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Archivo de la etiqueta: guerra civil española

Encontrarás cuervos (ayer, hoy, mañana)

Por Goyo Martínez, de su próximo libro “Encontrarás Cuervos” (título provisional), la segunda parte de “El Espía de Madrid”.

Y clavaré en la puerta de la Iglesia mis ideas, mis sueños, mis pensamientos.

Y que me busque el cura. Le saludaré y le pediré que hable con Dios a propósito de mí, de nosotros.

Y le diré que necesitamos un cura que introduzca en la liturgia la lengua del pueblo.

Y si acaso pone tierra de por medio, horadando una estrecha fractura de cemento por la que deambular, replicaré sus palabras: cómo puede invocar a Dios quién promueve un desastre moral en nombre de un credo que entona como una sordida letanía la vieja cantinela de la ética y las exigencias de la moral.

Y marcharé, dejando mis ideas, mis sueños y mis pensamientos clavados con firmeza en su puerta.

Y a Dios no tendré otro remedio que decirle que le declaro la guerra mientras quienes deben llorar, no lloren y sus lágrimas de sincera y cristiana contrición no se purguen y no laven la mancha inferida.

 

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Llibertat. Libertad. Freiheit. Freedom. Liberté. Liberdade. Askatasuna. Libertà.

En el 71unè aniversari de l’afusellament del president Lluis Companys, un instant etern per recordar-lo i tota una vida per evocar-lo. Per la pau, la dignitat, la fraternitat i la llibertat de pobles i persones, siguin el que siguin, vinguin d’on vinguin i creguin en el que vulguin creure, sempre que siguin tolerants, respectuoses, amants, dignes i lluitadores de la pau.

En el septuagésimo primer aniversario del fusilamiento del presidente Lluís Companys, un instante eterno para recordarlo y toda una vida para evocarlo. Por la paz, la dignidad, la fraternidad y la libertad de pueblos y personas, sean lo que sean, vengan de donde vengan y crean en lo que quieran creer, siempre que sean tolerantes, respetuosas, amantes, dignas y luchadoras de la paz .

In the 71 anniversary of the shooting of President Lluís Companys, one eternal moment to remember and to evoke a lifetime. For peace, dignity, brotherhood and freedom of peoples and individuals, whatever they are, wherever they come from and believe what they want to believe, if they are tolerant, respectful, loving, dignified and fighters for peace.

Dans l’anniversaire 71 du tournage du président Lluís Companys, un moment éternel de se souvenir et d’évoquer toute une vie. Pour la paix, la dignité, la fraternité et la liberté des peuples et des individus, quels qu’ils soient, où qu’ils viennent et de croire ce qu’ils veulent croire, s’ils sont tolérants, respectueux, aimant, digne et combattants pour la paix.

Lluís Companys presidenteak, betiereko bat une tiro urteurrena 71 eta gogoratu bizitza bat gogorarazten du. Bakea, duintasuna, Kofradia eta herrien eta pertsonen askatasuna, edozer dira, edonon datozen dute eta uste zer uste dute nahi dira, tolerantzia, errespetu, maitekorra, duina eta bakearen aldeko borrokalari bada.

No aniversario de 71 de rodaxe do presidente Lluís Companys, un momento eterno para lembrar e para evocar unha vida. Para a paz, a dignidade fraternidade e liberdade dos pobos e dos individuos, sexan eles cales sexan, onde queira que eles veñen e cren no que queren crer, se son tolerantes, respectuosa, amorosa, digna e loitadores pola paz.

In den 71 Jahrestag der Erschießung von Präsident Lluís Companys, einen ewigen Augenblick zu erinnern und um ein Leben lang erinnern. Für Frieden, Würde, Brüderlichkeit und Freiheit der Völker und Individuen, was sie sind, egal woher sie kommen und glauben, was sie glauben wollen, wenn sie tolerant, respektvoll, liebevoll, gediegen und Kämpfer für den Frieden sind.

Nel settantunesimo anniversario della fucilazione del presidente Lluís Companys, un momento eterno per ricordare ed evocare una vita. Per la pace, dignità, fratellanza e libertà dei popoli e degli individui, qualunque esse siano, indipendentemente dalla loro provenienza e credere quello che vogliono credere, se sono tollerante, rispettoso, amorevole, umana e combattenti per la pace.

Clica sobre la imatge per veure el video Llibertat

 

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Postales desde el filo de la vida / Miedo

Postal con música. Clica sobre la imagen. ¡Pare!, què volen matar la terra…

Pare, digueu-me què
li han fet al riu
que ja no
canta.
Rellisca
com un barb
mort sota un pam
d’escuma
blanca.

Pare
que el riu ja no és el riu.
Pare
abans que torni
l’estiu
amagui tot el que és viu.

Pare
digueu-me què
li han fet
al bosc
que no hi ha arbres.
A l’hivern
no tindrem foc
ni a l’estiu
lloc
per aturar-se.

Pare
que el bosc ja no és el
bosc.
Pare
abans de que no es faci fosc
ompliu de vida el
rebost.

Sense llenya i sense peixos, pare,
ens caldrà cremar la
barca,
llaurar el blat entre les enrunes, pare
i tancar amb tres panys la
casa
i deia vostè…

Pare
si no hi ha pins
no es fan
pinyons
ni cucs, ni ocells.

Pare
on no hi ha flors
no es fan
abelles,
cera, ni mel.

Pare
que el camp ja no és el
camp.
Pare
demà del cel plourà sang.
El vent ho canta
plorant.

Pare
ja són aquí…
Monstres de carn
amb cucs de
ferro.

Pare
no, no tingueu por,
i digueu que no,
que jo us
espero.

Pare
que estan matant la terra.
Pare
deixeu de
plorar
que ens han declarat la guerra.

(J.M. Serrat)

 

 

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El espía de quien se burló el amor

Clica sobre la imagen para ver las imágenes en las que se inspiró esta historia y escuchar la banda sonora original de la novela, compuesta por el grupo A Media Luz, Mariela Redondo & Javier Cardona.   

¿Puede un espía llorar, sentir, emocionarse y, al mismo tiempo, defender un proyecto, unos ideales en los que cree, aunque discrepe de cómo se gobierna?. ¿Puede un espía enamorarse?. Es más, ¿puede burlarse el amor de un espía?.

En esta entrevista, los autores de “El Espía de Madrid, Barcelona 1936”, desnudamos al protagonista principal de la novela, el agente Nelo, y su universo, donde entran en colisión ideas, creencias, amor, ira, derrota, victoria e incluso Dios.

¿Que por qué volvemos a la España de 1936?

En realidad no volvemos porque nunca estuvimos. Ahí está la clave: la curiosidad. Explicarnos cómo unos acontecimientos, dramáticos como pocos en nuestra historia, marcaron la vida de varias generaciones y aún hoy influyen en la convivencia entre españoles. ¿Por qué Barcelona? Porque en aquellos tumultuosos tiempos era conocida en los medios de comunicación de Madrid como «el oasis catalán». Te preguntas entonces cómo sería tu ciudad para merecer este apelativo. Y te pones a investigar. Huimos a propósito del historicismo para centrarnos en la cotidianidad, así que nuestra búsqueda fue en hemerotecas. Y nos sorprendió lo que encontramos.

Barcelona, por ejemplo, ajena al estado de alerta dictado por el Gobierno, a la crispación política y al ruido de sables, todavía celebraba los primeros días de julio de 1936 verbenas populares y toda clase de actos sociales, desde bailes de salón a competiciones de tenis para señoritas, además de una olimpiada que era réplica de la que se celebraba en el Berlín de Hitler. La gente, como hoy, se iba a la playa los fines de semana, así que en las carreteras había atascos y el ferrocarril de la costa iba lleno a rebosar. Por supuesto, había conflictividad social y los sindicatos se mostraban muy activos, y aunque los ánimos se iban caldeando, existía la voluntad de no exacerbar las cosas, de no llegar a las manos, por decirlo coloquialmente. Tolerancia. Claro que esto no convenía a la reacción, a las fuerzas tradicionalistas descontentas con la República que, una y otra vez, mediante discursos incendiarios, atentados y manifestaciones se empeñaban en crear las condiciones que justificaran una intervención militar. Este es el ambiente que hemos querido describir: cómo vivían su vida los ciudadanos de a pie. Y lo curioso es que, leídos cientos de artículos, crónicas y reportajes, uno llega a la conclusión de que nuestros abuelos, o los abuelos de nuestros padres, tenían una capacidad envidiable de asimilar la adversidad.

Clica sobre la imagen para ver y escuchar el álbum del espía.

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Del protagonista de esta historia, el agente Nelo, no podemos revelar su verdadera identidad; ni siquiera nosotros la conocemos.

Casi siempre es Nelo, pero unas veces es Carlos, otras Antonio o Roberto, o Eduardo… y cuando opera en Barcelona se presenta como el respetable viajante de comercio y hombre de negocios Francisco Bravo. La discreción es su sello de identidad. En una ocasión le preguntamos de dónde era; nos dijo: «De todos los sitios y de ninguna parte». Unas veces lo hemos localizado en Sevilla, otras en Zaragoza, aunque sabemos que tiene su residencia habitual en el madrileño barrio de Argüelles y que en Barcelona se aloja como huésped en una casa de dos hermanas septuagenarias, una viuda y la otra solterona, situada en la céntrica calle de Aribau. Es tan celoso de sí mismo que no se conoce su vida familiar, ni aun la amorosa. Dice, quien le conoce bien, que en una ocasión el amor se burló de él, tanto que decidió enterrarlo; aunque, en estas cosas del corazón, uno nunca está seguro de haber cavado una fosa suficientemente profunda.

Es un tipo bien parecido, curioso en el vestir. Tanto es así que, cuando viaja a
Barcelona suele vestirse en la sección especial a medida de la sastrería de los
hermanos Pantaleoni, en el 13 de Puertaferrisa, donde le confeccionan los
trajes como a él le gustan, elegantes, prácticos y cómodos. Cuando está de
servicio viste, impecable, traje y corbata acordes con su talle gallardo y
esbelto, pero en sus momentos de ocio, que son pocos, prescinde de normas y
etiquetas para vestir camisas y pantalones de tejidos ligeros y frescos. No
soporta los tirantes. Jamás lo había visto nadie si no con la cara
perfectamente rasurada. Es atractivo, incluso podría decirse que muy atractivo.
Su piel es cobriza, casi tostada, como si siempre estuviese dorada por el sol.
Sus ojos son marrones, oscuros, tan expresivos como tranquilos, tan cariñosos
como afilados.

Discute sobre cosas, jamás sobre emociones. Sobre emociones, dialoga. Procura
comprender el punto de vista del otro sin que ello signifique que esté de
acuerdo con su interlocutor. Siempre trata de exponer sus argumentos y, si no
gustan o no convencen, procura tener otros en la recámara, llegando a dominar
el arte de la persuasión cuando el conflicto es de razones. Rara vez deja que opine el corazón. En su oficio, no se lo puede permitir.

Nelo siempre está de parte de los vencidos, de los eternos vencidos. Es muy dado a rebelarse contra la tiranía, se diría incluso que posee una válvula de seguridad para los ataques de indignación, lo que, probablemente, le ha salvado la vida más de una vez. Por ello, sabe comportarse como un tipo normativo que rara vez se extralimita en sus funciones.

Goza de poder, pero sabe utilizarlo. Tiene potestad para hacer favores a magistrados, jueces y autoridades con mando, y la utiliza con dignidad y sumo respeto. Se contenta con la justicia posible, aquella que se imparte con rectitud, saber relativo, probidad y austeridad. Con todo, vindica, como diezmo, la cabeza de los corruptos. No entiende por qué no se puede juzgar a quien juzga, a quien dispone con arbitrariedad de la libertad de los demás.

En el terreno religioso, podríamos decir que es más agnóstico que creyente. En su opinión, ¿por qué creer en Dios si se puede ser bueno por el solo hecho de serlo? Peca, como todos, y si lo hace sabe que recibirá el perdón de Dios. Al fin y al cabo, como él dice, «es su oficio».

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Fotografía de Peter Mathius. Clica sobre la imagen y sé feliz.

¿Que si es verdad lo que narramos?

Aquí nos gustaría responder aquello de «nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira». Y, puestos a responder con tópicos, «la verdad casi siempre es más extraña que la ficción». Todos los personajes que desfilan por la novela han existido, de un modo u otro. Incluso nos podríamos plantear si alguno existe en la actualidad. ¿Por qué no? Puede que alguno de esos personajes lleve consigo un pedacito de nosotros mismos o, incluso, que nosotros llevemos algún pedacito de ellos.

Por ejemplo, Querol, el «pelmazo», un reportero incisivo, inquieto, capaz de
sacarte de tus casillas, molesto como una mosca en una herida y que, en cierto
modo, encajaría en el patrón de Goyo en sus primeros años de periodista.

En todo caso, en esta novela se recrean los acontecimientos históricos y el quehacer cotidiano que vivió la ciudad de Barcelona durante los días previos al levantamiento militar. Muchos de los personajes son históricos e interpretaron en líneas generales el papel que aquí les asignamos; hemos novelado, eso sí, su proceder en el día a día. Los protagonistas, así como la trama en la que se ven inmersos, son fruto de nuestra creación y pueden responder, o no, a la realidad de entonces. Aunque, y salvando las distancias, ayer es como hoy, y hoy es como ayer, a la vista de los acontecimientos.

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Clica sobre la imagen… hambre y cebolla

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Sinergia. Esa sería la palabra que describiría el trabajo a cuatro manos que ha dado como fruto El espía de Madrid.

Veamos: además de periodista, Goyo es experto en derecho y criminología y durante muchos años ha llevado las crónicas de tribunales para la agencia EFE. Así que no es extraño que un buen día se propusiera contar la historia de la cárcel Modelo de Barcelona; la conocía bien. Quería, además, novelar la vida de un tipo, un preso, que llegó a cogerle cariño a sus muros.

Pero eso de novelar no lo enseñaban en la facultad, así que se puso en contacto
con Joan Salvador, que ya había escrito algunos libros de ficción y se
ganaba la vida como editor. La historia que Goyo le contó a Joan, mientras caminaban por las calles de Barcelona, era buena. Fue ya a punto de
despedirse –después de horas de charla- cuando el periodista le explicó al
novelista que tenía otro relato: un espía de Madrid en misión en la Barcelona
de 1936 para descubrir a un enlace que, se sospechaba, ponía en contacto a
civiles de la trama fascista con militares dispuestos a alzarse en armas. Si la
primera idea era buena, esta otra era excepcional. Así que se animaron el uno
al otro y se pusieron manos a la obra. Bien, en verdad quien llevó la parte
dura de esta primera fase de creación de El espía de Madrid fue Goyo.
Tiene una capacidad de trabajo impresionante. El otro, Joan, es más
vago; en fin, más que vago, lento, porque es muy detallista, le gusta que todas
las piezas encajen, que el lenguaje sea preciso y claro, y que la historia
apasione. Desde que surgió la idea hasta que la dieron por terminada
transcurrieron casi tres años. Al final, con todo, valió la pena.

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Clica sobre la imagen… amo los mundos sutiles

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¿Continuidad? Lo cierto es que cuando creas personajes y procuras dotarlos de un alma te cuesta acabar con ellos.

En las últimas páginas del libro, resuelta la misión que lo llevó a Barcelona y sofocado el levantamiento en esta ciudad, el agente Nelo suelta unas frases enigmáticas: «No es el final. Ni siquiera es el comienzo del final. Es, tal vez, el fin del comienzo». Él se refiere, claro, al inicio de la Guerra Civil. Nosotros vemos en ellas una posibilidad.

Ayuda, cuando construyes un personaje, imaginártelo en las situaciones más dispares. Y a Nelo lo hemos imaginado ya involucrado en una truculenta historia, con asesinatos incluidos, acaecida en una iglesia de Barcelona en la que, según las primeras noticias, se han encontrado tres cadáveres: el de un joven circundado y crucificado boca abajo; el de un ciudadano de aspecto alemán que ha sido decapitado, y el de un hombre que vestía un hábito con un extraño símbolo en un puño y que ha sido ensartado como un animal de granja, al parecer con un cuchillo curvo. ¡Cómo no íbamos a seguir
su pista!.

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Clica sobre la imagen. Video promocional de “El Espía de Madrid”. Montaje: Alfonso Carrasco

EL ESPÍA DE MADRID. Barcelona, 1936

Goyo Martínez | Joan Salvador Vergés

SINGULAR – FICCIÓN

 

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Misterio eres tú

Por Juan Jiménez Cárdenas, de La Rinconada (Sevilla)

Con música, si lo deseas (clica sobre la imagen)

Como la noche es más o menos oscura, así es tu interior,

lleno de misterio, porque misterio eres tu vida mía;

quien te conoce, quien sabe porqué de tu actitud,

porque hoy eres feliz y mañana no,

porque la desgracia se ceba en ti,

según tu cara y tu forma de sonreír,

y es que, como la noche, guardas un misterio,

porque misterio eres tú en este mundo de soledad y tristeza;

levanta la cabeza mirando hacia adelante,

que si hay soledad y tristeza,

tú tienes fuerza para combatir, todas ellas.

 

 

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He visto ( carta a Federico y a Goyo)

Por Miquel Quintana, Sant Cugat del Vallès (Barcelona)

Relato con música (clica sobre la carta, si deseas). Pachebel, canon in D.

 

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A mi querido amigo Federico (hace 75 años que vives)

Querido Federico (V);

(“Herido de amor, en la voz de Ana Belén)

Querido Federico, cada día muero un poco más contigo y ¡vivo!. El hombre que viste camisa vieja, maldito bastardo, ha llamado al viajero para que venga a buscarte. Tu muerte, hostia de la comunión de unos que se decían  españoles y que dieron vida a una cruzada de plomo, sangre e ira, me da vida.

Se oye el sonido de un alfiler cayendo en la medianoche de la nada, y en la nada encuentro todo. Las palabras han descargado las armas; muerte y luego, más muerte. La jondura del silencio se ha hecho pero inquietas voces acuden a mí. Escucho el sonido de tu silencio, nuestro silencio. Grito en carne viva frente al rostro del demonio.

Demonio de corte fascista / fascista llaga / llaga en el gesto / gesto adusto / adusta garantía / garantía de eficacia / maldita eficacia / eficacia amargada / amargada dolencia / dolencia intestinal / intestino severo / severo en el alma / el alma torcida / torcida en el espíritu.

Mueres; muero un poco más contigo y vuelvo a vivir. El silencio estalla de tanto callar. El obispo reparte madiciones al paso del cortejo fúnebre que nada lleva. Y en la nada, todo. Los huesos para la tierra, tu alma fertil para nosotros. Lo que veo no existe y, sin embargo, lo estoy viendo.

Y la pena también tizna cuando estalla. Y estalla el silencio cuando mueres para que yo viva. Y hablo. Y me enfrento a vientos en varias direcciones y tormentas de diferente intensidad. Reivento sobre tu recuerdo el entorno, a cada paso; me hundo y me levanto. Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque ya no caerán más abajo.

Abismo y luego más abismo. Asesino al fantasma, el fantasma de cicatriz fascista. Y regreso, regreso junto a ti. Me disfrazo, nos disfrazamos de cordialidad. Soy católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista… Solo un hombre, ora maldito, ora maduro, que busca el sentido de la vida. Vida que me da tu muerte.

Trago rancio. Los fusileros, risueños, ingenuos ellos de su destino, marchan. Vaciado el cargador, vacías las almas. Almas de plomo, plomo de Dios y Lucifer. En el macadán queda por siempre tu espíritu.

Y en el carrusel de la vida, en tu nombre, requiebros de amor, amor de trato risueño y encantador, de distinta belleza, una belleza imperfecta, ¡perfección!.

El cielo pide paciencia. Me apunto otra derrota. La tierra de tus huesos medita por mí. Y tu muerte me recuerda lo resistente que es mi espíritu (humano) cuando quiere serlo. Azucarillo y aguardiente para endulzarme el momento, momento eterno.

Y las cosas que el diablo fascista intentó enterrar encontraron la forma de aflorar. No recuerdo si pasó de verdad o imagino que pasó. ¿Has muerto?; sólo herido. Vives, y yo contigo. Un estampita. Un Cristo. ¡Agua!.

Tuyo, en la herida, Goyo Martínez.

 

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