave y los banqueros parece que no están ni se les espera. Hoy, la sociedad se mira en el espejo y debe tolerar, -pues no hay otro remedio-, el desalojo de viviendas en las que viven niños, o ancianos.

Descartes también vivió en los Países Bajos y cambió constantemente de vivienda. Y quizás no lo hizo, como apunta la historia, para ocultar su paredero. E incluso muerto, cambió de “residencia” en varias ocasiones.

 

 

 

 
1 comentario

Publicado por en 05/04/2012 en la barra del café

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

¿ Para qué sirve un cisne ?

Quiero ser ave de plumaje transparente y costumbres sencillas, afables. Quiero vestir siempre de blanco nuclear, quiero conservar ese pico ora dulce ora crítico, quiero arquear las alas para defender al amor, a la justicia, a la tolerancia, a la libertad. Entonaré un canto fuerte y agudo cuando mi alma esté plena y se tornará grave cuando la desdicha se apodere de mí. Quiero ser puro, casi perfecto, prudente, valiente y decidido, noble y elegante, bello y, otra vez, puro.  

Un relato de Alma Ballesteros, de Murcia, que nos señala uno de los caminos donde radica el amor, cuando se quiere amar y ser amado. Con música, por supuesto.

[cisne]

 

Y amanecerá sin ser estrella. Tampoco sol, ni luna, ni planeta ni un mísero satélite. En tu vida sólo seré ¡lo que tú quieras!.

Búscame, búscame y seremos un viaje en el invierno, una aventura sin fin y un relato de besos.

Y descansaré en tu alma mis tristezas y buscaré el mar de tus sonrisas cada día para poder ser un cisne lleno de paz y armonía.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El quiosco / El petit arqueòleg (El pequeño arqueólogo)

Entre tanta miseria mundana, entre tanta agitación social, entre tanta crisis cultural, económica, social, etc. Cuando uno piensa que todo está perdido, surgen iniciativas que te abren los ojos con chiribitas de esperanza e ilusión. ¡Inquietud!, esa es la palabra. Ese denostado concepto que asociamos a la ansiedad pero que, en realidad, es – y debe ser- un interés y una curiosidad intelectual. Que se prodigue entre los adultos debe ser una constante para dar ejemplo. Y que se prodigue entre los niños, es digno de aplauso y reconocimiento. Pocas veces, muy pocas, hallaremos una inquietud precoz y digna en un niño de 11 años que, en los tiempos que corren, sabe lo que quiere, cómo lo quiere y, además, nos lo cuenta.

Toda mi más sincera consideración hacia Joan Esteve Canals, de 11 años, de Mollet del Vallès, por su blog “El petit arqueòleg” (el pequeño arqueólogo). Todos, y yo el primero, deberíamos tomar nota de esta inquietud.

Nos explica cosas que, posiblemente, nos hemos preguntado pero que nunca nos hemos parado a leer y pensar. ¿Viene el hombre del mono?. ¿Cómo son los depredadores?. ¿Cómo era la comunicación de los seres prehistóricos?.

Yo, de mayor, quiero ser un “pequeño arqueólogo”.

Visitadlo: http://elpetitarqueoleg.wordpress.com/

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

(1+1)= todo; (2-1)=nada

“Amor mío, estas son las cosas que recuerdo de mi amor: tus cálidas manos, tu cálido aliento, tu cálida boca, tus brazos a mi alrededor. Recuerdo sentirme seguro siempre, como una sóla persona, los dos en silencio, en paz, entrelazados. Recuerdo lo que sentí la primera vez que te besé, fue como… el gran salto. ¿Qué recuerdas tú?. Los caminos se bifurcan, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir…”

Un problema matemático de amor planteado en tres tiempos por Acero Rojo, desde Barranquilla (Colombia). Porque, en la aritmética del amor, uno más uno es igual a todo, y dos menos uno es igual a nada. Un relato con música.

 

(1+1). Siempre he sabido que mis labios están hechos para los tuyos.

(1*1). Algunos días tenía miedo de decirte te amo. Otros no podía parar. Tu silencio siempre fue cruel.

(1-1). Cada vez que te veía se me aceleraba el corazón. Pero no de amor, si no de miedo… miedo a que me partieras el corazón.

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Resquicios de amor

Tienes la piel de serpiente y te mudas cada vez que vienes reptando a mis brazos. Y vuelas tan alto, y a veces tan bajo, que duele. Y es entonces cuando te suplico que me cuentes por qué cuando menos lo espero, cuando me he curado, la vida me depara otras sorpresas. Y siempre, sin darme apenas cuenta, dejo una puerta abierta al amor. Y busco aquellas palabras que alivien mi dolor. Quisiera sentir como el amor alivia como la luz del sol tras la lluvia.

Un relato de Lorena Pérez García, de su blog Mi propio Cajón de Sastre, de Madrid. Un relato sobre la belleza y el dolor del amor porque, más vale haber amado y perdido que no haber amado nunca.

A veces en la soledad de mi mirada, recuerdo las veces que tanto tiempo te quise. Las veces que tortuosamente miraba a mi alrededor deseando encontrar unos ojos familiares, los tuyos.

Tantas veces deseaba aquello, que conseguí alzarte del alma mía, construirte un altar para ti solo, donde pudiera adorarte como se adora a un dios, donde pudiera rendirte el culto que para mí te merecías. Pero todo eso no era amor, o sí, quién sabe, todo eso nadie sabe que era, ni siquiera yo. Quizá fuera la máscara oculta de aquella persona que tiene miedo a querer a alguien de verdad y únicamente se enamora, o encapricha de aquellos a los que sólo puede adorar en la lejanía.
Ya lo dijo el escritor: solo los amores imposibles duran para toda la vida, y para una persona como yo, que tiene miedo a lo efímero del amor, a la capacidad innata que tenemos las personas de amar hoy y olvidar mañana, sólo un amor imposible es capaz de satisfacer mis ansias de adoración eterna.
Me da miedo el amor. Aunque para ser exactos me da miedo lo efímero de este. ¿El amor dura para toda la vida? Hay una canción del maestro Sabina que dice que hay amores eternos que duran sólo un invierno. ¿Podemos amar un instante y que sea eterno? Y acaso ¿podemos amar una eternidad y que solo sea un instante? Finalmente, el tiempo, todo gira en torno a él.
Que maravilloso sería decir que el amor nunca se acaba. Pero ya no me lo creo. Puede que sea porque nunca me he enamorado, pero no creo que dure para siempre. La sociedad a nuestro alrededor así lo dice. Últimamente todo a mí alrededor así me lo dice. Será quizá por eso que he dejado de ser la romántica de libro que he sido siempre, para volverme una incrédula que se aleja de los sentimientos que pueden resultar tortuosos.
Y a veces por un resquicio de esa frivolidad se cuela un suspiro para recordarme que una vez escribí aquellos versos que hoy me gusta leer. Para recordarme que una vez alguien era capaz de dejarme sin aliento durante los instantes que estaba en su presencia sabiendo que nunca podría ni rozarle.
Amaba a un imposible, suena tan surrealista, tan de un pasado… pero al menos entonces amaba.
 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

D-E-L-E-T-R-E-A MI NOMBRE

Decía Khalil Gibran, acertadamente: “debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar”. ¿Lo sabíais?. ¡Cuantas cosas desconocemos!. O si las conocemos, las ignoramos. La felicidad se hace de pequeños momentos, como de pequeños momentos están construidas las relaciones cuando las mimas, las trabajas y les das tiempo y reposo. Lágrimas de alegría, también de tristeza. Lágrimas que manan de la propia vida. Una vida que, a veces, duele al punto de las lágrimas, lágrimas que nos devolverán al mar del tiempo.

Alma Ballesteros, desde Murcia, nos indica el lugar, nos pinta el cuadro, y nos escribe unas palabras… donde el sueño linda con la vida. Relato, como siempre, con música. Don’t go breaking my heart .

DELETREA MI NOMBRE Y HAZ QUE TU VOZ SE CONVIERTA EN MARIPOSA. DEJA POSADA TU MANO EL EL BORDE DE MI ALMA Y DIBUJEMOS CON TUS LETRAS UN MAR DE VERSOS; Y UNO A UNO, SERÁN LA SAL DE LA AMISTAD DEL TIEMPO ETERNO… 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: