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Cor a vessar

Las palabras escritas, aquellas que no se lleva el viento, pueden decir y transmitir todos los sentimientos de nuestro corazón e incluso pueden ejercer un poder curativo ya que permiten expresar no sólo sentimientos de alegría sino también aullidos de sentimientos indecibles que no nos atrevemos a dirigir al rostro de aquel que es capaz de curarnos. Y es que, detrás de todo sentimiento, se esconde un inmenso anhelo que el corazón humano a veces ya no resiste.

Escribir y cantar palabras que nacen de los sentimientos es propio del que ama. Y, quizá no tanto porque ama, como para que, teniendo el corazón a rebosar, los gestos y las miradas ya no le bastan. Un corazón a rebosar de alegría o de dolor, que también es propio de quien ama.

Bella composición de Cinta Vallespín (Girona), que acaricia el alma e invade el corazón a rebosar de emociones. Composición con música. Música que acompaña a un corazón lleno a rebosar… Clica sobre la imagen.

Si omples massa el cor,

vigila!…. s’esquinça

com turmell trencadís,

i per l’escletxa xucla

totes les ferides d’avui

i de la història del mon

D’una a una, lentament

mastegant-les, com un infant

que aprèn la suma.

Si el teu cor, es a vessar

compte!

s´escapoleix la bellesa

jugant al cuit i amagar

i al seu lloc totes les penes

profundes, tenen cabuda

Sols pot guarir, com bé saps

mirada amiga, abraçada confiada

i aquell petó tan tendre

Vull morir amb cor atabalat,

mans alçades, demanant l’almoina

de la teva mà. Tu que m’ estimes.

Si llenas demasiado el corazón,

¡vigila!…. se rasga, 

como tobillo quebradizo,

y por la brecha sorbe

todas las heridas de hoy

y de la historia del mundo

Una a una, lentamente

masticándolas, como un niño

que aprende a sumar.

Si tu corazón está lleno a rebosar 

¡vigila!,

se fuga la belleza

jugando al escondite

y en su lugar, todas las penas profundas,

tienen cabida.

Sólo puede curar, como bien sabes

mirada amiga, un abrazo confiado

y aquel beso tan tierno.

Quiero morir con corazón agobiado,

manos levantadas, pidiendo la limosna

de tu mano. Tú que me amas.

 

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Para los que ven y sienten; amor y amistad, que más da, si es igual

Por Andrés Ruiz Fernández “Martillo”, Córdoba

(Dos reflexiones escritas al alba y en el crepúsculo del día que tienen como nexo de unión el amor y la amistad, la mirada y el sentir de la vida). Relato con música (clica sobre la imagen). Elegía, de Miguel Harnández, en la voz de JM Serrat.

Felicidad es el momento que no tiene prisa y que no quieres dejar ir jamás;

Los sueños nunca desaparecen siempre que las personas no los abandonen;

Le aconsejo que se case. Si lo hace, será un hombre feliz. Si no lo hace, será un filósofo;

No se puede separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz consigo mismo si no es libre.

La amistad mejora la felicidad y disminuye la tristeza, porque a través de la amistad, se duplican las alegrías y se dividen los problemas.

Si yo se que tú eres, y tú sabes que yo soy, quién va a saber quien soy yo cuando tu no estés

Tu significas para mi más de lo que las palabras pudieran expresar

Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.

 

 

Nota de Goyo Martínez:

Martillo es otro de aquellos ejemplos de seres únicos, irrepetibles, auténticos tesoros escondidos de sabiduría y sufrimiento. ¿ Qué es la vida, sino?. La suya, es una historia en que (casi) la muerte no le es ajena, como tampoco lo es el sacrificio, la fe, la misericordia. Somos hombres y mujeres, nada más. Actuamos de acuerdo a lo que creemos mejor. Nos equivocamos, acertamos, pecamos, rogamos perdón… y que Dios se apiade de nosotros.

Desde 1994, Martillo arrastra una cruz cuyo peso da el coraje y la lucidez para escribir cosas que, de otra manera, difícilmente pueden entenderse y sentirse.

Explica Martillo que todo comenzó hace 17 años cuando el marcapasos que tenía implantado empezó a descontrolarse; se desprogramaba y alteraba su ritmo cardíaco. Los médicos no encontraban ninguna explicación a ese maldito fenómeno. ¿ Cuál podía ser el origen de la anomalía?. Explica Martillo que, “tras el tabique donde vive”, Sevillana-Endesa había instalado catorce contadores eléctricos, suficientes para convertir su vivienda en una zona de alto voltaje. Huelga decir que, por prescripción médica, las personas con marcapasos, no pueden estar en contacto con fuentes magnéticas. Activo como era, su vida cambió: siempre nervioso y alterado, y el corazón en un puño. Aquellos contadores de gran energía conviertieron su casa en un potente imán. Desde aquel día, se le conoce como “el hombre imantado”.

En mayo de 2010, ABC de Sevilla le dedicó una página. “No soy supermán”, titularon. Sin embargo, yo me quedo con la siguiente reflexión de Martillo.

-¿Qué es un héroe?,- le pregunta el periodista
-Alguien que se ha cansado de ver cómo unos pocos se aprovechan de los demás, hace lo que cree que es correcto y no se limita a ser un simple espectador. Prefiere actuar,- responde Andrés.
-¿Necesitamos héroes?
-Necesitamos a gente capaz de levantarse para ayudar a otros.

 

 

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Querido Federico (IV)

En Barcelona, a 6 de agosto de 2011

Querido Federico;

Con anhelo te escribo para comunicarte que son días de renacimientos, reconquistas y  amaneceres nocturnos. Se ha instalado en nuestra sociedad el espíritu de un movimiento al que llaman 15-M. Protestan por casi todo por lo que se puede protestar. Veo en ellos un afán de mejorar las cosas, pues las cosas de las que siempre hablamos, aquellas que nos deben interesar, no van bien.

Hubo un momento en que, según mi parecer, perdieron el rumbo. Una violencia exógena se apoderó de su alma y dio al traste con la legitimidad y bondad con la que habían surgido. Ahora, han resurgido, al amparo de los vaivenes desbocados de la economía local y mundial.

Razones no les falta para echarse a la calle y reclamar que salga el sol, de noche. Incluso andan sobrados de razones. Hoy, cunde la sensación de que es preferible ser león un día que oveja cien días. Parecen abatidos, pero no batidos. Y asistimos entre estupefactos, temerosos pero ilusionados a este milagroso despertar de las conciencias.

En su génesis podríamos considerarlos como apartidistas, que no apolíticos, asindicales y pacíficos. Han nacido casi ayer porque ni se sienten representados ni escuchados por los actuales políticos que nos gobiernan, nos han gobernado y, posiblemente, nos gobernarán, porque España es así; en materia política, la misma letra con distinta melodía, algunas caras diferentes para los mismos gestos y mensajes y algún brindis al sol, todo lo más.

Los hay jóvenes y algunos mayores, hombres y mujeres, altos y bajos, de Madrid o Barcelona, Sevilla, Valencia… de todos los rincones del país, pero a todos ellos les une, a mi juicio, el castigo en sus diferentes modalidades sociales, económicas y culturales: paro, precariedad, desahucio e inestabilidad social que conduce a la inestabilidad emocional.

De esta manera, querido Federico es prácticamente imposible amar; amar a las cosas a las que debemos amar: un amanecer en paz con uno mismo y con el mundo; un café pausado; un vino de reserva; una tarde de charla y juegos. No hay tiempo. No nos permiten gozar de ese tiempo y tenemos prisa, prisa necesaria, inevitable y justificada, diría yo, por arreglar las cosas que nos importan. ¿ Existió en algún tiempo que me es desconocido alguna forma de democracia real ?.

Recuerdas: el tiempo es oro, cuando no se tiene oro.

Ahora cabe esperar de ellos ( y de nosotros) que, una vez habido el renacimiento, la reconquista y el esperado sol nocturno, se anclen con la misma firmeza de la roca que parte el agua del río bravío. Manifestándose con la misma alegría y corrección de estos días; acampando allá donde se pueda acampar y, sobre todo, no permitiendo la intromisión ilegítima de elementos, hijos del perro del Hortelano, que ni hacen ni dejan hacer pues han hecho de la violencia gratuita su “modus vivendi”. No deben (ni debemos) permitir que tomen partido esta clase de individuos, que son una minoría a la que no cabe calificar de indignados, pues indignación producen; más vale una democracia imperfecta, como lo es la nuestra, que un estado de caos, la única pretensión de los violentos.

Salud y paz, querido Federico; como siempre, te envío una melodía con el deseo de que sea de tu agrado.

Tuyo, Goyo Martínez

PD: una de esas caras inamovibles de la política de las que te hablo, el señor Pérez Rubalcaba, uno de los elementos importantes del Gobierno teórica y tristemente socialista que mal-rige los destinos del país, y que está llamado a acudir a su propio “entierro político” en la cita con las urnas de otoño, ha dicho de los llamados “indignados” que doscientas personas no pueden poner patas arriba una ciudad. Lo dijo para justificar la dura, a mi entender, carga policial contra un grupo que pretendía reconquistar la querida Plaza del Sol. Señor Rubalcaba, podrían haber sido diez, veinte, treinta o solo uno, pero debe recordar que llevaban tras de sí el espíritu de miles de personas a las que les une una inquietud: la indignación, una indignación que quizás ni usted ni muchos otros políticos siente y padece.

 

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