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Archivo de la etiqueta: sentimiento

Relato corto de un te quiero

Asciendo por un pasillo lúgubre, mate pero pulcro a conciencia. La habitación, con una colcha amarilla y una mesa camilla. No hace falta más. Alrededor, la madera cruje como palabras entrecortadas, empolvadas que flotan en el aire, palabras que hacen más fácil el camino a lo largo de la tortuosa y enamoradiza vida. Y allí, también lloré. Me sentí estúpido, ¿pero sabéis qué?, a la mierda ese día. Para eso Dios, o quien sea, hace días nuevos. Así es el amor. Siempre lo buscaré. Nunca lo rehuiré.

Un relato sobre el amor de David Creus y David Viñas (estamos locos) (Mollet del Vallès-Martorelles, Barcelona). Un relato con música. Así estoy yo sin ti.

Nos adentramos en el interior de nuestro corazón buscando el significado de la palabra amor, en la más dura de las incursiones a las entrañas del ser humano.

Nuestro corazón, en cada latido, nos precipita a un laberinto de sensaciones, las cuales, contra nuestra voluntad,  nos hacen caminar por el estrecho camino de la confusión.

Amar es vivir, vivir es amar. Interpretamos nuestros sentimientos, los cuales se vuelven contradictorios en función de lo que nuestros ojos perciben a la hora de leer los diálogos del alma y del corazón. En sus conversaciones, cada uno trata de defender esa confusión de la que hablamos, para apoderarse del deseo humano por la supervivencia emocional.

Racionalmente, solo llegamos a comprender lo que sentimos cuando los tres caminos emocionales se ponen en consonancia con la ilógica del amor: cabeza, corazón y alma deben entenderse a la perfección, lo cual es asunto  complicado, muy complicado.

¡Estamos locos!. ¿Estamos locos?. Amar es simplemente sentir sin preguntar lo que sentimos. Nos armamos. No tenemos otra arma que la lucha diaria por no dejar pasar por nuestro lado lo que estúpidamente llámanos simple, convencidos de que si no lo vemos hoy, mañana también lo encontraremos.

 

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Llámame soledad

Prógolo (Goyo M.)

Me quedo solo, en soledad. Y la soledad, se llevará la soledad. Y, en soledad, acuden a mi mente imágenes de ti y de mí. Son tan intensas y reales que me hacen sufrir. No sé cómo consigo soportar la situación. Y me llama la tentación de descender a los infiernos del alcohol, la soledad y la desesperación. Solo escucho música callada, soledad sonora. ¡Rescátame!, soledad impuesta, soledad querida. Paséo sólo entre tentaciones. Amor mío, si pasara un solo día contigo te leería poemas, miraría tu rostro… Y en el mundo no habría nadie más, soledad.

Una preciosa composición de Alma Ballesteros (Murcia). Clica sobre la imagen para sentir, soledad, estúpida soledad, maravillosa soledad.

Solamente, a solas…

Con los pies descalzos de mariposas,

de colores de mar, de sol preñado,

Con las manos llenas de añoranzas…

Así me quedo, así quiero quedarme, en la soledad,

del día y de la noche…

solapando mi alma con cicatrices.

Solamente, a solas… así me siento, así quiere sentirme

Despojando mi cuerpo de llantos y lamentos,

vistiéndolo en el amanecer del día,

con la luz plateada de la luna que llenó

un firmamente de estrellas agazapadas.

Solamente quiero ser…

un trébol de cuatro hojas.

En mi espacio,

la cascada de agua

para tu sed temprana;

alhomada en la siesta,

letanía de versos,

pergamino de letras,

sin amores,

ser la desnudez del milagro,

en tu piel desnuda de relatos.

Solamente, a solas,

aquí me encuentro, aquí me quiero encontrar..

con los cuatro puntos cardinales de mi tiempo…

!Desencajaos los cuatro, revolviendo mi alma!

!Imantad mi clama, aun amor desvariado!

Solamente, a solas…

Así, me siento, así me quiero sentir;

Dialogando contigo,

señora de pensamientos encharcados,

de costurones en el costado de Dios.

La soledad me acompaña,

las manos, sarmientos de vides,

marchitadas.

Las uvas de mi vid

mosto en otoño.

Las pámpanas son mis caderas.

Solamente soy la soledad;

En vida… remanso de ilusiones ahuyentadas.

La bruma de un te quiero,

entretu boca y la mía…

La soledad me dice…

Sé conmigo…

La libélula del tiempo,

iridiscente reloj de mis horas,

sé la certeza del ser,

lo contencioso en mi alcoba.

Préñame de palabras.

No quiero volver a ser la soledad,

la soledad sonora…

Quiero que seas, alma mía.

 

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Pensadores anónimos, II capítulo

Por Joan Salvador Vergés

Relato con música, la música de JSV: In a sentimental mood, Duke Ellington and John Coltrane 

-Sí, sí, ¡aleluya!–gritan todos, esta vez con un firme tono de aprobación.

-Debes entender, Juan –interviene el mediador- que estás en la primera fase. Todos aquí sabemos que es difícil, porque hemos pasado por lo mismo. Por ello debes aceptar, no, debes asimilar que las cosas pasan porque tienen que pasar, así está escrito, y no tenemos derecho a interrumpir el flujo de los acontecimientos.

-Sí, lo sé –reconozco, cabizbajo, avergonzado.

-Bien, bien –se deja oír un murmullo en la sala.

-Hola, soy Mónica y quiero compartir hoy con el grupo una técnica que me está dando buenos resultado, creo –empieza a decir la chica que está a mi derecha.

-Sigue, Mónica –la anima el conductor.

-Es que no sé si es coherente…

-No estamos aquí para juzgarte –insiste el mediador-, sino para ayudarte.

-De acuerdo. A mí me pasa como a Juan –me señala con un gesto de la mano-. Por mucho que lo intento, siempre hay algún pensamiento que se cuela en mi cabeza…

-¿Ya lees el libro?

-¡Es que me aburre!

Veo en la sala algunos gestos de horror.

-Así que lo he intentado de otra manera: he empezado a imaginar.

Conmoción en la sala…

 

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